Aprovechar los recursos de la Asturias industrial

Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo. Asturianos en Mauthausen
Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo
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Cuando, hace unos meses, asistimos a la tragedia de la muerte del niño Julen Roselló en Totalán (Málaga) y al lamentable espectáculo mediático organizado en torno al suceso, quedó al menos en la memoria de muchas personas el ejemplo de entrega y profesionalidad de la Brigada de Salvamento Minero, hasta el punto de recibir distintos reconocimientos y suscitar una oleada de orgullo en la reivindicación de la tradición solidaria de los mineros asturianos.

Bien está que, abriéndose paso entre la desgracia de una familia y la desvergüenza de los mercaderes del dolor ajeno, nos quedásemos, de toda esta triste historia, con el esfuerzo y dedicación de las personas que integran la Brigada y que son el relevo de tantas generaciones anteriores. Sirvió su intervención, además, para que muchas personas, en nuestra propia Comunidad, fuesen conscientes de que, como resultado de décadas de trabajo y de actividad de rescate y salvamento minero, se atesora el conocimiento y experiencia que pueden ser puestos al servicio de la sociedad, en situaciones distintas de las inicialmente esperadas.
Asturias vive, como es sabido, una etapa más en su reconversión industrial, que ha convertido la extracción de carbón en una actividad económica residual en nuestra realidad productiva; que ha modificado la fisionomía de sectores que, con otra dimensión y características, siguen siendo estratégicos; y que ahora afronta una nueva fase de incertidumbre, con la inexorable disminución del peso de la industria termoeléctrica del carbón.

APRECIAR EL IMPORTANTÍSIMO BAGAJE QUE LA ASTURIAS INDUSTRIAL TIENE QUE OFRECER, COMO NOS HA DEMOSTRADO CON TODA SU FUERZA MORAL Y EJEMPLO LA BRIGADA DE SALVAMENTO MINERO

La pérdida de pulso de actividades industriales históricas lo ha cambiado casi todo, desde la composición social de nuestra Comunidad hasta el aspecto de las ciudades, en una transformación profundísima del ecosistema económico de esta tierra. De los efectos de ese proceso se ha escrito muchísimo, también al referirse a la cultura de crisis, fuertemente instalada en el entorno cotidiano (reaparecida, con toda su fuerza, con la Gran Recesión) y a los esfuerzos por cambiar el paso que protagonizamos quienes fuimos testigos de ese choque y que, entrando en los cuarenta (el tiempo no perdona para nadie) ya llevamos años en la tarea –con éxito desigual- de conseguir que esta Comunidad se sacuda el pesimismo y afronte los retos de los nuevos tiempos.
En esta larga transición, que sigue consumiendo capítulos, sí debemos, sin embargo, apreciar el importantísimo bagaje que la Asturias industrial tiene que ofrecer, y al que no debemos renunciar, para los nuevos caminos que recorrer. Como nos ha demostrado con toda su fuerza moral y ejemplo la Brigada de Salvamento Minero, determinadas actividades y conocimientos no se dominan de la noche a la mañana, sino que requieren una tradición y continuidad. Y aquí el recorrido de Asturias, en el sector minero, metalmecánico, siderúrgico, energético, naval, o en los proyectos de construcción y montaje industrial, nos permite situarnos en una posición favorable no sólo para la modernización en curso de la actividad productiva en nuestro propio territorio, sino para concurrir en mercados globales aportando fiabilidad y saber hacer, que será sin duda valorado. Muchas empresas ya lo están haciendo, con gran esfuerzo, llevando con ellas a nuevos sectores (quienes prestamos servicios en el proceso de internacionalización, por ejemplo) que deben salir de los esquemas de actividad tradicionales para adaptarse a esa estimulante salida al campo abierto de la economía global. Por cierto, en el acompañamiento institucional y formativo, donde ha habido avances importantes, todavía hay un margen de mejora muy amplio.

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