Vick Blanch. La asturiana creadora de contenido “cultureta”

“Dende los confines del reino d’Uviéu”, comenzó a subir a redes sociales contenido sobre historia, cultura y tradiciones de Asturias. Con un tono de humor desenfadado y una energía desbordante, la creadora digital Vick Blanch (Victoria Blanco) da a conocer a través de sus vídeos de Instagram un pasado que nos permite ser quien somos a día de hoy.

Dice que le da pena que se pierdan las tradiciones, el conocimiento de los que nos precedieron y las raíces que nos identifican como asturianos. A medio camino entre el pueblo y la ciudad, Vick Blanch forma parte de esa juventud comprometida y con valores que no están dispuesta a perder ni olvidar.

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-¿Cómo acaba Vick Blanch siendo creadora digital?
-De cría siempre me gustó mucho el tema de grabar cosas. Tenía una camarina digital y convencía a mis amigas para que grabábamos películas. ¡Me haría mucha ilusión encontrar alguna de las que hacíamos en el pueblo! Yo soy un poquitín de Oviedo y otro poquitín de Proaza. Pasaba vacaciones y tiempos allí y siempre grabábamos alguna historia. Cada una hacía un papel y, evidentemente, quedaba muy cutre, pero era algo gracioso. Cuando empezó el tema de los youtubers yo no sabía cómo empezar y, además, me daba mucha vergüenza. Estudié realización en el CISLAN (Langreo) y también pedagogía. Tenía esa espinita clavada de querer lanzarme a hacer cosas y el año pasado ya me puse a ello uniendo los dos mundos que a mí me interesan.

-Viendo tus vídeos… ¿cómo puede ser que tengas vergüenza?
-Vamos a hablar de un pasado. Fue lo que se llama una terapia de choque. Y, además, quería demostrarme a mí misma que podía y que no pasaba nada. ¡Efectivamente! Fue lo que pasó. Al principio no me gustaba y me daba vergüenza, pero luego ves que, literalmente, a nadie le importa. Poco a poco eso se te va quitando y, a día de hoy, puedo decir que a veces todavía me da un poco, pero no es limitante. No puedo venderlo como un sistema infalible porque cada persona es un mundo, pero a mí me funcionó.

-Explícame el concepto de “divulgadora cultural”.
-Es una persona que se dedica a investigar, hablar y conocer diferentes aspectos de las tradiciones, en este caso asturianas, e intenta ponerles un altavoz. No lo cuento de la manera en que lo haría, por ejemplo, una persona que sea historiadora, se dedique a ello y conozca al dedillo todos los detalles. Lo intento hacer más accesible y de manera que, por lo menos, te acuerdes de lo básico. Si hablamos de los Sidros de Valdesoto, me vale que sepas dónde está el sitio, de qué se trata y de dónde viene la tradición.

-¿Por qué alguien tan joven, siente la responsabilidad de dar a conocer las tradiciones y la cultura?
-Muchas veces me choca eso de “tan joven” porque ya no tengo edad para estar comiendo pipas en un banco. Hay creadores de contenido que me sacan diez años y también gente más joven haciendo cosas muy guapas, aunque no sea la norma. Puede que yo viva en una burbuja, pero todo mi entorno es así: gente a la que le interesa la cultura. Conozco a personas que se dedican a difundir el baile tradicional porque sus abuelos se lo transmitieron y han querido seguir para que no se perdieran todos esos pasos; están las @asturxules a tope con la difusión del asturiano y ellas lo han estudiado. En Asturias hay un montón de temas culturales que se están perdiendo y me da pena. Eso que dicen de que a la gente joven no nos importan estas cosas no es, ni mucho menos, una realidad.

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-¿Cómo traduces en argumentos ese “me da pena que se pierdan”?
-Me resultaría absurdo. Antes, se hacían muchas cosas mal, pero hay cosas que están bien y no tienen por qué perderse, incluso, por supervivencia. Por ejemplo, tener una huertina. Nuestros abuelos sabían las frutas y verduras de temporada, cómo se sembraba y cuándo y ahora se pierde todo eso porque vas al súper y lo tienes todo ahí. Ese conocimiento ya no es útil y eso lo llevo regular. Esto, como sociedad, lo podemos llevar a otro tipo de ritos y costumbres. Vamos por la vida como autómatas, no le das importancia a nada y esa actitud te desconecta de quién eres y de tu realidad. Parece que no tengamos nada en común y que no hay nada que haga que tú conozcas a tu compañero o compañera de al lado más allá de la pantalla que tienes delante y lo que estás viendo en Instagram. Ya no hay un hilo conductor que una a las personas entre ellas.

-¿Reivindicar una parte del pasado para mantener un futuro más o menos decente?
-Sí, es un resumen muy bueno. Sobre todo, un poco sostenible porque, nuestra forma de vivir actualmente, no lo es ni medianamente hablando. Yo creo que ni a nivel psicológico. No estamos hechos para ir de casa al trabajo y viceversa sin que nada te una al de al lado; te quedas en el sofá viendo la serie de moda y después es de lo que hablas esa semana y la que viene. Estas cosas las tengo muy presentes cuando subo contenido a redes. A veces me llego a chirriar a mí misma porque es complicado gestionar tus ideas con el tener que buscar la manera de comer. En esta sociedad, al final, vas a lo más cómodo y no te paras a pensar en todo lo que tienen detrás las cosas.

Vick Blanch, creadora digital asturiana

-¿Cómo casas en tu cabeza esas dos cosas?
-Pues no haciéndolo desde la obligatoriedad. Por ejemplo, abrieron una tienda de tartas de queso en Oviedo y, para mí, está superbien. Siempre digo los precios, lo que hay y, si tú quieres ir, vete. ¿Te parece una mierda? No vayas.
Tengo clarísimo que no voy a volverme una teletienda; puede que sea un lugar para darte el caprichín de la semana y yo sé que voy comprar y que voy a ir a merendar con mis amigas, pero no quiero crear una línea de venta directa y agresiva. No te voy a decir lo que tienes que comprar, ni quiero generar necesidades en la gente. A nivel de ser creadora de contenido sé que me perjudica porque no me va a llamar gente para que le haga campañas de venta, pero es mi mentalidad.

-¿Coherencia y principios frente negocio?
-Me cuesta, pero intento mantenerme firme. Hay veces que te ofrecen cosas que son monetarias, que vayas a un sitio para algo determinado y yo lo agradezco muchísimo. Lo que medianamente me puede encajar, lo hago, pero poco más. Hay muchísima gente que es foodie que se dedica exclusivamente a enseñarte sitios a los que ir a comer, pero no es mi caso. Yo soy una búsqueda errónea en ese sentido porque no encajo en ese perfil. Creo que la gente que me sigue lo hace también por mi forma de ser. Cuento las cosas desde la honestidad y la cercanía de la sinceridad. Es verdad que últimamente en los vídeos estoy hablando menos y eso me da rabia, pero es por la falta de tiempo. Voy atolondrada y no me da ni tiempo a hacer comentarios graciosos. Por diferentes motivos vas cortando y, cuando te das cuenta, pareces un autómata contando las cosas. Quiero conservar esa chispa graciosilla de estar viendo a una persona y no a un robot. Es mi responsabilidad saber qué puede encajar en la línea que tengo y qué no.

-Eres pedagoga y realizadora. ¿Has encontrado en redes el enfoque de tus carreras?
-Mi idea es, ahora que ya estoy enfocando mi vida, hacer algún tipo de especialización en cuanto a enseñanza online. Por ahí puedo empezar a hacer contenidos didácticos sobre la temática que sea. Tendría que ver los formatos porque, por ejemplo, nunca usaría TikTok para contenido educativo. Ya se está viendo que tanto a niñ@s, como a la gente joven o adultos les está perjudicando a la hora de vivir. Sería buscar otro tipo de contenidos para plataformas diferentes. Siempre dije que me gustaban las redes y lo que estoy haciendo, pero, el día que vea que todo esto me supera, lo dejo. No tengo esa fijación ni es mi plan de vida ser creadora de contenidos.

-El punto en el que estás ahora, ¿es a lo que te quieres dedicar?
-Te diría que no. Ahora mismo estoy un poco disgustada con el tema del trabajo. A mí, más que estar delante de la cámara, me gusta estar detrás. Aunque te esté contando algo de algún lugar, lo que más me gustaría es ir a ese sitio, preguntarle a la gente, pasar un tiempo allí y luego mostrarlo, no ser yo la protagonista. Me gustaría dedicarme al audiovisual, pero no como cara visible. Esta es la forma que he encontrado de ir metiéndome en este mundillo, pero no es mi meta.

-¿Tirarías de ChatGPT para ahorrar tiempo?
-Con esto voy a tirar piedras sobre el tejado de creadores de contenido, pero canta mucho cuando el ChatGPT te ha hecho el guion de un vídeo. Son frases muy contundentes, todo muy punto y coma. Entiendo que cada uno tiene que mirar por lo que hace y cómo lo quiere hacer, pero, al final, reventará porque somos muchos y estamos todos haciendo lo mismo. Para mí, lo mejor es que tu contenido sea fiel a lo que quieras transmitir y tenga una relevancia para la gente; todo lo que puedas hacer tú, queda más natural y orgánico que con la maquinita porque en el momento en el que pierdas credibilidad, se te va a acabar el chiringuito. A “ella” le gustan mucho los adjetivos y el ser muy contundente.

-Dices que eres “muy urbanita para los de pueblo y muy de pueblo para las urbanitas”. ¿Cómo te sientes tú?
-Realmente, me siento en tierra de nadie porque me caen por los dos lados. Me pasa que voy al pueblo y me siento incómoda. Siempre fui muy estrambótica a la hora de vestir, cada día voy con un estilo diferente y el comentario típico es: “pero esta tía dónde va”. Y, cuando llego a Oviedo, que siempre digo que no deja de ser un pueblo grande por mucho que queramos fingir otra cosa, te dicen que de dónde vienes, que por qué hablas así. ¡Pues del barrio de San Lázaro, corazón! Creo que, en el fondo, todo está muy relacionado con las formas, los hábitos y la mentalidad que implica el “ser de pueblo”.

-¿Y por qué tienes que ser de alguno?
-Pues porque nos encanta etiquetarnos y meternos en una caja, sino no quedamos tranquilos.

-Dices también te están pasando muchas cosas buenas y muchas malas pero que tú decides el peso que le das a cada una. ¿A cuál estás decidiendo dárselo?
-Se lo estaba dando a las malas. Siempre dije que a los artistas nos gusta que nos patine el coco de vez en cuando. Nos lo podemos permitir. Si me pasan muchas cosas negativas, como fue el caso últimamente, me saturo. ¡Claro que me paso la llorerita en casa con una peli y mi manta!, pero, al día siguiente, tengo que seguir yendo al curso de fotografía y al trabajo porque es lo que tengo que hacer para comer, pero buscando alternativas o una solución. Este es el peso que le doy. Admito que me he equivocado, que no me siento bien, pero voy a buscar cosas que me hagan sentirme como quiero. Mi cabeza se va para esa parte mala, pero me fuerzo a redirigirla.  

Vick Blanch, creadora de contenidos

-¿Ya sabes “quedarte en lo bueno”?
-Yo creo que sí. Me toca a veces vivir situaciones que, hace dos años, no reaccionaría como lo hago ahora. Antes me hubiera afectado mucho más y, a día de hoy, es algo que gestiono. Por ejemplo, dejé un primer trabajo y para mí era un mundo porque pensaba que les iba a decepcionar y no sabía dónde me iba a ir. Y ahora digo: me voy porque tengo que hacer las cosas bien. Si lo quieren entender desde el respeto, lo harán y, sino, yo no puedo hacer nada. Las decisiones y la vida son mías y no puedo dejar que las expectativas de otras personas decidan por mí. Si en algún momento tengo un problema, intento expresar esa necesidad y hablar antes de tomar una decisión. Por norma general, me veo más tranquila. También su dinero de terapia y sus añitos me ha llevado.

-Grabaste con @ser_maestra. ¿Cómo de importantes son las sinergias positivas en redes?
-Me prestó un montón. Tania es profesora de mi facultad cuando yo estudié y es la hermana de una gran amiga mía. Empezó a subir los vídeos y me parecía muy guapo lo que hacía y, cuando yo empecé, fue ella la que me lo decía a mí y me comentaba que quería aprender. Al final, lo más importante es el contacto con las personas. El día que quedamos, cada una aportó y de eso salió el vídeo que publiqué porque es una línea común que tenemos las dos sobre el sentido educativo.
No quiero demonizar todo este mundo porque creo que se puede usar para divulgación de la cultura, contenido educativo e, incluso, ser altavoz para personas que quieren quejarse de que en su vecindario se están haciendo determinadas cosas mal, pero soy consciente de que el peso más grande ahora se lo está llevando el “anuncia mi tienda, vende mi producto y no pares de comprar”. Sé que me cierro un montón de puertas, pero, directamente, no quiero entrar por ellas.

-¿Qué problema puede haber en la diferencia?
-Me alegra muchísimo todo el movimiento drag que está habiendo en Oviedo. Hicieron un brunch y hubo un show drag y allí me planté para ver qué había. Lo grabé y lo subí. El mundo es muy amplio, cada persona puede expresarse a su manera y todos los valores que están detrás de esas ideas, los quiero transmitir. A veces me da mucho miedo porque sé que hay personas que no son tolerantes y van a ir a por mí, pero me voy a arriesgar. Si tenéis alguna duda, yo siempre voy a estar del lado de la disidencia, de personas que no le están haciendo ningún mal a nadie con su forma de expresar y de vivir. Tendríamos que ser nosotros los que les preguntásemos cómo tienen esa libertad y logran desinhibirse de todas las reglas impuestas por la sociedad. Es algo que siempre me llamó mucho la atención y aprendo mucho hablando con ellas. Me gusta apoyarlas porque necesitamos personas que marquen una diferencia. Esto ya se hacía hace muchos años. Soy muy fan de Tino Casal y no entiendo porque ahora volvemos a meternos cada uno en nuestra caja y definir de manera cuadriculada lo que es un hombre o una mujer.

Vick Blanch, creadora de contenidos

-Es aquí donde encaja eso de que “lo que es de catetos es perder la memoria”, ¿no?
-La gente piensa que lo que está pasando ahora es novedad, y no lo es. Esto ya se hacía hace muchos años. No sé si no os acordáis o no queréis hacerlo, pero ya hubo muchas películas, artistas o cantantes que no encajaban con el rol de género que se les imponía. ¡Claro que es de catetos perder la memoria! Esa ola reaccionaria que hay ahora, creo que está muy hilada a toda la crisis del Covid. Cuando alguien, y ahí me incluyo, vive una mala situación y está desesperada, le encanta que le den soluciones rápidas. Pero no existen. Ese tipo de mensajes tan contundentes tranquilizan a las personas y les ofrecen un amparo, pero se está viendo que tiene unas consecuencias tremendas para unas minorías que nunca han tenido culpa y siempre han estado aquí. Permitir a las drag expresarse libremente no va a resolver ni empeorar los problemas. No sé cómo alguien puede ir en contra de sus derechos. Me cuesta entender por qué ahora tenemos estas ideas tan retrógradas, sobre todo, la gente muy, muy joven. No podemos bajar la guardia respecto a cosas que, en su momento, ya estaban superadas.

-¿“Con Franco vivíamos mejor”?
-Yo no sé de dónde salen los que lo dicen o si son familias muy privilegiadas. Siempre digo que cuando tú no tienes que preocuparte por el dinero, no tienes que ver más allá de tu nariz. Puedes decir que tu familia vivía bien, pero habría que preguntar a qué se dedicaban y quiénes eran. Puedes hablar con otro tipo de personas, un poco alejadas de tu círculo, que te van a contar atrocidades.
Hace poco, y esto lo subí a mis stories, aparecieron en la facultad carteles de la Falange española y los estaban colgando unas chicas que deberían tener unos dieciocho años. Ponían algo así como: “escoge la feminidad, evita el feminismo”. Yo decía: buscar qué fue el Patronato de la Mujer porque seguro que no lo sabéis. Vosotras, que estáis pudiendo colgar ese cartel reivindicativo, lo podéis hacer porque hubo feministas que lucharon por ello. Tampoco estarías estudiando, ni reuniéndote con tus amigas para tomarte una cerveza o fumar. No podrías porque eso no es de “buena mujer”. Puedes hacerlo porque hubo mujeres que salieron a la calle y rompieron con lo que se pensaba en aquel entonces.

-¿Cómo te sientes cuando ves eso?
-Me da pena y, personalmente, no sé cómo atajar a esas personas porque, esas chicas que están colgando ese cartel, no son el problema. Son parte, pero no el origen. Igual hablas con ellas y son unas chavalas maravillosas pero que ni ellas mismas saben de dónde les vienen esas ideas. Igual una tiene un problema con un tío y entre todas, se apoyan y lo arreglan. ¡Eso es feminismo! No te gusta la palabra y lo rehúyes. Es un tema complejo y me da mucha rabia porque, a la mínima que busques o leas algo, vas a ver que se os desmonta el chiringuito. ¿Por qué estáis alabando a un dictador?

-¿Cómo puede ser que teniendo la información al alcance de la mano, se digan tantas burradas?
-La tienes, pero no miras para ella. Te quedas con el primer titular y eso ya te vale para comentarlo en la terraza del bar. Yo, muchas veces, hago comentarios hasta un punto determinado porque soy quien soy y no puedo ponerme a hablar de la economía española porque no tengo ni idea. Si eres un autónomo y estás puteado, claro que puedes hablar de tu situación, opinar y explicar las cosas. Pero si no sabes cómo funciona ese mundo, ¿por qué vas a estar diciendo cosas que no conoces y ni te has informado? Y, en caso de que lo hayas hecho, dime de dónde, cita las fuentes y ahí callarás a mucha gente. Pero parece que si tú dices algo muy contundente van a entrar más en tu vídeo, vas a tener más repercusión, seguidores y entiendo que eso es lo que quieren porque les repercute en más dinero. No saben el daño que están haciendo y, si lo saben, les es indiferente. Las consecuencias dan igual.

-Me encantan tus resúmenes semanales…
-Gracias por valorarlo porque, al final, te expones mucho. Pienso que eso no lo lee mucha gente, pero me estás demostrando que no. Intenté compartir cosas a nivel personal porque sí que pienso que habrá personas que empaticen y digan: “si ella lo hizo así cuando estaba en un mal momento, tal vez yo lo pueda hacer”. Fíjate que esto es lo que más miedo me da. Compartir chuminadas sobre lectura, monumentos o tradiciones es más fácil. Pero cuando son temas más personales, dependiendo del momento, censuro. Tienes que estar mentalmente preparada para asumir que hay gente que te va a atacar. En mi cabeza tiene que estar claro que, si yo muestro algo, es porque ya me va a dar igual que me ataquen con ello. Antes escribía más y con tu comentario me has animado a seguir en mi línea.

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Marta Malde
Marta Malde
Periodista con más de 25 años de experiencia, inicié mi trayectoria profesional en Galicia, trabajando a pie de calle temas de territorio, cultura, gastronomía y vinos. Posteriormente me trasladé a Asturias, con la que mantengo un vínculo familiar, para continuar mi desarrollo profesional. Estoy especializada en entrevistas en profundidad con un enfoque basado, principalmente, en escuchar. En Fusión Asturias combino mi labor periodística con el ámbito del marketing, siendo responsable del departamento comercial de la revista.

2 COMENTARIOS

    • ¡Hola Margarita!
      Pues, la verdad, es que no podías haber descrito mejor… ¿Quién puede seguir diciendo que los jóvenes no se implican en nada?
      Gente como Vick demuestran lo negativo que es la generalidad y el juzgar sin saber.
      ¡Ojalá muchos más como ella!
      Te animo a que nos sigas para continuar conociendo a gente comprometida y con las ideas claras.
      Un saludo,

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