Proyecto Falamos, aprender asturiano de forma sencilla

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El Director General de Política Llinguística, Antón García junto a la presidenta de la FACC, Cecilia Pérez con los asistentes a uno de los cursos de Falamos
El Director General de Política Llinguística, Antón García junto a la presidenta de la FACC, Cecilia Pérez con los asistentes a uno de los cursos de Falamos / Fotos: FACC
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La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo, a través de la Dirección General de Política Llingüística, propuso a la Federación Asturiana de Concejos (FACC) colaborar en un programa de enseñanza no reglada para adultos de asturiano y eonaviego. Así nace el proyecto Falamos que tiene como objetivo que el alumnado se pueda desenvolver en estas lenguas en situaciones cotidianas. Cecilia Pérez, presidenta de la FACC, nos cuenta los detalles de esta primera experiencia.

Cecilia Pérez, presidenta de la FACC
Cecilia Pérez

-¿Cómo valora la colaboración de la FACC en esta iniciativa?
-Yo creo que, con buen criterio, la Administración regional valoró a la capacidad de nuestra Entidad para llegar a todo el territorio asturiano y a la ciudadanía a través de la coordinación con los 78 Ayuntamientos asturianos; una capilaridad idónea para un proyecto como Falamos que surgía con vocación de abarcar a toda la geografía del Principado.

-¿Cómo ha resultado esta experiencia piloto?
-Sinceramente, la receptividad que encontramos y los resultados que se obtuvieron superaron nuestras expectativas. Incluso la votación popular que anualmente promueve Iniciativa pol Asturianu situó en tercera posición a Falamos, tras la incorporación de la toponimia oficial en todos los sistemas de Correos y el anuncio de la incorporación gradual del asturiano en los servicios informativos de RTPA.
La FACC tiene amplia experiencia en formación al personal municipal y a la ciudadanía en general, a través de programas del Servicio Público de Empleo, pero la enseñanza de eonaviego y asturiano suponía entrar en un área absolutamente nueva. Sin embargo, las dudas que podíamos tener comenzaron a disiparse en cuanto se habilitó, a mediados del pasado agosto, el proceso de preinscripciones y comenzamos a recibir numerosas solicitudes, lo que supuso una enorme motivación para todos los que estábamos involucrados en el proyecto. Este sistema de preinscripción nos permitió pulsar el interés.

“En todos los concejos en los que hemos estado presentes, Falamos ha tenido una acogida entre muy buena y excelente, tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas”

-¿En cuántos concejos se ha desarrollado?
-Como una de las premisas de la FACC es acercar nuestra actividad a las personas, a los territorios, se realizó una programación en colaboración con los Ayuntamientos para responder desde la proximidad a las preinscripciones realizadas desde las distintas comarcas. En este punto, contamos con el inestimable apoyo de los servicios municipales de Normalización Llingüística, que colaboraron en la difusión del proyecto aprovechando sus canales habituales de comunicación.
Así, cubrimos de oriente a occidente, desde Llanes a Tapia de Casariego pasando por el área central. En total fueron 19 cursos –16 de asturiano y 3 de fala– impartidos en 17 concejos.
Evidentemente, no pudimos llegar a cada concejo, pero sí intentamos acercarnos a puntos equidistantes de todos los municipios para que cualquier persona que estuviera interesada en realizar uno de estos cursos pudiera asistir a las clases presenciales sin tener que recorrer una excesiva distancia. De ahí su localización estratégica: Mieres, Oviedo, Ribadesella, Llanes, Bimenes, Mieres, Langreo, Carreño, Corvera de Asturias, Grado, Valdés, Lena, Laviana, Castrillón, Tapia de Casariego, El Franco, Navia y Gijón.
Y en este punto creo que es importante resaltar la colaboración municipal para planificar el calendario de convocatorias. Salvo en el caso de Oviedo, donde las sesiones se celebraron en la sede de nuestra Federación, las acciones formativas pudieron realizarse en el resto de los concejos en espacios cedidos por los ayuntamientos.

-Regionalmente, ¿cómo fue la localización de los cursos de asturiano y fala?
-La programación de eonaviego se centralizó en el occidente asturiano, territorio natural de esta lengua. En concreto, se celebraron cursos en Tapia de Casariego, Navia y El Franco. Por su parte, las clases de asturiano abarcaron desde Valdés a Llanes, con un despliegue territorial que abarcó la totalidad de nuestro territorio.

“Como una de las premisas de la FACC es acercar nuestra actividad a las personas, a los territorios, se realizó una programación en colaboración con los Ayuntamientos para responder desde la proximidad a las preinscripciones realizadas desde las distintas comarcas”

-¿Cuántas personas se inscribieron?
-El número de preinscripciones totales se acercó a las 550, de las que se pudieron atender más de 300. Teniendo en cuenta que era un plan piloto, como tal no nos marcamos un volumen de alumnado concreto, pero las cifras demuestran que la aceptación de Falamos fue muy positiva, puesto que se recibieron más solicitudes de las que se pudieron atender.

-El formato elegido para los cursos fue sencillo y dinámico, en líneas muy prácticas. ¿Qué actividades han llevado a cabo?
-En coordinación con la Dirección General de Política Llingüística y con expertos de la llingua y fala, se definió una estructura de curso, elaborándose material didáctico tanto impreso como online de 42 horas lectivas en formato mixto: 22 online y 20 presenciales divididas en ocho sesiones. Se pretendía que el alumnado tuviera material ameno y didáctico para trabajar en casa, reservando las clases presenciales para la comunicación oral, principalmente.
El resultado se tradujo en un sistema formativo sencillo y dinámico que abordaba aspectos vinculados al vocabulario y la gramática, pero eminentemente práctico para disponer de unos conocimientos básicos para el uso del asturiano y eonaviego en la vida cotidiana. Es decir, para poder expresarse en las conversaciones diarias cuando nos referimos a temas personales, emocionales o lo familiar; de la casa, del pueblo y la ciudad, de la climatología… Incluso de viajes, internet y medios de comunicación.
De ahí que, tanto en las sesiones presenciales como la formación online realizada a través de una plataforma de e-learning favoreciera la proactividad del alumnado con actividades escritas y orales. Por ejemplo, desde visionar un vídeo en asturiano y eonaviego y luego responder a un cuestionario para mejorar la comprensión, a escribir una felicitación de navidad para mejorar la expresión escrita.
Además, tuvimos en cuenta otro detalle. Si realmente queríamos que la dinámica formativa fuera muy participativa, el alumnado por curso no podía ser numeroso. De ahí que para cada convocatoria fijásemos en torno a la veintena de plazas para acomodar las dimensiones de las aulas a las actividades previstas, consiguiendo que las personas asistentes interactuasen con el profesorado y entre sí para poner en práctica lo que en cada momento estaban aprendiendo. Este planteamiento fue un acierto, pues facilitó que las clases presenciales fueran especialmente amenas y dinámicas.

“Unos quizá se apuntan porque quieren aprender la lengua usada cotidianamente por sus mayores, otros porque en su forma de entender la asturianía creen que está bien el saber la lengua vernácula de su tierra”

-¿Qué retos implicó la puesta en marcha de Falamos?
-Al ser un proyecto piloto, se partió casi de cero. Para empezar, fijar con la Dirección General de Política Llinguística el marco de actuación y, a partir de ahí, estructurar y desarrollar los temarios y elaborar el material formativo tanto en soporte físico como en su versión online. También implicó la selección de profesorado, coordinar con los Ayuntamientos la programación, así como otros aspectos de logística.
A todo ello hay que sumar un elemento clave, la captación del alumnado, contactar con las personas preinscritas, asignar las plazas y realizar un permanente seguimiento de cada curso para asegurar su correcta impartición.
Y en este contexto, en la FACC no podemos sino agradecer la colaboración que encontramos en todos los ámbitos. Por ejemplo, el asesoramiento que nos brindaron tres técnicos del ámbito local: Pablo Suárez Fernández, de la Comarca de la Sidra; Rafael Rodríguez Valdés, del Ayuntamiento de Corvera; y Alfredo González Fernández, del Parque Histórico del Navia. También debe valorarse la aportación realizada por Miguel Rodríguez Monteavaro y Belén Alonso Fernández, que elaboraron, respectivamente, los contenidos de asturiano eonaviego.

-¿Quiénes han formado parte del equipo de profesores?
-El perfil del profesorado se coordinó con la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo y su selección se realizó a través de una oferta de empleo realizada por la Federación Asturiana de Concejos con dos premisas, acreditada formación en asturiano o eonaviego y experiencia docente. En total fueron 10 profesores y profesoras que, sin ninguna duda, han sido parte esencial del buen desarrollo del programa.

Sesión de trabajo grupal en un curso de Falamos en Mieres
Sesión de trabajo grupal en un curso en Mieres

-La realidad es que, aunque no goza del estatus de lengua cooficial, esta lengua está bastante extendida por ciertas zonas de Asturias, es algo que está vivo. ¿Sigue siendo una forma de hablar de los más mayores o se nota un cambio generacional?
-Por las inscripciones recibidas en Falamos, no podemos hablar de brecha generacional. Los cursos han tenido alumnado de todas las edades, desde muy jóvenes a personas mayores. Cada alumno/a seguro que tuvo sus propios motivos para aprender asturiano o eonaviego. Quizá unos porque quieran aprender la lengua usada cotidianamente por sus mayores, otros porque en su forma de entender la asturianía creen que está bien el saber la lengua vernácula de su tierra.
Si le sirve, yo misma me puedo poner como ejemplo ya que fui alumna de un curso de eonaviego, una lengua que uso habitualmente en el entorno del occidente asturiano donde vivo. La verdad es que me inscribí porque si bien oralmente me expreso más o menos correctamente, soy consciente que me cuesta escribirlo. En este sentido, el programa me ha ayudado a progresar.
En todo caso, más allá de edades y de motivaciones para realizar estos cursos, lo cierto es que estas personas han encontrado en el programa Falamos una respuesta a sus inquietudes, algo por lo que debemos felicitarnos.

“Este proyecto piloto nos ha permitido obtener una experiencia muy enriquecedora. En la segunda edición de Falamos esperamos poder superar los resultados de 2022”

-¿Estas lenguas siguen estando más presentes en el medio rural? ¿Se ha notado demanda e interés en los entornos urbanos?
-Lo mismo que con la edad sucede con el interés territorial. En todos los concejos en los que hemos estado presentes, Falamos ha tenido una acogida entre muy buena y excelente, tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas. Sirva decir que en Oviedo y en Mieres tuvimos la opción de celebrar unas segundas ediciones del curso de asturiano y, en ambos casos, se completaron las plazas.
Es más, incluso recibimos solicitudes de personas vinculadas a Asturias que residen fuera de la región. Lamentablemente no se pudieron atender porque la estructura formativa incluía ocho sesiones presenciales que viviendo fuera del Principado no se podían cursar, pero para nosotros fue significativo este detalle, del que hemos tomado buena nota.

-Después de esta experiencia piloto que valoran de forma tan positiva, ¿cuáles serán los siguientes pasos?
-El siguiente paso será poner en marcha una segunda edición de Falamos en este 2023, tal como tiene previsto el programa de actuaciones de la Dirección General de Política Llingüística. Y esperamos que la contribución de la FACC pueda ser más y mejor.
Como le comentaba anteriormente, nuestra Entidad tiene una dilatada experiencia en el ámbito de la formación, incluso de idiomas, especialmente el inglés, pero la enseñanza del asturiano y el eonaviego como sus potenciales destinatarios era, hasta el pasado 2022, un terreno desconocido para nosotros. Pero este proyecto piloto nos ha permitido obtener una experiencia muy enriquecedora.
De ahí que en la segunda edición de Falamos esperamos poder superar los resultados de 2022. No tendremos que empezar de cero, como fue el caso de esta primera edición. Además del nuevo alumnado queremos atender las solicitudes de aquellas personas que, por diferentes razones, no pudieron asistir el año pasado.

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