Morcín. El gran salto

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Morcín. El gran salto
Fotos: Fusión Asturias
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Mucho y muy importante es el pasado de Morcín, pero no menos apasionante es su futuro. Desde las instituciones, se ha apostado por el desarrollo sostenible y la modernización como modo de vida, sin renunciar a sus raíces tradicionales.

Para tener una panorámica perfecta del concejo de Morcín hay que subir al Pico Monsacro -también conocido como La Madalena-. La presencia de esta emblemática montaña marca gran parte de los ritmos de la vida de los morciniegos. En verano, peregrinos de toda Asturias viajan hasta el Monsacro para la fiesta del 25 de julio, Santiago Apóstol, y el 15 de agosto para celebrar la Asunción. Misas cantadas con gaita y tambor, bailes y juegos tradicionales, comida campestre… una fiesta popular junto a las dos ermitas, ambas declaradas Monumentos Históricos.
El Monsacro da nombre también a uno de los pocos pozos mineros en activo de los alrededores. A pesar de que muchas minas han cerrado, la principal actividad del concejo sigue siendo la minería, y el Pozo Monsacro, en el límite con Riosa, sigue dando trabajo a gran parte de los morciniegos. La ganadería y muy especialmente la agricultura se mantienen básicamente dentro del ámbito familiar, como un complemento a la economía. La apertura del Parque Empresarial de Argame, sin embargo, podría equilibrar esta situación. Se espera que las empresas aquí instaladas sean una fuente de trabajo, y ya existen iniciativas en ese sentido. Por otra parte, se confía en el efecto llamada para que los nuevos trabajadores del polígono se establezcan en el concejo.
Aún sin este empuje Santa Eulalia, la capital, se ha convertido en lugar de residencia de muchas personas que, sin trabajar en Morcín, aprovechan la cercanía a Oviedo para asentarse en un lugar con más calidad de vida, tranquilidad y económicamente más asequible. Es de esperar que el número de habitantes aumente en un futuro, y para ello también se está habilitando suelo para viviendas, muchas de ellas protegidas.
El turismo rural también empieza a despuntar en el concejo. A la gastronomía, que cuenta con la importante baza del queso Afuega’l Pitu, se suman iniciativas de restauración, alojamientos y turismo activo que complementan la actividad económica y sitúan a Morcín claramente en el mapa. Los visitantes aprovechan para visitar lugares como el torreón de Peñerudes, la cueva del Molín o las distintas rutas señalizadas que nos permiten recorrer la imponente Sierra del Aramo. Y dentro de poco, será posible conocer el Museo de los Quesos de Asturias, único en la comunidad.
De este modo, con paso firme, el concejo de Morcín toma impulso para dar un salto importante en su historia, apostando por un futuro económicamente solvente y luchando contra la despoblación del medio rural de forma activa. §

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