Seguir en la batalla

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Atrás queda un 2022 para olvidar y la verdad es que damos la bienvenida a un 2023 que tampoco es que empiece con muy buen pie.
Fotomontaje: Fusión Asturias
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Atrás queda un 2022 para olvidar y la verdad es que damos la bienvenida a un 2023 que tampoco es que empiece con muy buen pie. Acaba de llegar a España Kraken, la nueva variante de coronavirus que procede de EEUU que coincide además con la llegada de otra mutación proveniente de China. Los ‘centinelas’ asturianos que se encargan de hacer el seguimiento del virus en la región dicen que, si bien no hay que bajar la guardia, por el momento, no hay motivo para alarmarse.

La guerra en Ucrania parece que se encalla y la economía -como ya nos anunciaban a final de año- sigue apretando los bolsillos de los ciudadanos. A pesar de las medidas del Gobierno, 2023 trae más subidas de precios. La factura de la luz y la cesta de la compra se encarecen. El descuento de los carburantes solo se mantiene para los profesionales, el resto echaremos de menos esos veinte céntimos de descuento en el ticket que parecía que no, pero era una ayudita. Nos anuncian subida generalizada de todo, no se va al librar ningún apartado: telefonía, viajes, autopistas, plataformas de televisión, vivienda, … posiblemente las subidas no sean al ritmo frenético que vivimos el pasado año, advierten los expertos, pero sí de manera continuada. Esto sería lo que afecta a nuestros bolsillos, a la economía del día a día, porque luego están las previsiones macroeconómicas como las que hace el Banco de España que nos indican que la economía va por buen camino. Según este organismo el PIB mantendrá su tendencia de crecimiento para 2023, un incremento del 1,3%, mientras que la inflación y el déficit público se reducirán. También desciende la lista del paro y suben las cotizaciones a la Seguridad Social. Parece que la sombra de la gran recesión que planeaba sobre nosotros de momento se aleja, según reflejan los números. Y otro dato más que apuntan a nuestro favor, y es que España en lo referente a energías renovables se encuentra en una buena posición para afrontar la transición energética y tiene un gran potencial en cuanto a energías renovables se refiere.

Pero sigamos con este curioso año. Si hablamos de incertidumbre, a la económica debemos de sumarle la política que ya se masca en el ambiente. Este 2023 tenemos dos citas legislativas en el calendario, elecciones municipales y autonómicas el 28 de mayo -que van a ser como una especie de primarias- y luego, las generales a final de año. Desde enero estaremos inmersos en una permanente campaña electoral que tendremos que llevar con paciencia porque se nos va a hacer eterna. Las fuerzas están bastante igualadas según las encuestas, se estudian en secreto las posibles alianzas porque los números no garantizan mayorías absolutas y el ambiente entre los distintos partidos está de lo más crispado y bronco, solo hay que ver el nivel de violencia política vivida en el Congreso de los Diputados el pasado año. ¿Nos merecemos políticos así? Sí, porque los hemos votado.

Las municipales y autonómicas servirán para medir el estado de ánimo del país y también la tendencia de voto. Serán una especie de minigenerales que se mirarán con lupa y servirán como termómetro para ver el grado de movilización del electorado. Y ¿qué pasará en las elecciones generales? ¿Quién dirigirá España los próximos cuatro años? ¿Seguirá aumentando la tensión política en un intento de arrancar votos en un ´sálvese quien pueda’… pase lo que pase? ¿Estamos preparados para algo así?

Sea como fuere es lo que tenemos por delante en los próximos meses. La batalla ha empezado y durará hasta casi 2024. Los españoles volveremos a tener la papeleta en nuestra mano y también la decisión, pero en un momento bastante maltrecho, con la confianza en las instituciones en sus momentos más bajos.

Recuerdo un libro que cayó en mis manos hace unos años del sociólogo Ignacio Urquizu, que se titulaba ¿Cómo somos? Un retrato de la gente corriente, donde decía que a la hora de la verdad quienes marcan los resultados políticos, los que rompen con lo previsible son precisamente ellos… la gente corriente. Ellos fueron los que rompieron los vaticinios realizados desde los despachos del Reino Unido que no supieron ver que las zonas rurales votarían a favor del Brexit. Tampoco vieron venir que miles de ciudadanos del centro de EEUU con un escaso nivel cultural y sin apenas ingresos votarían masivamente a Trump. No aparecen en las encuestas, pero están ahí.

Pronto nuestros políticos hablarán de lo que necesitan el conjunto de los ciudadanos, de lo que piensan… cuando la realidad es que desconocen a la gente corriente, lo que les preocupa o cómo quieren vivir. Hay que patear las calles y conocer de primera mano las necesidades de las personas. En base a ello hacer propuestas. Luego, seremos los ciudadanos quienes expresemos nuestra voluntad en las urnas y a los políticos les tocará el llevar a buen fin este mandato.

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