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La combinación de la Feria de las Roscas y la apertura de la Vía Verde del Eo con sustanciales mejoras hacen de San Tirso de Abres un lugar ideal para estas fechas vacacionales.
Adentrarse en el concejo asturiano de San Tirso de Abres es hacerlo en un lugar donde normalmente el tiempo discurre a otro ritmo, sin prisa. Aunque en estos días, sus vecinas y vecinos apuran las últimas jornadas preparando el producto estrella que se venderá en la Feria de las Roscas. El evento que se celebra el Jueves y Viernes Santo (2 y 3 de abril) es, si no el más importante de su calendario anual, uno de los más relevantes.
Son muchas las unidades que hay que sacar a la venta del pan dulce redondo, tan característico de este concejo, ya que la demanda no para de crecer. Hablamos de centenares y centenares de roscas que “vuelan” de los stands de la Feria que tiene lugar cada año desde hace 27 ediciones.
Antaño, cada hogar del concejo tenía su propio horno donde finalizar el proceso de elaboración de este producto, también conocido como “el cantelo”, y prácticamente en todas las casas lo realizaban. Las roscas se preparaban con motivo de los casamientos y se ofrecían entonces a familiares y amigos. Ahora, esta costumbre gastronómica se mantiene por el esfuerzo de las rosqueiras, empeñadas en continuar con la tradición. Algunas las preparan para su entorno cercano y otras se enfrascan en el compromiso de llevarlas a la feria, una labor que requiere de cierta dedicación, porque –aunque el producto no lleva muchos ingredientes, solo manteca, azúcar, harina, huevos y fermento– requiere de un buen amasado. De ahí, que las vecinas de Santirso –aunque también algunos hombres saben hacerlas– recurran a su entorno cercano para conseguir tener a tiempo el mayor número posible de roscas.
El certamen, que es de entrada gratuita, es bien conocido en la comarca del Eo por su producto principal, pero como su nombre indica (Feria de las Roscas, Productos agroalimentarios y Turismo), la cita incluye otros ingredientes que la hacen atractiva. Entre ellos, la pulpería y un servicio de bar que consiguen que la estancia sea más placentera.
Abierta en horario de 11:00 a 20:00 horas, es posible encontrar en ella una gran variedad de productos agroalimentarios, desde diferentes tipos quesos, embutidos, empanadas y postres caseros, hasta miel, membrillos o licores artesanales. La artesanía ocupa también un lugar destacado entre los stands de la feria, incluyendo demostraciones en vivo que fascinan tanto a pequeños como a adultos y que trasladan al visitante a la riqueza etnográfica del territorio suroccidental. La talla de madera es una de las habituales, pero tampoco falta algún puesto donde comprar las navajas de Taramundi, cuya fama ha trascendido fronteras.
El jueves 2, a las 11 de la mañana, da comienzo la Feria al compás del pasacalles a cargo del Grupo de Gaitas “A Chocolateira”, aunque la inauguración oficial de esta edición tendrá lugar a las 12 del mediodía. Será entonces cuando el Ayuntamiento de San Tirso de Abres, organizador del evento, reconocerá la labor de tres personas realizada dentro o fuera del concejo. La primera en recibir el reconocimiento será Sonia Fidalgo González, que será proclamada Embajadora de las Roscas 2026. La popular periodista de la RTPA es bien conocida por su labor de comunicación en el medio rural y su compromiso con las tradiciones asturianas. Con su nombramiento, la galardonada se comprometerá a dar a conocer las roscas y elegir al próximo embajador.
Otro de los galardonados será Horacio Rodil Rodil, vecino residente en Oviedo que recibirá la Rosca de Oro por su apoyo desinteresado a la sociedad santirseña. A pesar de su avanzada edad, Rodil sigue siendo una cara amiga para todos los vecinos que se desplazan a la capital del Principado.
Antaño, las roscas se preparaban con motivo de los casamientos y se ofrecían entonces a familiares y amigos. Ahora, esta costumbre gastronómica se mantiene por el esfuerzo de las rosqueiras, empeñadas en continuar con la tradición.
La Rosca de Plata en esta ocasión será para José Luis Bermúdez, por su generosa contribución en el arreglo de una vía de comunicación en el municipio.
Los niños podrán disfrutar de hinchables gratuitos a partir de las 11:30 h y a las 17:30 horas asistir al taller infantil “Jugando a ser químicos. Elabora tu primer perfume sólido”, para el que se requiere inscripción previa y un máximo de 15 personas.
El Viernes Santo, los hinchables volverán a estar disponibles desde las 11:30 y a las 14:00 h. tendrá lugar el taller infantil “Pequeños artesanos de luz. Crea tu primera vela”.
A las 17:00 horas, las protagonistas volverán a ser las roscas gracias al taller en el que se enseñará a preparar este producto. Para quien todavía no las ha probado, podrá hacerlo en la degustación de roscas con chocolate prevista para las 19:00h.
Por último, a las 19:30h. se celebrará el sorteo “Conoce tu pueblo”, tras el cual la Feria de las Roscas, Productos agroalimentarios y Turismo dará por concluida su 27 edición.
La Ruta del Ferrocarril ya es una vía segura
Al igual que las roscas se han convertido en la insignia gastronómica del municipio de San Tirso, la senda del Ferrocarril o Vía Verde del Eo es una de las mayores apuestas turísticas del municipio. La ruta de 13 km (ida y vuelta) discurre por la antigua ruta ferroviaria que unía antaño Asturias y Galicia y atrae cada año a numerosos visitantes. Y aunque ya era muy recomendada como propuesta de ocio familiar, recientemente ha ganado en atractivo gracias a varias mejoras realizadas recientemente.
La principal actuación ha sido la colocación de una pasarela peatonal metálica de 40 metros de longitud, mejorando así la seguridad de quienes disfrutan de esta senda. Quienes realizaban el recorrido debían cruzar la carretera N-640 en una zona de mala visibilidad considerada como un punto negro en el trazado.
Desde el Ayuntamiento de San Tirso valoran muy positivamente esta intervención, “era muy necesaria porque, aunque no había accidentes registrados, ciertamente suponía un riesgo que ahora se ha eliminado por completo –explica Juan Carlos Parapar, concejal de Cultura–. La obra, que se adjudicó por algo 142.000 euros, está financiada con fondos del Plan de Sostenibilidad Turística de la Comarca Oscos-Eo. Y estamos muy satisfechos de poder abrirla en este periodo vacacional, porque sin duda tiene un gran tirón”. Además, también se ha procedido a la renovación de las luminarias en los túneles, la retirada de ejemplares forestales o la recuperación de elementos etnográficos como una antigua caseta carbonera y la conocida como fuente de O Cairo.
El itinerario utiliza la línea ferroviaria Villaodrid-Ribadeo que estuvo habilitada hasta el año 1964. La senda, que se ubica en la Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón, permite disfrutar de la naturaleza al mismo que tiempo que se adentra en la historia local a través de los restos de su patrimonio industrial.
La senda del Ferrocarril o Vía Verde del Eo es una de las mayores apuestas turísticas del municipio. La ruta de 13 km (ida y vuelta) discurre por la antigua ruta ferroviaria que unía antaño Asturias y Galicia y atrae cada año a numerosos visitantes.
El recorrido atraviesa frondosas zonas boscosas y su trazado acompaña las aguas del Río Eo entre alisos, fresnos, sauces y castaños. De ahí que, si permanecemos atentos en este paisaje natural de gran valor, podamos observar, además de truchas y salmones, la rica diversidad de aves que frecuentan sus riberas, como el martín pescador, el cormorán, la garza real o el andarríos, e incluso algún ejemplar de nutria.
El escaso desnivel de la Vía Verde y la calidad de su firme la hacen apta no solo para caminantes y ciclistas, sino también para personas con movilidad reducida o con sillas infantiles que puedan soportar algún que otro bache. Y en el concejo es posible encontrar establecimientos que alquilan bicicletas y te asesoran para disfrutar al máximo de la ruta.
El punto de partida se encuentra en la antigua estación, hoy acondicionada como casa privada, y muy cerca del primero de los seis túneles horadados en la roca que encontraremos. Acompañando el cauce del río Eo también podremos ver una antigua estación eléctrica en ruinas y algunos de los casetos, como llaman en la zona, a las pequeñas construcciones que albergaban el carbón que servía de combustible a la locomotora. En los primeros años de uso, a inicios del siglo XX, el ferrocarril también ofrecía transporte a la población local y los casetos servían en ocasiones de refugio para el equipaje de los pasajeros.
Las vistas desde un puente colgante sobre el Eo no defraudan para quien quiera realizar un pequeño desvío en la ruta, que también permite contemplar una escala de salmones.
El arroyo del Cairo marca el límite natural con Galicia, y si continuamos durante 6 km más (en este caso por asfalto) podremos llegar a la localidad de A Pontenova (Lugo) donde todavía es posible ver los hornos de calcinación en los que se transformaba el mineral de hierro transportado que, posteriormente, se conducía hasta el puerto de Ribadeo.
Si preferimos continuar por la parte asturiana, existe también la posibilidad de realizar un recorrido circular subiendo al pueblo de Prado y regresando por la Ruta de los Pañeiros. Cualquiera de las opciones elegidas asegura una experiencia verde y accesible que no defraudará al visitante.