2023, el peor año de incendios forestales en Asturias. Francisco Lavandera, SEPRONA

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Agentes del SEPRONA investigando un incendio
Agentes del SEPRONA investigando un incendio / Fotos: SEPRONA
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Hace tan sólo unas semanas 278 incendios arrasaban en Asturias 20.000 hectáreas de monte en algo más de 20 días. Las llamas avivadas por rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora y temperaturas que rondaban los 30º, provocaron el desalojo de casi 400 personas, el cierre de ocho colegios y el corte de varias carreteras y autopistas. Se movilizaron hasta 800 efectivos, incluyendo la Unidad Militar de Emergencias (UME). Más de 50 concejos estuvieron afectados por el fuego. El incendio que causó más daños fue el que se declaró en Foyedo (Tineo) y que luego saltó al concejo de Valdés, arrasando bosques a su paso hasta llegar a la zona de costa.

teniente Francisco Lavandera, miembro del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil
Teniente Francisco Lavandera

¿Qué o quién está detrás de estos incendios? ¿Tienen alguna relación entre sí? ¿Cómo se lleva a cabo una investigación de esta índole? Hablamos con el teniente Francisco Lavandera, miembro del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil encargado de las investigaciones. Son ellos los que despliegan su maletín metálico del que salen los banderines rojos, amarillos y blancos que servirán para marcar las pistas que va dejando el fuego.

-¿Cómo es la hoja de ruta una vez que se ha declarado un incendio?
-Una vez que tenemos conocimiento del incendio, un equipo de investigación se traslada al lugar, en un principio tratarían de delimitar el área del incendio y buscar el origen, el punto donde empieza todo. A partir de ahí intentan buscar indicios para determinar si se ha debido a causas naturales, ha sido “accidental” o provocado por la mano humana.

-Una vez que el fuego empieza parece que se hace independiente, tiene vida propia. ¿El fuego habla? ¿Deja señales a su paso?
-Sí, y hay que saber leer esas señales según la quema de árboles, las partes más tiznadas, orientación de los matorrales calcinados, la dirección del viento; hay que hacer un pequeño estudio de las condiciones climatológicas de ese día para ver el comportamiento del fuego y una vez realizado, localizar el punto donde se inició todo. La lectura conjunta de todos los vestigios y la información que facilita el operativo que participó en la extinción nos sirve para descubrir el origen. Una vez encontrado se trata de investigar la posible causa, la existencia de algún artefacto, un elemento iniciador, o si son efectos de causas naturales como un rayo.

“El fuego deja señales y hay que saber leerlas según se hayan quemado los árboles, las partes más tiznadas, la orientación de los matorrales calcinados, la dirección del viento; hay que hacer un pequeño estudio de las condiciones climatológicas de ese día para ver el comportamiento del fuego”

-¿Cómo averiguan si un incendio ha sido provocado? ¿Es fácil conseguir pruebas?
-Es bastante difícil porque en la mayoría de los casos las pruebas quedan calcinadas.

-Ustedes son los últimos en entrar en acción, no lo pueden hacer hasta que el incendio está extinguido, eso también dificulta la recogida de pruebas…
-Antes se intenta contactar con el personal de los medios de extinción para que nos digan cómo estaba el incendio cuando llegaron, si existen testigos, si alguien llamó a los bomberos… Se trata de recabar todos los datos posibles para centrar un poco más las investigaciones.

-Se han quejado en ocasiones de que la colaboración ciudadana no es la que se esperaba teniendo en cuenta los daños provocados. ¿Sigue siendo así?
-No ocurre en todos los sitios, pero aquí en Asturias en los casos de incendios, sobre todo los que se producen entre enero y marzo por el tema de quema de rastrojos para limpiar montes, como en los pueblos pequeños se conocen todos, un vecino no quiere denunciar a otro por miedo, porque son amistades o se trata de familiares. Es muy difícil encontrar la colaboración de un posible testigo.

Investigación de un incendio llevada a cabo por el SEPRONA

“Aquí en Asturias en los casos de incendios que se producen entre enero y marzo por el tema de quema de rastrojos para limpiar montes, como en los pueblos pequeños se conocen todos, un vecino no quiere denunciar a otro. En muy difícil encontrar la colaboración de un posible testigo”

-Hace unos días conocimos que la justicia dictaba prisión provisional comunicada y sin fianza para un ganadero de Tineo que había provocado un incendio forestal con el fin de regenerar terreno para pasto que afectó a 1.200 ha y obligó a evacuar varias viviendas. ¿Son estos los incendios más comunes?
-El monte no se cuida y la opción más fácil de limpiarlo muchas veces es prenderle fuego. La cultura del medio rural también favorece este tipo de prácticas. Por lo general después de la época de invierno -por lo menos en la zona de montaña donde ha nevado y está el suelo seco-, antes de subir al ganado es una manera de limpiarlo para que luego generen pastos. Pero no todos los incendios tienen estas causas. En la oleada que hubo hace unas semanas muchos de ellos fueron por descuido: una chispa que salta cuando se están haciendo trabajos forestales, un apicultor con un ahumador, un volador en una fiesta… estas serían causas negligentes.

-¿Cómo avanza el curso de sus investigaciones? ¿Qué más sabemos de esos incendios?
-Aun no podemos adelantar nada porque estamos inmersos de lleno en la investigación. No tenemos las causas de todos, pero hasta donde hemos llegado ha habido un poco de todo: regeneración de pastos, causas accidentales… Como le digo aún estamos en plena investigación.

“El monte no se cuida y la opción más fácil de limpiarlo muchas veces es prenderle fuego. La cultura del medio rural también favorece este tipo de prácticas”

-Ustedes trabajan en coordinación con las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (BRIPAS). ¿Cómo es esa colaboración?
-Los BRIPAS lo que hacen son los informes de causas, pueden incluir también declaraciones de testigos o si tienen algún sospechoso. Esos informes los pasan a Fiscalía y es esta quien nos los entrega para que nosotros procedamos a la investigación. En otros incendios, como tenemos contacto directo con ellos, nos coordinamos y, o bien hacen ellos el informe o nosotros, que tenemos a gente especializada para realizarlo.

-¿Qué es lo más raro que se han encontrado a la hora de provocar un incendio?
-Hasta ahora nada que nos haya llamado la atención. Salvo los incendios que son por negligencia: una máquina que trabaja en el monte y suelta una chispa, o como pasó en el incendio de Boal que fue por unos voladores… normalmente son provocados con un mechero.

“No tenemos las causas de todos los incendios, pero hasta donde hemos llegado ha habido un poco de todo: regeneración de pastos, causas accidentales…”

-¿Qué porcentaje de resultados, de aciertos, tienen ustedes a la hora de detectar el origen de un fuego?
-En casi todos los incendios se averigua la causa, otro tema distinto es dar con los posibles autores, que eso ya es más complicado.

-La tasa de esclarecimiento de delitos por incendio forestal a nivel nacional es baja, se sitúa en torno al 30% según fuentes de la Guardia Civil. ¿A qué achaca usted estos resultados?
-Los delitos medioambientales son más complicados de investigar que el resto de los delitos porque se llevan a cabo en un entorno natural donde es difícil encontrar testigos. Allí no hay cámaras de vigilancia que recojan información como ocurre en núcleo urbano, por ejemplo. Por otro lado, es muy fácil prender fuego a un terreno y luego cuando se detecta a lo mejor han pasado quince o veinte minutos y ya es muy difícil encontrar a alguien por allí.


En conclusión:

Según datos de EFFIS (Sistema Europeo de Información de Incendios Forestales), 2023 es, con diferencia, el peor año de incendios forestales en Asturias. Entre el 1 de enero y 10 de abril se produjeron 524 incendios, 12 de ellos grandes incendios forestales y se quemaron un total de 38.554 ha. El incremento es notable respecto al año anterior.

Las previsiones sobre el efecto del cambio climático en relación con los incendios forestales (mayor facilidad de propagación, incendios más grandes e intensos) se han materializado de forma abrupta en la región. Sin embargo, no se puede olvidar que el cambio climático no provoca incendios, estos tienen su origen en un 80% en el comportamiento y la acción humana. Cuando todos los factores suman, tenemos una “bomba perfecta”.

Es difícil saber qué cambios se van a producir a partir de ahora y de qué calado. El diagnóstico del problema y las soluciones difieren según a quien se le pregunte -partidos políticos, asociaciones ecologistas o ganaderas-. No habrá más remedio que dialogar y acercar posturas. Por el bien de todos.

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