Navia. Un concejo de lo más completo

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Panorámica de Navia de noche
Foto: Miguel Loza
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Puede ser la belleza serena del río Navia en su desembocadura, o la de un litoral con poderosos acantilados alternándose caprichosamente con los arenales. Tal vez el tipismo de un pueblo marinero de los de toda la vida o la presencia protagonista de una villa que, a la vez que agraciada, es ejemplar en servicios. El resultado final siempre es el mismo: el territorio naviego enamora.


Son muchas, atractivas y poderosas las razones que atesora este concejo del Occidente asturiano a la hora de atraer el turismo. Aquí todo suma. De lo primero que llama la atención al visitante es una villa, la de Navia, que en verano rebosa actividad. A primera vista se aprecia que es un destino turístico de primer orden en la comarca, con buen comercio, una completa red de hostelería, un casco urbano con una importante herencia indiana y fragmentos de una antigua muralla. Y a todo esto hay que añadir el encanto de una ría que es posible admirar en su desembocadura. Para ello se puede recorrer el paseo marítimo, que finaliza en uno de los parajes naturales más apreciados del concejo, la llamada ‘Poza’. Lo que antaño formaba parte de un sistema dunar y era utilizado como zona de baños, es ahora un espacio recreativo que conjuga a la perfección lo natural -mantiene un humedal frecuentado por colonias de aves y un pinar en el que es posible ver ardillas- con un espacio más urbanizado que ofrece servicios de hostelería próximos a la playa de Navia.
La villa naviega, con una población de 4.000 habitantes, tiene el tamaño perfecto para disfrutar de las ventajas de una pequeña ciudad dotada con todos los servicios sin perder su identidad como población cabecera, inmersa en el medio rural.
La presencia de empresas de gran calado en el municipio es un aliado importante en la economía del concejo, como su sector ganadero con una destacada cuota láctea, o los ingresos del turismo. Éstos son especialmente resaltables en los meses de verano, cuando la población de la capital naviega se multiplica atraída por las posibilidades del litoral asturiano, el gancho mediático de eventos deportivos, o de las numerosas fiestas que se suceden en estas fechas por todas y cada una de sus ocho parroquias: Andés, Anleo, Navia, Piñera, Polavieja, Puerto de Vega, Villanueva y Villapedre.
El Descenso a Nado por la Ría de Navia y la prueba en aguas abiertas que se celebran en el mes de agosto son eventos muy concurridos y de reconocimiento internacional, pero no son las únicas pruebas deportivas que jalonan el calendario estival. La ría es también el escenario ideal para el Gran Premio de Motonáutica, y para otras habituales como los Juegos del Cantábrico del Club Remeros del Navia. El Club Baloncesto de Navia organiza su tradicional Torneo de Basket 3×3, y el centro urbano se habilita para acoger pruebas relacionadas con el motor, como el Duelo de Traseras.
Si a esto le sumamos citas festivas como el mercado medieval o las celebraciones en honor a la Virgen de la Barca el resultado final se traduce en una villa rebosante de actividad, con eventos de lo más interesante para todas las edades.

Seis playas para no perderse.

Playa de Frejulfe (Navia)
Playa de Frejulfe / Foto: Miguel Loza
A pesar de que la línea costera de Navia es pequeña, de tan sólo 14 kilómetros, el concejo dispone de seis importantes playas que es imprescindible visitar.
Desde la villa, siguiendo la avenida del Pardo o recorriendo el paseo marítimo, se accede a la denominada Playa de Navia. El trayecto hasta allí es un relajado camino a través de un bosque de pinos y eucaliptos que terminan en el humedal de La Poza. Al lado se encuentra un área recreativa con merenderos, zonas de sombra, parque infantil, amplio aparcamiento y baños públicos. La playa es de arena oscura, y está muy concurrida al encontrarse cerca del casco urbano. Casi como prolongación de ésta -se puede acceder a pie con marea baja- se ubica la Playa del Moro, una pequeña cala de arena menos frecuentada que la anterior. También se puede acceder a ella por la carretera que lleva al Mirador del Monolito, monumento dedicado a los emigrantes, desde donde se ve una bonita panorámica de la playa y el entorno.
En coche, a unos dos kilómetros de Navia, se puede visitar la Playa de Coedo. Se accede desde Andés atravesando un camino vecinal. Es un resguardado arenal de tan sólo 100 metros, donde es posible bañarse incluso en los días de mar revuelto. En las proximidades, desde el pueblo de Téifaros, también se llega al Fabal, una hermosa y apacible playa de aguas transparentes, encerrada entre acantilados y rodeada de bellos pinares.
Desde la localidad de Vigo se llega a la Playa de Barayo, compartida por los municipios de Valdés y Navia. Está clasificada como Reserva Natural Parcial de la Biosfera por su singular valor ecológico y paisajístico, formado por dunas, marismas, bosques y acantilados, que terminan en una franja de unos 670 metros de fina arena. En este espacio se puede disfrutar del río, el mar y el bosque. Desde Puerto de Vega, en el alto de Soirana, se accede a la Playa de Frejulfe, abierta y orientada al norte, peligrosa para el baño pero ideal para la practica del surf y windsurf. Está rodeada de bosques de pinos y eucaliptos y, al disponer de un amplio aparcamiento, es frecuentada por familias que eligen este espacio para pasar el día.

Caminar, un placer.
La geografía naviega permite muchas actividades además de disfrutar tomando el sol en la playa o pescando en alguno de sus escarpados acantilados. Los suaves desniveles existentes en este territorio facilitan que el senderismo sea una de las prácticas más gratificantes y accesibles. La senda costera es la ruta más conocida gracias, entre otras cosas, al Grupo de Montaña Peña Furada que cada año organiza una marcha multitudinaria por este recorrido.
Pero hay otras opciones reservadas para los que disfrutan en la montaña, como la nueva ruta que en el Valle de Anleo conduce a la Peña La Pistola. El recorrido circular, de 13 kilómetros, está perfectamente señalizado y homologado, y permite disfrutar de unas estupendas vistas del valle y la rasa litoral.
La subida al techo del concejo, el pico
El Can (843 m.) en la Sierra de Panondres es otra de las rutas que permiten disfrutar de una montaña tan sencilla como bonita. El acceso es muy fácil desde el Alto del Segredal, y la cima es fácimente identificable por el conjunto de antenas y el vértice geodésico que la coronan.
Otro itinerario de gran belleza, para realizar en coche, es el que permite conocer el curso del río Navia. En su sinuoso discurrir hasta el concejo vecino de Grandas de Salime, el viajero se encuentra con tres embalses: Arbón, Doiras y Salime.

El pueblo marinero.
Si se quiere conocer un puerto pesquero al estilo tradicional, la visita obligatoria es el pueblo marinero de Puerto de Vega. A pesar de que en los últimos años se han construido edificaciones de nueva factura en la localidad, la céntrica zona del puerto conserva todo el tipismo. El devenir diario de las embarcaciones de pescadores que entran y salen del muelle contribuyen a salvaguardar la identidad de este núcleo marinero, que en su día fue un importante puerto ballenero. El Paseo del Baluarte y el Mirador de la Riva atestiguan su historia con cañones y restos óseos de ballenas que sorprenden al visitante. Para entenderla, nada mejor que visitar el aula didáctica que la Cofradía de Pescadores puso en marcha el verano pasado en el edificio de la Lonja de pescadores y que explica en una ruta guiada cómo el mar determinó la vida de los vecinos de Puerto de Vega, generación tras generación. «La iniciativa nos permite explicar a la gente de dónde venimos, lo que fue la pesca en este pueblo, lo que es hoy en día, cómo funciona la Cofradía y todo el trabajo y sacrificio que hay detrás de cada captura», explica el secretario de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora de la Atalaya, Marcelino Gión. La visita guiada, de hora y media de duración, incluye audiovisuales en los que vecinos del pueblo relatan historias de la mar. La antigua rula, las mujeres que trabajaban en las conserveras o el primer barco a vapor que llegó al puerto son algunos de los detalles que recoge esta exposición y muestra. Los asistentes también pueden contemplar la subasta del pescado que tiene lugar en la Lonja, y a la que asisten como compradores mayoristas, pescaderías y restaurantes. «Es algo que llama mucho la atención, y eso que ahora la subasta está informatizada y ya no se vende a la voz, como se hacía antes», explica Marcelino.
La Lonja tiene uno de sus momentos álgidos durante la campaña de Navidad, ya que Puerto de Vega es un referente en la venta de percebe. «Estas navidades vendimos 7.179 kilos. No fue el mejor año, pero siempre viene mucha gente a vender aquí. De las quince embarcaciones que hay en Puerto de Vega, once son de artes menores; en temporada, todas se dedican al percebe». Precisamente, son éstas las que surten diariamente de pescado fresco a la hostelería, un sector que goza de buena salud.

Puerto de Vega (Navia)
Puerto de Vega / Foto: Fusión Asturias

Las huellas de la historia.
A poco que se abandona la línea de costa se descubre una Navia rica en casonas y antiguos palacios, cuyas postales hoy día hacen retroceder en el tiempo al viajero. Las edificaciones evocan, en algunos de los casos, la figura del emigrante que regresaba triunfante de las Américas dispuesto a dejar huella en su tierra natal, mientras que en otros hacen alusión a los sueños de la antigua nobleza. Rehabilitado en su totalidad o en vías de hacerlo, merece la pena contemplar un legado histórico que ha dejado edificaciones tan emblemáticas como los casinos de Navia y Puerto de Vega, el Palacio de Tox, el de Anleo, el de Andés, Villauristela en Villapedre, el de Lienes en Armental, o el Palacio de Piñera, casa natal del poeta Don Ramón de Campoamor.

El poeta Ramón de Campoamor es uno de los personajes ilustres del concejo. Uno de los parques más concurridos lleva su nombre.

Los restos de la antigua muralla medieval, fabricada con mampostería de pizarra, es otra de las curiosidades que reserva la villa naviega. El crecimiento del casco urbano condujo a su desaparición durante la segunda mitad del siglo XIX, pero todavía se conserva parte de este muro en la calle Mariano Luiña.
Otra ocasión para entender la historia de este concejo, y también la de la comarca occidental, se presenta en el museo etnográfico ‘Juan Pérez Villamil’, en la localidad de Puerto de Vega. Ubicado en una vieja conservera, aquí se desgrana a través de imágenes y reproducciones la forma de vida de las familias marineras y campesinas a lo largo de los siglos, con guiños a la herencia emigrante. Y en un anexo al museo es posible ahondar en las raíces y la forma de vida marinera a través de la exposición ‘Historias del mar’, que está considerada una de las puertas de entrada al Parque Histórico del Navia.

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