Emprender, muchas veces, no nace de una estrategia ni de un plan perfecto. Nace de una carencia. De una soledad compartida. De la necesidad profunda de sentirse acompañada mientras una intenta sostener su proyecto, su vida y su voz.
En Asturias, un grupo de mujeres decidió dejar de caminar en solitario y empezar a hacerlo juntas. Así nació Mujer Emprende, un espacio donde el emprendimiento no se mide solo en cifras, sino en apoyo, escucha y red.
Al frente está Romy, una mujer que un día entendió que reunirnos también es una forma de resistir y de crecer. En esta entrevista hablamos con ella no solo como líder, sino como mujer: sobre el origen del proyecto, los miedos, los aprendizajes y la historia invisible que sostiene a una comunidad que hoy acompaña a muchas otras a no rendirse.
Porque cuando una mujer emprende acompañada, algo cambia. Y cuando muchas se sostienen entre sí, el impacto va mucho más allá del negocio.
¿Quién es Romy más allá del papel de líder de Mujer Emprende?
Romy es una mujer de fe que ama a Dios, madre de dos niñas y esposa. Actualmente trabaja para una empresa dedicada a la gestión de compras para una residencia en Oviedo.
¿En qué momento personal nace la idea de crear este espacio para mujeres emprendedoras?
Nace en el mejor momento de mi vida personal. Aunque este sentir de ayuda y servicio hacia las mujeres lo tenía desde hacía tiempo, solo necesitaba vencer el miedo y lanzar el proyecto.
El equipo con el que estoy trabajando actualmente lo ha recibido con mucho cariño y entusiasmo.
¿Qué necesidad sentías tú que te llevó a dar el primer paso?
No fue una necesidad, sino una inquietud. Tenía muchas ganas de emprender; ya había algo en mi cabeza antes de lanzar Mujer Emprende, pero a raíz de este lanzamiento surgieron otras ideas mucho más grandes y fascinantes, a las que todavía les estoy dando vueltas. Se están cocinando en mi mente.
Además, como yo, conozco a muchas mujeres supertalentosas, mujeres reales: las de la calle, las que luchan diariamente escondiendo sus sueños por miedo, conformismo o falta de información, formación y herramientas. Esas mujeres fueron mi mayor inspiración.
¿Cómo recuerdas el primer encuentro del grupo? ¿Qué emoción predominaba ese día?
La primera conferencia-taller que tuvimos fue sumamente emocionante. No imaginaba el impacto que causaría en todas las participantes, incluidas nosotras, las que conformamos el equipo.
Se respiraba un sentimiento de comprensión, ayuda y compañerismo entre mujeres que ya habían dado el paso y compartieron historias de sus comienzos. Hubo lágrimas, emoción y mucha conexión.
El feedback que recibí fue mucho más de lo que esperaba.
“No imaginaba el impacto real que tendría en todas nosotras”
¿Esperabas la respuesta y el crecimiento que ha tenido el proyecto en Asturias?
Estoy profundamente sorprendida y agradecida por la aceptación y el crecimiento que ha tenido el movimiento en tan poco tiempo. Mujeres que comenzaron invitando a otras hicieron que el proyecto creciera de forma natural.
Hoy en día ya contamos con 32 emprendedoras que colaboran con nosotras, y tengo la certeza de que se irán uniendo muchas más.
¿Qué crees que hace especial a esta comunidad frente a otros espacios de emprendimiento?
En esta comunidad no ponemos límites ni exigimos que sean empresarias legalmente hablando. Damos la bienvenida a cualquier mujer que tenga un talento, sin importar cuál sea su emprendimiento, sino sus ganas de seguir creciendo y soñando en grande.
La mayoría son artesanas que trabajan desde casa, madres que se dedican cuando pueden a su pequeño taller. Queremos dar voz y visibilidad a mujeres con un talento increíble, aún desconocido por su entorno.
Liderar también remueve por dentro: ¿qué ha sido lo más desafiante a nivel personal?
A nivel personal, lo más desafiante fue preguntarme si estaría a la altura de las expectativas. Tenía dudas sobre todo lo que podía aportar a este movimiento nuevo y poco conocido.
También es un desafío constante poder compaginar casa, trabajo, hijos y responsabilidades en un mundo con cada vez menos tiempo para dedicarse a lo que una ama.
“Aquí no exigimos títulos, solo ganas de crecer y soñar”
¿Qué aprendizajes te ha regalado acompañar a tantas mujeres en sus procesos?
Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, motivadora y dichosa. Acompañarlas en esa transición de un sueño a la realidad ha sido una de las mejores sensaciones que he vivido desde que creamos este grupo.
¿Qué papel juega la sororidad y el apoyo entre mujeres en tu forma de liderar?
Para mí es algo vital e imprescindible. Sin mi equipo no habría sido posible lograr todo lo que hemos conseguido hasta ahora.
La sororidad entre mujeres emprendedoras ha sido clave para que este proyecto siga creciendo y encontrando su cauce.
¿Qué le dirías a una mujer que quiere emprender, pero se siente sola e insegura?
Hazlo, con miedo, pero hazlo.
Las inseguridades las tenemos todas, pero el miedo es el peor freno que una misma se puede poner. No estás sola: muchas mujeres han pasado por lo mismo y hoy acompañan a otras con sus testimonios.
Existen muchas puertas a las que tocar cuando no sabes cómo empezar o cómo darle forma a ese sueño que te ronda la mente.
“Sin sororidad, este proyecto no existiría”
¿Cómo te gustaría que evolucione Mujer Emprende en el futuro?
Me encantaría que más mujeres se unan al movimiento, que llegue a toda Asturias y, ¿por qué no?, que sea reconocido en toda España.
Queremos seguir capacitando, ayudando y dando visibilidad, tanto a las que ya dieron el paso como a las que aún no. Acompañarlas, guiarlas y ofrecerles herramientas e información para que puedan avanzar.
Si miras atrás, ¿qué le agradecerías hoy a la Romy que se atrevió a iniciar todo esto?
Le diría que la felicito, que, a pesar del miedo, lo hizo.
Hoy puede ver que ha sido de ayuda para muchas mujeres que no sabían cómo hacerlo y que quizá tampoco tenían la autoestima o la seguridad necesarias para dar ese paso.
Gracias, Romy, por esta conversación tan necesaria, tan humana y tan llena de verdad. Entrevistas como esta alimentan, despiertan y abrazan a todas las mujeres que crean, sueñan y emprenden desde el corazón, aun con miedo.
Mi gratitud también a Fusión Asturias, por sostener espacios donde la palabra tiene sentido y profundidad, y por permitirme escribir desde Pluma Milenaria, mi rincón de expresión y conciencia. Que sigamos encontrándonos en la palabra, en la sororidad y en el impulso de crear juntas.