Alicia Méndez, empresaria y escritora. “En mis libros hablo de historias que yo he vivido y lo hago desde el corazón”

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Alicia Méndez. Empresaria y escritora
Alicia Méndez. Empresaria y escritora / Foto cedida por Alicia Méndez
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Descubrió África y quedó enamorada de aquel territorio inmenso, espontáneo, emocionante y salvaje. A partir de ahí, esa luz, su naturaleza desbordante, su cultura y sobre todo sus gentes se convirtieron en el escenario de las historias de sus libros. Desde su incursión en el panorama literario en la Feria del Libro de Navia en 2016 hasta ahora, no ha parado de sorprender a sus lectores.

Hace cinco años le diagnosticaron un cáncer a la vuelta de uno de sus viajes por África, donde colaboraba con una ONG como terapeuta. A partir de ahí dedica parte de su tiempo a escribir todo lo que siente desde el corazón. Tras muchas horas de soledad y trabajo, acompasando palabras con latidos, nace La herencia de África: Asegura que “tocamos fondo para resurgir; tocamos fondo para aprender, son necesarias las catarsis para reflotar, pero nunca debemos desistir”. Ella no lo ha hecho. La fuerza que emanan sus palabras encandila a los lectores.

-Has dicho en alguna ocasión que La herencia de África fue para ti un libro terapéutico. ¿Qué te supuso su escritura?
-Lo escribí sin ningún tipo de expectativas, nunca pensé que se fuera a publicar y ya va por la segunda edición. Ojalá no hubiera tenido el cáncer, pero ante esa realidad tuve que reaccionar, necesitaba quitarme pesos de encima, poder contar a alguien lo que pensaba, dar una vuelta a todas las cosas de mi vida, las prioridades que tenía hasta entonces y, sobre todo, necesitaba encontrar el lado positivo de lo que me estaba pasando. El libro me sirvió de terapia, sacó lo mejor de mí, me ayudó a controlar las emociones y evitó que tuviera que tomar pastillas. Necesitaba manejar la situación con mi mente, con mis hobbies, y en la escritura encontré la droga más positiva. Luego descubrí que mucha gente conectaba con mis palabras y, además, les servían de inspiración. Después de la Feria del Libro de Navia hicimos presentaciones en Oviedo, Gijón, Madrid y Barcelona. Fue una gran experiencia.

“África es mi casa, allí me siento muy a gusto. Cuando llego es como si me metiera en un mundo lleno de magia y contrastes”

-Luego llegaría La bruja y el chamán, Serás, Aventureras in love y Loca, tu último libro. Todos ellos se vuelven a desarrollar en África. ¿Por qué?
-Es mi casa, allí me siento muy a gusto. Cuando llego es como si me metiera en un mundo lleno de magia y contrastes. En África se escucha y se debate, es posible el diálogo. En cambio, aquí eso es algo muy difícil, se habla a gritos y unos por encima de otros. En aquel lugar la tierra y las personas son generosas y tienen una sabiduría innata. Estás continuamente aprendiendo. Me apasiona ese continente quizá por el contraste que supone con la vida que tengo aquí: mucho trabajo, años de hipotecas, un divorcio, cuatro hijos, el cáncer. Voy allí y me siento libre, soy feliz con muy pocas cosas. Me inspira de alguna forma.

-Tus libros viajan de la Feria de Navia a la de Guadalajara (México) y están presentes en la cadena británica Foyles dentro de un minoritario catálogo de literatura europea seleccionado para el mercado anglosajón. Asistes a charlas, presentaciones, conoces a otros escritores, a numeroso público. ¿Te imaginabas algo así? ¿Cómo vives todo esto?
-Me sorprendió cuando me dijeron que habían seleccionado mi libro La bruja y el chamán para la prestigiosa cadena de librerías anglosajona o cuando me fui a Guadalajara, una de las ferias de libros de habla hispana más importantes que hay. Aquello me estaba pasando a mí, a Alicia, la chica de La Colorada; la madre, la curranta, la que está ahí todos los días al pie del cañón. Parece que la escritora al principio era otra persona. Luego me dije “pero si la que habla eres tú, la que recibe aplausos, con la que se identifica la gente”. Creo que cuando haces las cosas de verdad, te desnudas sin ego, de forma altruista, a la gente le llega y se siente identificada de alguna manera. No hay peor cosa que callar lo que uno siente, sino fuera por los libros no sé qué sería de mí.

Visitantes en la Feria del Libro de Navia en una pasada edición
Visitantes en la Feria del Libro de Navia en una pasada edición / Foto: Fusión Asturias

-En tu último libro, Locas, hablas entre otros temas del sentimiento del miedo a la muerte…
-He ido al hospital recientemente y me han dicho que tengo algunos valores alterados. El cáncer te pone a prueba continuamente, no puedes bajar la guardia y te surgen muchas dudas. Tienes que aprender a llorar cuando lo necesitas, a tirar para adelante, a volver a empezar. Es una subida y bajada continua de emociones que tienes que aprender a gestionar. En el libro hablo del miedo a la muerte porque yo lo tengo. Pero también hablo del amor, de lo que definimos como tal y de lo que pensamos que es; de las contradicciones del ser humano. Elegí ese título porque cuando era pequeña me llamaban loca por las cosas que hacía. A los doce años me apunté a piano y me dijeron que por qué lo hacía si nunca iba a tener uno y no iba a tocar. Hoy toco el piano. Me lo volvieron de decir cuando decidí marcharme a Francia, hablaba varios idiomas y quería emprender y no lo entendieron. He tenido que luchar mucho para tener la vida que quiero y ahora estoy estudiando con qué me quedo y qué dejo. Me gustó escribir este libro, me absorbió y cuando me di cuenta tenía escritas seiscientas páginas que luego tuve que reducir a menos de trescientas.

-Tienes un negocio de hostelería en La Colorada. ¿Cómo has pensado afrontar esta ‘nueva normalidad’?
-Mi negocio vive principalmente del alquiler de habitaciones y de la organización de eventos, no nos compensa abrir solo para servir consumiciones. Por ello, vamos a esperar a que se permita la libre circulación entre comunidades para la reapertura. Estos tres meses de cierre ya no se recuperan y en mi caso me ha pillado sin hipotecas, con todas las cuentas al día, pero al empresario que se ha juntado con ambas cosas, lo va a tener muy complicado. Hasta el mes de julio tenía concertados cincuenta eventos que se han cancelado. Ahora me estoy replanteando las cosas para estar más tranquila, trabajar menos y disfrutar de mi familia. Necesito desconectar un poco de todo esto y darme otras cosas en la vida, así que a lo mejor cambio de negocio. Estoy estudiando un nuevo proyecto que a la larga me podría dar más libertad.

-Fuiste seleccionada para subir junto con otras nueve mujeres a la cima del monte Toubkal (4.167 metros) en el norte de África dentro de la iniciativa solidaria “Todos somos cáncer”. ¿Para cuándo?
-De momento está aplazado. El grupo lo formábamos diez mujeres que habíamos superado el cáncer de mama pero hubo algunas bajas y surgieron otros problemas en la organización, así que de momento sigue ahí, a la espera.

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