“Éramos pocos… ¡y espichó la Güela!”: la espicha que la juventud asturiana ha convertido en movimiento

En una tierra donde la sidra no solo se bebe, sino que se comparte, y donde la espicha ha sido durante siglos el corazón de la vida social, un grupo de jóvenes asturianos ha decidido recuperar esa tradición para darle un aire nuevo. Lo que empezó como una quedada entre amigos se ha convertido en un movimiento que crece edición tras edición y que demuestra que la juventud también sabe —y quiere— encontrarse alrededor de un tonel. Así nació Éramos pocos… ¡y espichó la Güela!, una iniciativa que está convirtiéndose en un pequeño fenómeno social, revitalizando la cultura de la xuntanza y devolviendo a la espicha su papel de punto de encuentro vivo, auténtico y profundamente asturiano.

Para aquellos que aún no lo sepan, en Asturias, la espicha no es solo una reunión: es un símbolo. Un ritual social que ha acompañado a generaciones enteras, desde los lagares tradicionales hasta las celebraciones familiares, pasando por las fiestas patronales y los encuentros improvisados entre vecinos. La espicha es conversación, música, sidra y comunidad. Es, en esencia, una forma de entender la vida asturiana: abierta, participativa y profundamente humana.

- PUBLICIDAD -

Una idea que nació sin pretensiones… y que acabó creciendo

Como muchas historias que merecen la pena, esta empezó casi sin querer. Borja y Pelayo lanzaron una propuesta sencilla: organizar una espicha entre amigos, sin más ambición que juntarse y pasar un buen rato.

De izda. a dcha.: Edu, Borja, Pelayo, Enol y Juanfran, organizadores de Éramos pocos... ¡y espichó la güela! junto a David, que no aparece en la foto
De izda. a dcha.: Edu, Borja, Pelayo, Enol y Juanfran, algunos de los organizadores de Éramos pocos… ¡y espichó la Güela!

A partir de ahí, se creó un pequeño grupo de WhatsApp al que se fueron sumando nuevas caras: Edu, Juanfran, y más adelante David, Enol y Chimy. Lo que comenzó como una quedada informal empezó a tomar forma de comunidad.

La clave del éxito quizá esté en su naturalidad. No hay grandes estructuras detrás, ni patrocinadores, ni un plan de marketing. Sólo jóvenes con ganas de recuperar una tradición que sienten muy suya y adaptarla a su manera: cercana, espontánea y abierta a todo el mundo.

Las primeras ediciones: de una idea casual a un encuentro multitudinario

La primera cita de “Espichó la Güela” tuvo lugar en noviembre y reunió a unas 40 personas. Un número más que respetable para un evento que, en principio, iba dirigido a un grupo reducido de amigos. Pero la cosa no quedó ahí.

- PUBLICIDAD -

La segunda edición, celebrada el 13 de abril, superó el medio centenar de asistentes, confirmando que la propuesta conectaba con una necesidad real: la de encontrarse, hablar, reír y compartir sin pantallas de por medio.

Y la tercera ya está en marcha. Tendrá lugar el fin de semana de San Juan, el 23 de junio, en Mieres, y todo apunta a que será la más multitudinaria hasta la fecha. «Ya tenemos cerca de 60 personas apuntadas. Aunque es una propuesta diferente a lo habitual, a la gente le está encantando y está teniendo muy buena acogida», explican los organizadores.
Culín a culín, la comunidad sigue creciendo.

Invitación oficial a la primera convocatoria de Éramos pocos... ¡y espichó la Güela!

Una tradición que se actualiza sin perder su esencia

Lo que distingue a estas espichas no es solo la sidra o el ambiente festivo, sino su enfoque cultural y social. Los organizadores han sabido recuperar la esencia de la espicha como espacio de diálogo y convivencia, pero también introducir elementos nuevos: música en directo, actividades participativas, pequeños debates y dinámicas pensadas para que los asistentes se conozcan entre sí.
En un contexto donde el ocio juvenil suele asociarse a la inmediatez y al consumo rápido, Éramos pocos… ¡y espichó la Güela! propone justo lo contrario: tiempo compartido, conversación pausada y vínculos reales. Una forma de ocio que no compite con la tradición, sino que la revitaliza.

Más que una espicha: un movimiento cultural

Lo que está ocurriendo alrededor de esta iniciativa va más allá de una simple quedada. Muchos jóvenes que participan destacan que estas espichas les permiten reconectar con su identidad asturiana desde un lugar vivo, contemporáneo y no folclorizado. No se trata de repetir lo que hacían sus güelos, sino de reinterpretarlo desde su propia mirada.
Y quizá ahí radique su fuerza: demostrar que las tradiciones no se conservan por inercia, sino porque alguien decide darles un nuevo sentido.

La güela espichó… pero la tradición revive

El nombre, tan asturiano en su humor y su retranca, resume bien el espíritu del proyecto: desenfadado, cercano y con un punto de picardía. Pero también encierra una metáfora involuntaria: incluso cuando algo parece agotarse, puede renacer con más fuerza.

Éramos pocos… ¡y espichó la Güela! es la prueba de que la juventud asturiana no solo respeta sus raíces, sino que está dispuesta a reinventarlas. Y lo hace con sidra, con ganas de xuntanza y con una energía que demuestra que la cultura popular sigue muy viva.
Porque mientras haya un tonel, un culín y un grupo de gente con ganas de hablar y compartir, la espicha seguirá siendo uno de los corazones que laten en Asturias.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 3 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Temas relacionados: Asturias con Iniciativa
Mariló Hidalgo
Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

DEJA UN COMENTARIO

¡Por favor, introduce tu comentario!
Introduce aquí tu nombre


Más del autor /a

Últimos artículos

Lo más leído

Mariló Hidalgo
Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

Más del autor /a