Melissa Cicchetti, Doctora en Género y Diversidad: el feminismo gitano en Oviedo recupera la memoria silenciada

Lo que empezó como un máster Erasmus la llevó a descubrir una historia que también era la suya. Melissa Cicchetti, investigadora italo-gitana, ha dedicado años a escuchar y acompañar a mujeres gitanas de Oviedo para reconstruir una memoria silenciada y reivindicar un feminismo que nace de la comunidad. Tras defender su tesis, quiere seguir en Asturias para profundizar en ese trabajo.

-¿Cómo llegaste a Asturias y al ámbito académico del feminismo?
-Llegué a Oviedo gracias a un Máster Erasmus Mundus llamado GEMMA, centrado en estudios de género y de las mujeres. Es un máster de dos años: el primero lo cursé en Bolonia y el segundo aquí, durante el curso 2019-2020. Llegué justo antes de la pandemia, en septiembre de 2019, y me pilló aquí el confinamiento. Después decidí iniciar el doctorado, que terminé hace unos meses.

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-¿De dónde nace tu activismo personal y tu implicación en la defensa de los derechos de las mujeres gitanas?
-Soy medio gitana. Nací en Rimini, en Italia, con familia paterna italiana y familia materna gitana de origen polaco. Mis abuelas sobrevivieron al Holocausto y fueron bajando desde Polonia hasta el norte de Italia. Crecí en esa intersección entre lo gitano y lo normativo en una familia muy luchadora por ambos lados. Desde pequeña sentí la defensa de los derechos de las mujeres como algo propio, y ya en el instituto, con las huelgas estudiantiles, me fui politizando. En la universidad me involucré en colectivos de mujeres, asociaciones y grupos de apoyo, combinando teoría y práctica.

-¿Qué te llevó a acercarte al feminismo gitano desde una mirada crítica?
-En el máster pude acercarme a los estudios feministas desde una teoría muy asentada, pero noté que faltaban voces. Había mucho escrito, pero desde perspectivas hegemónicas. Coincidió con el auge del feminismo interseccional y me pregunté qué había del feminismo gitano, más allá de mi propia ascendencia. Quise saber qué estaban haciendo las mujeres gitanas en Asturias, y de ahí nació mi proyecto: primero como Tesis de Máster (TSM) y luego como Tesis Doctoral, financiada por la ayuda Severo Ochoa.

Melissa Cicchetti, doctora en Género y Diversidad, con la primera copia impresa de su tesis.
Melissa Cicchetti con la primera copia impresa de su tesis.

-Cuando llegaste a Oviedo, ¿qué descubriste del movimiento feminista y asociativo gitano?
-Me encontré algo muy parecido a lo que ya conocía, pero con peculiaridades propias. En España el pueblo gitano lleva más de 600 años asentado, mucho más que en otros países europeos. Eso genera un arraigo territorial, lingüístico y cultural muy profundo. También descubrí el interés de algunos activistas por recuperar el caló, el idioma gitano perseguido durante siglos. Quise que mi tesis no fuera solo teoría, sino también práctica: un estudio de casos con mujeres gitanas de Oviedo, con entrevistas y reuniones durante tres años. El estudio con cinco mujeres gitanas ovetenses mostró que, en espacios de diálogo libre y sin prejuicios, se generan procesos de empoderamiento individual y colectivo.

-¿Con qué asociaciones trabajaste?
-Principalmente con la Fundación Secretariado Gitano, la asociación gitana UNGA y la asociación  MISTÓS, que trabaja en Asturias por la inclusión social e igualdad de derechos; aunque tiene sede en Pola de Siero, también trabaja en Oviedo.

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-¿Cómo viviste personalmente ese proceso?
-Fue una experiencia muy bonita y transformadora. Cuando un trabajo nace desde lo personal, desde la honestidad y la transparencia, se llega más lejos. Las cinco mujeres que participaron (cuyos nombres no puedo dar por el comité de ética de la Universidad) activaron procesos de empoderamiento muy potentes. Entramos en contacto con Asturias Feminista 8M y se tejieron redes muy fuertes. Ellas siguen participando en la asamblea unitaria, lo que ha ayudado a romper estereotipos mutuos.

-¿Debe entenderse necesariamente como feminista la lucha de las mujeres gitanas o tiene otros matices distintos?
-Existen matices. A nivel teórico, autoras como Pastora Filigrana o Silvia Agüero señalan que uno de los pilares del feminismo gitano es el reconocimiento del antigitanismo, un racismo específico hacia la población gitana que hoy es delito. Esa perspectiva antirracista es fundamental. Aunque el feminismo contemporáneo también la incorpora, en el feminismo gitano es central.

-A menudo se afirma que en la cultura gitana existe más machismo que en la paya. ¿Crees que esa percepción responde a la realidad o que es fruto de estereotipos y de miradas externas?
-Creo que es una percepción externa cargada de estereotipos. Todas las poblaciones que viven al margen por razones económicas o de clase han sufrido ese juicio. Cuando entras dentro, ves que las mujeres tienen sus propios procesos de empoderamiento y libertad, diferentes a los nuestros, pero reales. No son víctimas pasivas: son activas, propositivas, que cuidan, resisten, defienden y sostienen a sus comunidades y generan redes de solidaridad.

-¿Qué aporta el feminismo gitano al debate feminista más amplio?
-Por lo que pude ver, las mujeres gitanas tienen una enorme capacidad para tejer alianzas con rapidez. Hay menos desconfianza y una claridad muy fuerte sobre la necesidad de unirse para actuar.

-¿Cuáles fueron tus referentes, no sé si gitanos o no, en tu camino hacia el feminismo? ¿En qué mujeres te has mirado para cuestionar estereotipos y abrir nuevos espacios de libertad?
-Por origen, Silvia Federici, (historiadora social, filósofa, docente y activista feminista) a quien empecé a leer con 15 o 16 años. En el ámbito gitano, Papusza, primera poeta gitana que publicó su obra y además, superviviente del Holocausto, fue fundamental. También Philomena Franz, autora gitana alemana que sobrevivió a varios campos de concentración y dedicó su vida a escribir sus memorias y dar charlas para combatir el racismo. Al salir de los campos de concentración conoció a su marido en la posguerra y tuvieron un hijo. Cuando tuvo edad de ir al colegio, sufrió burlas por el hecho de tener rasgos gitanos. El ver que en la sociedad aún había mucho racismo y discriminación, la activó y dedicó el resto de su vida a escribir sus memorias y dar charlas por los colegios e institutos para hablar de reconciliación tras el horror del genocidio. Su obra se publicó en España en 2019.

Melissa Cicchetti, , doctora en Género y Diversidad, acompañada de Águeda Gabarri, 'Tia Rosi'.
Melissa Cicchetti acompañada de Águeda Gabarri, ‘Tia Rosi’.

A raíz del genocidio del pueblo gitano, ¿por qué fueron las mujeres las que dieron el primer paso para poner en voz alta lo ocurrido para evitar que todo aquello cayese en el olvido?
-Eso para mí fue lo más bonito que pude descubrir investigando. Durante la persecución nazi también fueron perseguidas las personas gitanas, aunque la normativa que se aplicó era diferente.
A las personas judías se las separaba por sexo, los niños iban con las madres, hasta los nueve años y luego ya se consideraban adultos, y los hombres estaban separados. En cambio a la población gitana se la mantuvo agrupada, de forma que cualquier tipo de violencia que se aplicaba tanto a hombres como a mujeres ocurría delante de los ojos de toda la familia. Esto destruyó mucho la unidad y la estructura familiar.
Años después fueron las mujeres quienes, en un intento de seguir sosteniendo a las familias, decidieron poner por escrito todo lo que había pasado para que no volviese a repetirse. Y a mí me parece algo muy bonito y valiente. Una de las conclusiones de mi tesis es que de alguna forma el feminismo gitano y la memoria gitana nacen juntos y nacen ahí.

-¿El feminismo gitano es sólo una lucha por la igualdad de género o incorporan otros elementos que lo convierten en una propuesta política o social distinta?
-El feminismo gitano o la lucha de las mujeres gitanas comparte rasgos con otros feminismos contemporáneos, como el de las mujeres árabes. Entienden que la lucha por los derechos de las mujeres debe incluir a los hombres, consideran que, si ellos no mejoran sus condiciones, la comunidad no avanza. Además, existe una unión intergeneracional muy fuerte.

-Y tú, después de toda esta experiencia vital ¿cómo te has quedado?
-Me ha dejado muy contenta. Conseguimos todos los objetivos del proyecto y además surgió uno inesperado: gracias a mi tesis se inició un proyecto de investigación de la Dirección General de Memoria Histórica y la Universidad de Oviedo sobre lo que le ocurrió al pueblo gitano durante el franquismo. Lo están desarrollando ahora historiadores contemporáneos, consultando archivos y haciendo entrevistas. Me hace mucha ilusión que mi tesis haya servido de base teórica y metodológica.

-¿Tu intención es quedarte en Asturias?
-Sí. Ahora tengo un contrato de orientación postdoctoral y quiero aprovechar este año para publicar la tesis. Después veremos qué caminos se abren, pero mi idea es quedarme aquí.


Melissa se queda en Asturias porque aquí encontró algo más que un tema de estudio: encontró comunidad, memoria y un proyecto de futuro. Su trabajo seguirá creciendo donde empezó a tomar forma.

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Mariló Hidalgo
Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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