Raquel García, Unidad de Tabaquismo de Oviedo: «Las personas adictas nunca son libres»

Raquel García es enfermera especialista y la responsable de la Unidad de Tabaquismo de Oviedo desde 2019, un servicio que actualmente atiende a 500 fumadores al año en consulta individual, hace doce talleres grupales anuales con una media de 180 participantes, trata exclusivamente a treinta personas por telemedicina al año y realiza entre 5.000 y 5.500 consultas anuales.

Y es que fumar no es un hábito, tampoco un vicio. Según la O.M.S. es un trastorno adictivo crónico relacionado con el consumo de nicotina.

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Con un Máster en Tabaquismo por la Universidad de Cantabria y miembro de la junta directiva del Colegio Oficial de Enfermería del Principado de Asturias –CODEPA–, Raquel García tiene “la consulta más bonita del mundo”. Y aunque pueda parecer un dato banal frente a su currículum, no lo es, dada su forma de ser. Cuando llegas, lo entiendes. No es porque haya mucha luz, una planta al lado de una caja de bombones sobre la mesa o un cuadro de colores intensos colgado en la pared. Es porque te contagia su energía positiva arrolladora a través de una sonrisa permanente, de una mirada que centra únicamente sobre ti desde el momento en el que empiezas a contarle algo y de la firme convicción de que no hay nada más gratificante que poder cuidar y ayudar a los demás.  

-¿Por qué el tabaquismo?
-Por oportunidades laborales. Los últimos años de mi vida profesional siempre estuve en asistencia, concretamente, como enfermera comunitaria en el Centro de Salud de Otero. Mis jefes pensaron que por mi perfil y la formación que tenía, podía venir a esta unidad que llevaba cerrada un tiempo.
Llegué con millones de dudas porque venía de una actividad totalmente diferente. Pensaba en que esto era poner en marcha algo que llevaba dos años parado y que “sólo” iba a ayudar a las personas a dejar de fumar. Empecé a sentirme cómoda cuando la hice parte de mí, cuando me empecé a preguntar: ¿cómo quiero que sea?, ¿cómo me gustaría atender a los pacientes?, ¿cómo puedo hacer llegar un mensaje, divulgar y concienciar sobre este tema? Ahora trato a la gente como me gusta, tengo el espacio que necesito y me siento querida y valorada por compañeros y pacientes.

-Entonces, ¿se puede decir que “sólo” ayudas a la gente a dejar de fumar?
-¡No! La vida son cambios continuos y no he perdido nada. Todas las experiencias vividas forman parte de la persona y de la enfermera que soy ahora. He pasado momentos buenos, malos y regulares. Etapas en las que no podía hacer planes personales porque te contrataban sólo para un día, otras en las que, con una niña pequeña, cogías la mochila el viernes por la tarde para irte de guardia a Teverga y no volvías hasta el lunes por la mañana. Todo pasa por algo y esto me fortaleció e hizo que me convirtiese en la persona que soy. Son experiencias que hacen que también decidas con qué cosas buenas te quedas de todo lo aprendido y cuáles no quieres volver a repetir porque no te han aportado nada.

-Decís que fumar no es un hábito ni un vicio. ¿Cómo se explica esto?
-Las etiquetas diagnósticas siempre son feas. A veces, incluso hasta crueles. Aquí, de entrada, a todo el mundo que viene se le pregunta si se considera adicto. Se quedan un poco bloqueados, pero hay que darse cuenta de la magnitud que tiene la importancia de saber bien lo que te pasa. Pasar de tener un hábito o un vicio a tener una adicción, el enfoque terapéutico y el humano cambia. En este caso hablamos de que es una adicción. Siempre utilizo el acrónimo de la palabra coche en inglés: CAR.

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-¿Qué significa?
C de crónica. Es un trastorno adictivo que es para toda la vida. Hay una serie de receptores que jamás se mueren y, cuando dejamos de fumar, lo que hacemos es aletargarlos. Por eso hay tantas recaídas. Una vez que les vuelves a ofrecer droga de nuevo, se ponen en alerta y es fácil que vuelvas a la casilla de salida.
A de adictiva. Cada día, yo necesito una droga a nivel físico y psicológico. La parte más cruda de esta consulta y en la que más horas tenemos que invertir, es en desmontar toda la parte psicológica. La gente considera el tabaco como ese amigo –al que yo siempre le pongo la coletilla de cabrón– que está ahí para todo. Cuando tienes un disgusto, una alegría, las penas, una celebración…
Y la R es de recidivante, recurrente. Es la que se refiere a las recaídas, a que la gente viene aquí y casi siempre llega muy frustrada porque han tenido un montón de intentos y se creen fracasados.

-¿Una recaída es un fracaso?
-Hay que usar el realismo positivo. Concretamente lo de la recaída, hace muchísimo daño. Hay personas que sólo necesitan un intento, pero otras necesitan diez o doce, y no por eso son unos fracasados. ¿Qué tienes que hacer cuando caes?, preguntarte: ¿qué fue lo que hice mal? Muchas veces es un exceso de confianza, y estas cosas las analizamos juntos en la consulta para no repetir patrones. Se trata de ser analíticos y tener un buen plan donde no repitas los errores del pasado. Es importante que alguien te recuerde que no se acaba el mundo, que te pasa porque estás en el camino de dejarlo y entra dentro de lo normal, del proceso. Esto es cuestión de volver a la casilla de salida las veces que haga falta hasta que lo consigues. El fracaso es no intentarlo.

-¿Dejarlo es cuestión de fuerza de voluntad?
-La fuerza de voluntad no nace con uno. No viene en la carga genética, es algo que se trabaja. Podemos poner el ejemplo de cuando te pones a dieta: si te esfuerzas y ves que has bajado kilos, que te compraste un pantalón que te encanta y estás monísima, aumenta tu fuerza de voluntad. Estás haciendo un esfuerzo que tiene una recompensa. Aquí pasa lo mismo. No necesitamos pacientes con fuerza de voluntad, necesitamos gente que tenga muy claro que tiene que hacer un esfuerzo. Pero que, hacerlo, tiene una recompensa enorme. Son todo cosas buenas desde el minuto cero.

Raquel García, enfermera y responsable de la Unidad de Tabaquismo de Oviedo.

-¿Hace falta tener un motivo?
-Yo creo que es muy importante. El primer día que los conocemos siempre les pedimos que a la semana siguiente nos traigan una lista de por qué fuman y por qué quieren dejarlo. Puede haber cien motivos o sólo uno, pero tiene que haber algo que te haga clic en la cabeza para decidir meterte en esto, hacer un esfuerzo enorme y ponerte en manos de un profesional. Los motivos pueden ser muy variados: salud, económico, estética, familiares… Depende de los años que tenga el paciente y de su perfil.

-¿Tiene el mismo peso cuándo uno decide por sí mismo a cuando lo hace por los demás?
-No. Si hablamos de las personas que tratamos aquí, yo las dividiría en dos grupos. El de “tengo que dejar de fumar” y el de “quiero dejar de fumar”. Hay gente que dice que se lo piden los hijos, los nietos o vienen del neumólogo, están enfermos y se sienten obligados a dejar de fumar. Otros son los que dicen: hasta aquí esta relación tan tóxica que tengo con esta sustancia, le quiero poner punto y final. Es verdad que en ambos grupos tenemos gente que lo deja, pero es muy importante cuándo tú tomas la decisión.  

-“Cerebro biológicamente manipulado por la nicotina” Suena muy mal…
-Tú no vienes diseñada para que necesites nicotina para vivir, regular tus sentimientos, ni para determinadas funciones fisiológicas de las que se hace cargo. Por eso es una manipulación pura y dura, una de las relaciones más tóxicas que puedes poner en tu vida. Crees que lo necesitas para todo, pero realmente lo que tienes que hacer es desaprender a vivir sin tabaco. Gestionar emociones, situaciones complicadas, alegrías o disgustos sin él. Encima, a esta consulta, partimos del hándicap de que no nos llega la gente extremadamente joven. En los humanos, que somos tan de costumbres y casi todos los días hacemos las cosas de una manera muy similar, imagínate lo que cuesta cuando hay un entrenamiento de años. Uno de los puntos clave que aportamos, es pensar un buen plan para organizar todas esas pequeñas cosas de la vida que giran en torno al cigarrillo.

-Decimos que somos libres para fumar, pero ¿no pierdes la libertad cuando lo haces?
-Las personas adictas nunca son libres ¡jamás! No tienen capacidad de decisión. Tú no puedes decir que hoy fumas y mañana no. Es muy complejo y este es uno de los motivos por los que mucha gente deja de fumar, de hecho, fue el mío en su día. Yo lo dejé porque me sentía tremendamente esclava. No había humano ni animal que a mí me atase de la manera que me ataba un cigarrillo. Lo dejé muy joven y fue una de las grandes y buenas decisiones de mi vida.

-¿Dirías que el consumo de tabaco tiene género?
-Algo que me llama mucho la atención es que aquí acuden más mujeres que hombres. Hay un dato curiosísimo y que cada vez que hago la estadística anual me sigue molestando, es que dejan más de fumar los hombres que las mujeres. Si nos sometiesen al mismo estado emocional y nos monitorizan el cerebro, no se van a activar las mismas zonas. Las mujeres tienen la parte psicológica más marcada y eso hace que sea más difícil desengancharse. Lleva más tiempo y tiene otras connotaciones. A los varones, si les atiendes bien la parte física, el síndrome de abstinencia puro y duro, es más fácil que tengan más probabilidades de continuar sin fumar.

-¿Cómo es de importante el lenguaje en todo este proceso?
-Lo es todo, pero no sólo en esto. Lo que dices y cómo lo dices es muy importante. Aquí utilizamos mucho la entrevista motivacional. En esta historia, eres un acompañante experto en algo, pero jamás tomas decisiones por el paciente. Una de las partes más humanas de esta consulta es cómo acompañamos, cómo tratamos y el seguimiento que damos. Entendemos que cada persona es un mundo, que tienes que tomarle medidas al paciente para hacerle un traje acorde al cuerpo que tiene. El primer día tienes que tener la capacidad de ver qué es lo mejor y lo más fácil es preguntar. De ahí la importancia de estar siempre muy pendiente de las necesidades que tienen y no dar nada por hecho.

-¿Siempre se necesita ayuda?
-En la vida nada es blanco o negro. Hay gente que va a su centro de salud, le dan una receta y deja de fumar sin ningún tipo de acompañamiento. Pero, tanto por mi experiencia como por la evidencia, es mejor asociar un tratamiento farmacológico a un acompañamiento psicológico que trabaje la parte de lo cognitivo-conductual. Cuando dejas de fumar tienes que cambiar todas tus rutinas porque están muy vinculadas al tabaco desde hace muchísimos años. Esa parte psicológica es mucho más importante que el fármaco. Lo que nosotros les recomendamos es que unan los dos. El tratamiento farmacológico va a duplicar las posibilidades de éxito porque, como va a hacer que lo pasen un poquito menos mal, van a tener más energía para encargarse de la parte psicológica. Dejar de fumar requiere una energía importante y si te encuentras en un momento en el que tienes muchos conflictos en tu cabeza, problemas laborales, personales o familiares, toca decirte que es mejor que cojas un poco de oxígeno y que sepas que podemos intentarlo cuando tengas la energía y capacidad suficiente.

-¿Cuál debe ser el enfoque de una decisión como esta?
-Me gusta utilizar el término “vender salud en positivo”. Los sanitarios estamos acostumbrados a sacar el dedo acusatorio y decir que si no dejas de fumar te van a cortar la pierna o vas a desarrollar un cáncer de pulmón. ¡Dale la vuelta! Si dejas de fumar, no sólo evitarás estas cosas, sino que vas a ganar otras muchas. Es muy importante aprender a enfocar la salud de otra manera. Es verdad que, a veces, hay diagnósticos o tratamientos que no puedes escoger ni preguntarle al paciente. Toca hacerlo de una manera determinada y punto, pero siempre que puedas decidir deben darte el margen de que pruebes. Es importante que confíen en ti.

-La presión social o familiar, ¿vale para algo?
-Mucha gente comenta que en casa suelen juzgarlos y les meten caña. Cuando les preguntas porqué creen que lo hacen, casi todos responden que es porque les quieren. Lo que pasa es que, en su necesidad de ayudar, no saben hacerlo y los ahogan.
Aunque a veces, también hay que ser duro con determinadas personas. Cuando vienen tienen que implicarse y ser conscientes de que les vas a pedir que se esfuercen, que sean serios; les ponemos unas pautas de grupo que tienen que cumplir. Yo les pido que sean responsables porque este es un servicio donde hay lista de espera y le pueden estar quitando la plaza a otra persona que lo necesita más.

-Cuando acompañas a alguien en un proceso como éste, ¿hay un plural o un singular?
-No entiendo ir por la vida a medias tintas. Este año cumplo treinta años de enfermera y una de las cosas que más me preocupaba era poder dañar a alguien, y no sólo te hablo de la parte psicológica, sino también cuando he estado en unidades de hospitalización. El miedo a equivocarme y poner un tratamiento mal.
Lo que aprendí a lo largo de todos estos años es a entender cómo somos los humanos, lo que muchas veces implica que los sanitarios no sepamos ver determinadas cuestiones o que no quieras traspasar esa frontera que se establece entre el paciente y el profesional por lo que te pueda conllevar de sufrimiento personal. Yo he traspasado esa línea muchas veces y lo único que he obtenido han sido satisfacciones. Aquí me he emocionado, disgustado, reído, llorado… Esta consulta tiene una implicación sentimental importante porque trabajamos con personas y hay veces que vienen con vidas complicadas, con mochilas cargadas de cosas duras y es complejo gestionarlo.

-La formación cubre la parte profesional. ¿De qué se tira para afrontar la parte humana?
-Me ayuda mucho mi carácter. No me importa escuchar y ser generosa con los demás. En la consulta, al igual que en la vida, intento tener sentido del humor porque creo que, usándolo, todas las cosas tienen un color diferente y esto también lo captan los pacientes. Para ellos es importante saber que aquí está permitido y que, además, es muy saludable.
Yo los recibo en el pasillo y ya voy captando cómo están. Les hacemos un seguimiento por WhatsApp y durante la semana voy viendo cómo gestionan sus emociones y sé perfectamente cuando van a llegar bien o mal. El mismo día que nos vemos, siempre les digo que no vengan agobiados. Que, hayan fumado o no, entren en la sala con la cabeza alta porque nadie les va a juzgar.

Raquel García, enfermera y responsable de la Unidad de Tabaquismo de Oviedo con su gata.

-¿Te llevas las cosas a casa?
-Me las llevaba cuando trabajaba en servicios más duros como oncología o urgencias. Aquí es más fácil porque esta consulta tiene otras connotaciones que me permiten irme a casa y recuperar la energía. También es cierto que, con el paso de los años, vas adquiriendo herramientas para gestionar todo. Soy una persona superinquieta y me gustan muchas cosas. Pienso que yo soy rica cuando tengo tiempo y no cuando tengo mucho dinero. Me encanta estar con la gente de casa. Mis padres son mayores y todavía viven, tengo hermanas, una hija y un marido. Me encanta hacer ejercicio, leer, los animales… De hecho, tengo una gatina que es mi gran antidepresiva. En líneas generales, aunque la vida tiene sus golpes duros, me gusta vivir y no necesito estar de vacaciones para tener un día bueno. Sólo tienes que tener la actitud adecuada. También hay que saber tener un buen día de mierda. ¡Es la vida!

El médico y compañero laboral José Manuel Iglesias con Raquel García, enfermera y responsable de la Unidad de Tabaquismo de Oviedo.
El médico y compañero laboral José Manuel Iglesias con Raquel García.

-¿Sois un buen equipo de trabajo?
-Me considero muy afortunada. José Manuel Iglesias es un buen acompañante de vida laboral, nos entendemos muy bien y, con nuestros matices, compartimos el mismo sentido del humor. Tener un buen compañero al otro lado de la mesa forma parte del buen rollo que hay en la Unidad de Tabaquismo de Oviedo. Aquí los egos no tienen cabida. Muchas veces, más ahora que se está con el tema de las huelgas, parece que se nos quiere enfrentar cuando siempre hemos sido un equipo que ha trabajado conjuntamente sin ningún problema.
El trabajo que hacemos aquí es interdisciplinar. Todos dependemos del médico, de la enfermera, del TCAE y de la compañera que limpia. Cuando encuentras el equilibrio de saber qué es lo que te corresponde a ti como profesional, se genera una fusión buena y conviertes un servicio en un sitio diferente donde todo el mundo va remando para el mismo lado. Estás trabajando con personas y eso no se puede perder nunca de vista. Estaré eternamente agradecida a toda la gente que me deja acompañarles porque, sentirse valorado en la vida o en una profesión, es una de las cosas más importantes y el motor para continuar con el esfuerzo que haces.

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Marta Malde
Marta Malde
Periodista con más de 25 años de experiencia, inicié mi trayectoria profesional en Galicia, trabajando a pie de calle temas de territorio, cultura, gastronomía y vinos. Posteriormente me trasladé a Asturias, con la que mantengo un vínculo familiar, para continuar mi desarrollo profesional. Estoy especializada en entrevistas en profundidad con un enfoque basado, principalmente, en escuchar. En Fusión Asturias combino mi labor periodística con el ámbito del marketing, siendo responsable del departamento comercial de la revista.

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