Aller a punto de nieve

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Estación de esquí Fuentes de Invierno
Estación de esquí Fuentes de Invierno / Foto: Turismo Asturias
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El turismo de invierno cuenta cada vez con más adeptos, no solo ya entre los amantes de los deportes de nieve sino también entre aquellos que buscan un turismo de montaña rodeados de naturaleza. Aller da la bienvenida a la temporada blanca diversificando servicios para atraer a todo tipo de visitantes.

Si las condiciones climáticas no cambian, esta será una larga temporada de esquí. Las nevadas del otoño han propiciado una apertura temprana de las pistas. El 29 de noviembre abría sus puertas la estación de esquí Fuentes de Invierno y durante el Puente de la Constitución consiguió lleno total. “Había que remontarse más de diez años atrás para ver la Estación con esta cantidad y calidad de nieve”, comentaban los esquiadores más longevos. De mantenerse los actuales espesores se espera una afluencia masiva de usuarios en las vacaciones de Navidad a juzgar por las reservas realizadas.

Fuentes de Invierno es la estación más joven del norte de España, un paraíso en plena Montaña Central que a pesar de su pequeño tamaño cuenta con instalaciones de última generación: tres telesillas, un telesquí y una cinta. Todos la definen como una estación familiar y acogedora donde el visitante es bien recibido.

Tiene capacidad para transportar a más de ocho mil personas a la hora. Y si bien no tiene previsto crecer en tamaño, trabaja cada temporada para diversificar servicios y atraer visitantes. Cuenta con recorridos específicos para snowboard, esquí fuera de pista, esquí de montaña, rutas con raquetas… Fomenta la compra de forfait online, lo que permite un importante ahorro de dinero y tiempo en las taquillas y se crece en restauración y actividades para no esquiadores.

Uno de los telesillas de Fuentes de Invierno
Uno de los telesillas de Fuentes de Invierno / Foto: Turismo Asturias

Tiene su propia Escuela de Esquí y Snowboard, servicio de alquiler de material deportivo, un club de esquí infantil, parque de nieve infantil y dispone de cafetería y restaurante. Además, en los alrededores de la Estación hay más de seiscientas plazas de alojamiento repartidas entre hoteles, hostales, apartamentos, casas rurales o albergues.

Fuentes de Invierno ofrece un amplio abanico de actividades en los próximos meses para garantizar la diversión no solo de los esquiadores sino también de su familia y acompañantes. Entre otras, el 28 de diciembre y 4 de enero ofrecerá actuaciones de música en directo o DJ’s para animar la jornada desde las 12:00 a las 16:00 horas. El día 5, los Reyes Magos de Oriente visitarán la Estación descendiendo por la pista Abedules para luego estar presentes en la chocolatada que se organiza en la cafetería de la Estación donde los niños que lo deseen podrán saludar a Sus Majestades.

La zona esquiable balizada se complementa con un espacio Freeride para los más experimentados

El 19 de enero se celebra la World Snow Day. Para festejarlo, la Estación junto con la Escuela de Fuentes de Invierno organiza distintas actividades gratuitas: ambientación musical, ofertas especiales y jornadas de conocimiento y acercamiento del trabajo que se realiza en la Estación. ¡Es el Día Mundial de la Nieve!

Del 22 al 25 de febrero no te puedes perder el Carnaval en la Estación con sorpresas para grandes y pequeños. El 15 de marzo la Federación de Deportes del Principado de Asturias organiza los Juegos Deportivos del Principado. La disciplina será Slalom gigante a una manga para todas las categorías (actividad sujeta a condiciones climatológicas). Y el 31 de marzo habrá fiesta grande ya que Fuentes de Invierno celebra su décimo segundo cumpleaños.

Après-Ski

Después de disfrutar de una jornada subiendo a remontes y bajando esquiando, toca relajarse, buscar otras actividades porque el día continúa. La oferta puede ir desde restauración, cafeterías, bares o spas. Los pueblos próximos a la Estación son parajes naturales de extraordinaria belleza, donde se asientan acogedores pueblos que ofrecen, además de su paisaje, una variada gastronomía. Y es que aquí hay para todos los gustos desde comida rápida a platos más elaborados, menús del día, a la carta, comida tradicional… Lugares donde disfrutar de una cerveza, una sidra o algo caliente entre amigos.

Si después de un día lleno de actividad lo que se quiere es bajar de revoluciones, lo ideal es relajarse en un spa, disfrutar de baños termales o masajes terapeúticos. En la Residencia de Felechosa del Grupo Montepío -a tan solo catorce kilómetros de la Estación- se encuentra un innovador Centro Hidroterapéutico Spa, abierto a todos los usuarios, que cuenta con piscina, salas de relajación, tratamientos hidro, jacuzzy o gym que nos harán tocar el cielo.

Si resulta que viajamos con familia o amigos que no practican esquí o snowboard, la privilegiada ubicación de Aller oferta otras alternativas: visitar decenas de pequeños rincones empezando por las aldeas cercanas, hacer rutas de montaña para conocer por ejemplo el famoso Ojo de Buey, el Monumento Natural de las Foces del río Pino o la Cascada de Xurbéu de más de veinte metros de altura en medio de una ruta espectacular; disfrutar del turismo rural y del patrimonio etnográfico, sin olvidarnos de que esta es tierra de canteros, madreñeros y cesteros que realizan su labor a lo largo del año y aunque ofrecen sus creaciones en los mercados tradicionales podemos acercarnos a conocer su oficio por ejemplo en Casomera.

Una de romanos

Desde tiempos ancestrales los conquistadores, pobladores y comerciantes han tenido que superar la frontera natural de la Cordillera Cantábrica para llegar a Asturias. La Vía La Carisa es un claro ejemplo de vía de acceso cuyo origen se remonta a tiempos prehistóricos aunque luego fue acondicionada por el general romano Publio Carisio que intervino en las guerras contra los Astures, de ahí su nombre.

Centro de Interpretación Vía La Carisa
Centro de Interpretación Vía La Carisa / Foto: Ayto. de Aller

Junto a la Vía La Carisa, en el cordal de Carraceo se han encontrado importantes yacimientos de diversos campamentos romanos. En el Pico la Boya (Monte Curiechos) y en el Pico Homón de Faro se han localizado restos de fortificaciones y trincheras. Estos yacimientos, que se encuentran aún en fase de excavación e investigación, cuentan desde mayo del pasado año con un Centro de Interpretación en la localidad de La Enfistiella (Nembra). Aquí el visitante podrá conocer muchas cosas sobre el recorrido de la Vía La Carisa, su trazado, objetivos y entorno así como los yacimientos.

Una sala central traslada al visitante al Monte Curiechos y muestra una panorámica de lo que allí se divisa, también se pueden ver reproducciones de piezas encontradas y un video explicativo. Hacen un recorrido pormenorizado de los yacimientos con sus fortificaciones, fosos y castros, creando una atmósfera sensitiva que te traslada a esa época.

El Centro de Interpretación Vía La Carisa abrió sus puertas el pasado mayo en la localidad de La Enfistiella

El centro cuenta también con un espacio dedicado a los más pequeños, donde pueden montar un puzzle que representa el interior de un campamento romano y disfrutar en un arqueódromo en el que se podrán sentir auténticos Indiana Jones buscando piezas halladas en los yacimientos. Un plan ideal para disfrutar en familia.

El Centro de Interpretación está abierto de miércoles a viernes de 10:00 a 14:00 h y de 16:00 a 18:30. Los sábados y domingos, de 11:00 a 15:00 y de 16:00 a 18:30 h.
La entrada es gratuita. También se organizan visitas guiadas, concertadas para grupos.

Visitar un árbol mágico

Entre los siete tejos considerados Monumento natural en Asturias está el de Santibáñez de la Fuente, un árbol mágico que bien merece una visita. Este ejemplar, de casi doce metros de altura y quince de diámetro de copa, supera los quinientos años de vida y se encuentra situado al lado de la Iglesia románica de San Juan de Rumiera del siglo XIII.

Tejo en Santibáñez de la Fuente
Tejo en Santibáñez de la Fuente / Foto: Fusión Asturias

El tejo es símbolo astur por excelencia a cuya sombra se invocaba a los dioses y se realizaban rituales sagrados. Los astures utilizaban sus pequeños frutos rojos para envenenarse en caso de caer en manos de los romanos para evitar la esclavitud que la consideraban más dura que la propia muerte o para envenenar las puntas de flecha que lanzaban sobre las tropas de Augusto.

Los primeros cristianos intentaron amortiguar la influencia y carácter mágico que tenía el tejo para los primitivos astures, emplazando en estos lugares ermitas y capillas. Siendo real o no esta historia, lo que sí es cierto es que es frecuente encontrar pequeños templos a la sombra de estos tejos centenarios.

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