El traje de Cabranes

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María José Hevia (2ª por la izda.),con varias personas ataviadas con el traje típico de Cabranes
María José Hevia (2ª por la izda.),con varias personas ataviadas con el traje típico / Foto: Ayto. Cabranes
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Las fotos, que realizó a finales del siglo XIX el pintor Juan Evangelista Canellada, fueron testimonio clave para conocer cómo era, cuándo y en qué ocasiones se vestía el denominado Traje de Cabranes. Hoy esa indumentaria se ha recuperado y ha vuelto a ocupar su espacio.

La Biblioteca del Ayuntamiento de Cabranes organizó en 2015, dentro del programa Alcordanza, una exposición fotográfica en la que mostraba la historia gráfica de las fiestas del Carmen en Torazo a lo largo de un siglo. Allí se podían ver los primeros documentos gráficos de mujeres ataviadas con el traje tradicional de Cabranes y cómo fue evolucionando hasta desaparecer casi por completo en los últimos tiempos.
La percusionista María José Hevia se enamoró de esta indumentaria, y quiso darla a conocer: qué mejor manera que vestirse con el traje en las fiestas y así animar a otras mujeres a hacer lo mismo.
Loli Fabián, responsable de la biblioteca cabranesa, quiso colaborar en la difusión de esta iniciativa dando voz a María José Hevia en 2017 en la charla: “Apuntes románticos sobre el traje de Cabranes”. La idea ya empezaba a flotar en las mentes de algunas mujeres, cuando Fabián organizó desde el Ayuntamiento, un taller para la recuperación de esta indumentaria tradicional. Durante 2018, varias mujeres del concejo sacrificaron muchas tardes para cortar, coser y adornar los trajes que ya se pueden ver en el concejo de Cabranes, especialmente en las fiestas del Carmen de Torazo.
Los elementos que diferencian esta indumentaria y lo convierten en un traje identitario de las mujeres que portan el ramo son: zapatos negros, medias finas blancas o negras, falda larga y delantal negro, con adornos de abalorios, cintas de pasamanería, flecos y puntillas. Jubón negro, una de las piezas más características de este atuendo. El dengue, negro también, la pieza más característica de este traje, muy ceñida al jubón que resalta la silueta femenina. Y en la cabeza, un pañuelo de seda que puede ser amarillo o rojo. Pendientes de azabache o coral, collar e incluso rosarios y un pañuelo con puntillas sobre el hombro donde reposará el ramo, son las piezas que completan este elegante y sobrio traje con más de un siglo de historia.

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