Diego Solís, escritor. “A veces, buscar la perfección nos hace ser menos auténticos”

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Diego Solís, escritor
Diego Solís / Fotos cedidas por D. Solís
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Han pasado ya varios meses desde que Diego Solís avanzó un crowdfunding para su siguiente proyecto: “Volvemos en 6 minutos”. En este tiempo, el poeta asturiano ha conseguido el apoyo que necesitaba y espera tener a su nueva criatura muy pronto entre sus manos. El ganador del Premio Asturias Joven 2018, y codirector de la revista Formientu, trae ahora un proyecto artístico diferente, que combina nuevas tecnologías con eslóganes de siempre, y que a través de un zapping televisivo realiza homenajes a personajes, series o anuncios.

Su universo poético no conoce de fronteras, por eso este filólogo gijonés presenta ahora este libro en asturiano tan audaz como diferente. Volvemos en 6 minutos bebe y cabalga a través de las fuentes de la publicidad y la cultura pop, ofrece imágenes y poemas que además de leerse pueden escucharse y se introduce en nuestra vida cotidiana a través de productos de merchandising.

Volvemos en 6 minutos, ¿cómo se te ocurrió la idea?
-Realmente fue una idea que me surgió básicamente viendo la tele y fijándome en anuncios y vallas publicitarias que encontraba en distintos medios y que contenían eslóganes con una cierta potencia poética o que, al menos, tenían la capacidad de funcionar dentro de un poema o de un texto. A partir de ahí me fueron surgiendo varias ideas hasta que tuve la definitiva de amalgamarlo bajo un hilo conductor que es el de ‘Volvemos en 6 minutos’, que básicamente es un zapping. Es alguien que está horas y horas viendo el televisor y va cambiando de canal. Cada parte del libro es un canal, una aplicación del móvil o una plataforma de series y en cada una de ellas los poemas son películas y anuncios concretos de alguna marca en los que se juega con el eslogan, dándole la vuelta. Se juega con la ironía y se entremezclan textos clásicos, poesía contemporánea, referencias al cine, a la música, a la cultura pop… Esta es la idea a nivel textual del libro.

Izda.: portada del libro "Volvemos en 6 minutos" del asturiano Diego Solís. Dcha.: tote bag turística de Les Vegues (Corvera), inspirada nel poema del llibru 'Pigazu en Corvera: Viva Las Vegas'
Izda.: portada del libro. Dcha.: tote bag turística de Les Vegues (Corvera), inspirada nel poema del llibru ‘Pigazu en Corvera: Viva Las Vegas’

-¿Qué tiene de novedoso este trabajo?
-Además de la idea textual en sí misma, que ya tiene cierto interés, tiene la particularidad de que cada poema va a llevar asociado un código QR que permite escuchar el poema recitado y que puede ir acompañado de algún vídeo en el que salgo yo o algo relacionado con lo que se está recitando. Es una manera de sacar a la poesía del texto y que el lector pueda con el móvil escuchar el poema y lo haga de una manera divertida y dinámica.
Será una edición guapa que merezca la pena tener, con imágenes de la ilustradora y amiga mía, Ines H., que las hizo especialmente para el libro al poco de tener los poemas. Cada parte lleva ilustraciones de los poemas que más le inspiraron y a su vez también son parte de una serie de productos que van a salir en el mercado: camisetas, tazas… un poco de todo.

“Cada poema del libro va a llevar asociado un código QR que permite escuchar el poema recitado y que puede ir acompañado de algún vídeo”

-¿Esta publicación puede cambiarnos la forma de entender la poesía?
-Me gusta pensar que sí puede ayudar a que veamos la poesía como algo dinámico, donde el lector se puede sentir partícipe, se puede entretener, reír y emocionar como cuando ve una película o lee una novela. Si tú regalas una novela a alguien no vas a encontrar barreras y todo el mundo intenta leerla, pero a veces no ocurre lo mismo ante un libro de poemas y yo creo que la poesía puede ser entretenida, como en este caso. Es poesía relacionada con series, películas, marcas a las que estamos habituados, que además van a estar en una taza, en un cojín, y que forman parte del mundo en el que vivimos. Hay referencias a películas clásicas de Paul Newman, a música de los 80 o a contenidos más millennial. Hay por ejemplo un poema Subi, neña esa story en el que hablo de Instagram y hago un símil con el tópico literario de “Collige, virgo, rosas” (coge, doncella, las rosas) y hay una mezcla entre esos dos mundos que aparentemente no tienen nada que ver, pero que en realidad es el mismo mensaje solo que aplicado a una storie de Instagram.

-¿El poemario tiene alguna línea que unifique?
-Gran parte del libro lo escribí durante el confinamiento y la parte posterior al confinamiento, que fue hasta más dura para mucha gente. En el libro hay una persona que está viendo la tele con apatía, de alguna manera, hay cierto desencanto hacia el mundo que le rodea. Y al final, entre una película, una serie, una aplicación, un whatsapp y un vídeo que le mandan, se va perdiendo, no es capaz de conectar con nada, ni consigo mismo. Una parte puede dar la idea de que el libro viene a reivindicar todas esas referencias, marcas y demás, pero a la vez está la contraria: que todo ese mundo que podemos vivir sin llegar a salir de casa, entre pantallas, tampoco nos hace felices porque no nos completa.

“Si tú regalas una novela a alguien no vas a encontrar barreras y todo el mundo intenta leerla, pero a veces no ocurre lo mismo ante un libro de poemas y creo que la poesía puede ser entretenida”

-Este es tu cuarto libro, ¿es el resultado de una evolución personal?
-Sí que hay una evolución, hay un cambio en la forma en la que yo entiendo la poesía. En este caso, la auto ficción, el construir en base a un personaje creado y que en el libro entren la ironía o el humor hacen que la gente se ría con algunos de los poemas. Tienen un punto que les hace gracia a la vez que transmiten un mensaje. En ese sentido hay una eficacia que no tenía en otros libros, que eran poemas que podían gustar o no, pero eran más serios. De cara al lector, tiene otra potencialidad.

-¿El libro se convierte a su vez en una campaña publicitaria?
-Sí, es algo pensado para que así fuera, que el propio libro se convirtiese en campaña publicitaria por el mero hecho de salir. Solamente el título ya te remite a la publicidad, y los poemas son en base a contenidos que luego se traspasan a tener una taza, un cojín, una pegatina, cosas que te podrían dar en una tienda. El propio libro se convierte en una referencia de referencias que nos rodean, tiene una parte popular que puede conectar con gente muy diferente.

-¿Cuándo lo tendremos en nuestras manos?
-Espero que pronto, en realidad ya debería de estar, pero hubo retrasos por la falta de papel. Desde que inicié la campaña de crowdfunding se complicó todo, pasaron cosas que lo encarecieron y lo retrasaron, pero espero que de aquí a un mes lo podamos tener.

“La poesía es un espacio donde se defiende la belleza, e incluso de la situación más cruda o más triste se es capaz de sacar belleza. Es una de las cosas más grandes que tenemos como seres humanos”

-Con esta publicación y con otras cosas que has hecho anteriormente ¿te consideras un poco transgresor en esto de las letras?
-No lo sé, esto tendrían que decirlo los demás, pero sí intento que la literatura, y en concreto la poesía que es el género que más trabajé, llegue a gente de todo tipo, incluso a aquellos que creen que no les gusta la poesía. Es algo que siempre me pareció interesante y en muchos casos lo conseguí, personas que nunca habían leído un poema se quitaron los prejuicios de ver la poesía como algo encorsetado cuando hay muchos tipos de poesía. No sé si eso es transgresor, pero en ese sentido sí que sumé algo.
Y a nivel literario siempre me interesó una poesía que fuese entendible y que pudiese disfrutarla cualquier persona.

-¿Por qué crees que merece la pena luchar?
-Yo creo que merece la pena luchar por la belleza, por lo que nos conmueve, nos hace más humanos, y por la palabra. Creo que son dos causas por las que merece la pena luchar hasta el final.

-¿En ese sentido, la poesía puede ser un arma?
-No me gusta la palabra arma, pero sí puede serlo. Creo que la poesía es un espacio donde se defiende la belleza, e incluso de la situación más cruda o más triste se es capaz de sacar belleza. Es una de las cosas más grandes que tenemos como seres humanos.

“Cuando escribo en asturiano es porque me gusta y porque me apetece, pero no hay un poema que tenga que ser obligatoriamente en un idioma determinado”

-Escribes tanto en asturiano como en castellano, te mueves con fluidez por ambos idiomas.
-En mi caso es algo completamente normal, como creo que en realidad lo es para todo el mundo, a veces, por ideas preconcebidas que podamos tener de una u otra llingua, cuestiones ajenas al propio uso del idioma, podemos llegar a pensar que no es normal, cuando sí lo es. Para mí no hay connotación ideológica. Cuando escribo en asturiano es porque me gusta y porque me apetece, pero no hay un poema que tenga que ser obligatoriamente en un idioma determinado.

Diego Solís, escritor
Foto: Mariano J. Sánchez

-He escuchado que tu primer poema lo hiciste con solo siete años ¿cómo es posible que siendo tan neno te lanzases a escribir?
-Pues no tengo ni idea de donde salió ese poema que además fue en asturiano. Era el típico de un crío de esa edad, rimaba y trataba sobre un tiburón. A mí siempre me gustó escribir, dibujar y siempre me llamó la atención todo lo que tuviera que ver con el arte, con la creación. Aprendí a leer solo y la música me encanta desde siempre; cuando era muy pequeño mi madre tenía un disco de Los Beatles y yo lo ponía en casa.

-¿Cómo pudiste aprender a leer solo?
-No lo sé muy bien, pero cuando se dieron cuenta en casa yo ya leía. Cuando iba por la calle con mi madre, iba preguntándole ¿qué dice eso que pone ahí? Y yo iba hilando; cuando llegó el momento de aprender a leer en preescolar, yo ya lo hacía y me aburría en clase.

-En todas las referencias a tu trayectoria aparece Fame Poétika. ¿Cómo recuerdas esa etapa en la que organizabais timbas para leer poesía?
-Fue una etapa muy buena y muy importante que recuerdo con mucha alegría. No era yo solo y tampoco fui el primero, pero cuando empezamos Fame Poétika cuajó con el interés de gente muy distinta. Movíamos a muchísimas personas y fueron unos años muy interesantes en los que descubrí a mucha gente muy buena. También me sirvió como escritor para ver por dónde tirar y descubrir nuevas formas de escribir. En mi caso, lo dejé ya por cansancio y porque empecé a trabajar, aunque sí ayudé todo lo que pude a los que siguieron con ello.

“Yo confío mucho en la juventud, en la fuerza y ganas que tienen de cambiar lo que hay, que siempre parece más gris de lo que es. Gracias a ellos, si los dejamos, se llena todo de color”

-¿Cómo ves ahora el panorama literario en Asturias respecto a la poesía? ¿Crece como debería o podría tener mayor empuje?
-En estos últimos años hemos visto poetas nuevos, gente que llevaba mucho tiempo escribiendo y que de repente se animó, fuese joven o no. Yo creo que la poesía en Asturias, tanto en castellano como en asturiano, se cultiva mucho, se escribe y se recita. Para lo pequeño que es esto hay bastante movimiento y además muchos estilos distintos. Ahora bien, si durante unos años hubo un boom de eventos de este tipo, ahora hay un poco menos y esto, a corto o medio plazo, puede implicar que se escriba menos poesía, pero a día de hoy goza de muy buena salud.

-Imagino que esta riqueza literaria la podrás comprobar en tu labor como director de Formientu.
-Sí, por ejemplo, el número de Formientu en Casa Fest fue muy especial porque surgió a raíz de un festival online que hicimos cuando el confinamiento. De ahí salieron muchos artículos y textos distintos a lo que se venía haciendo, textos ensayísticos, de narrativa, incluso de biología, aunque menos de poesía. Y ahora ya estamos con otro número en el que damos voz a mucha gente que, o bien no había publicado nunca o bien había sido muy poco. Y sinceramente, me sorprende gratamente la cantidad de chavales jóvenes que hay por ahí escribiendo en asturiano. Hay mucho más de lo que creemos. En la tele siempre se destaca que la juventud hace algo malo, pero hay gente muy buena, muy talentosa, muy preocupada por todo y con mucha sensibilidad. Revistas como Formientu lo vienen a demostrar, ¡y lo que queda todavía por salir! Yo confío mucho en la juventud, en la fuerza y ganas que tienen de cambiar lo que hay, que siempre parece más gris de lo que es. Gracias a ellos, si los dejamos, se llena todo de color.

-Nómbrame el poema tuyo que tenga mayor significado para ti, o que incluso te desnude más por dentro.
-La gran mayoría de la poesía que escribo tiene esa importancia para mí y en todos mis libros hay poemas que me marcan. Uno podría ser La llingua de mío padre, otro podría ser Branu, ambos del libro Cállanos con esa música, que fue un libro que escribí de un tirón en un momento complicado en el que yo salía de trabajar muy fastidiado por muchas cosas y me ponía a escribir como vía de escape. No era un libro que pensase publicar, pero lo presenté al premio Asturias Joven y gané ese concurso con una idea que no era la que precisamente me habían transmitido sobre la poesía. Siempre me habían dicho que la poesía había que revisarla muchísimo, que antes de llegar a publicar un poema había que romper muchos otros, pero en este caso mandé por mandar este libro, que es muy emocional, muy confesional, muy de descargar. Y esos poemas fueron los que se premiaron de todo lo que saqué hasta ahora, así que aprendí que, a veces, buscar la perfección nos hace ser menos auténticos.

“La pandemia nos puso delante una realidad que ya estaba ahí pero que muchos no se habían parado a ver. Nos hizo un poco más consciente de ella y en parte un poco más temerosos, creo que alguna cosa podemos aprender de todo esto”

-¿En qué medida lo sigues aplicando en tu literatura?
-Intento hacer las cosas lo mejor posible y reviso bastante, pero creo que hay que tener cuidado con que no se pierda la esencia de lo que estás queriendo transmitir o tu propia esencia. A veces nos perdemos en el resultado de las cosas y no disfrutamos del proceso, no nos damos cuenta de que, en ocasiones, el hecho de que ese poema esté ahí y que otra persona lo pueda disfrutar ya es suficiente porque está cumpliendo una función. Hacerlo lo mejor posible sí, pero que no pierda frescura, esencia.

-Están pasando muchas cosas que están alterando nuestras vidas, como la aparición del Covid 19, que rompió muchos de nuestros esquemas y nos hizo vivir cosas que nunca imaginamos que podríamos llegar a vivir. ¿Ha dejado huella en la literatura?
-Que ha influido es un hecho porque cada vez que abres programas de cultura asturiana como Pieces o alguna revista ves que es algo que marcó. La gente sigue escribiendo sobre ello, sobre el confinamiento, la propia enfermedad, y sobre cómo, de repente, nos vemos frágiles cuando parecía que no lo éramos tanto. Nos puso delante una realidad que ya estaba ahí pero que muchos no se habían parado a ver. Nos hizo un poco más consciente de ella y en parte un poco más temerosos, creo que alguna cosa podemos aprender de todo esto.

-¿La poesía se ha alimentado siempre del recogimiento, de la sensación de vacío o emociones similares?
-Sí, eso se puede percibir en poesía de todos los tiempos y culturas. Y aunque hay una poesía muy festiva y popular, hoy en día se concibe al poeta individualmente escribiendo sobre sus sentimientos que se alimentan mucho de la experiencia personal. Y a veces lo que más te marca es la sensación de soledad, de vacío, de absurdo. No sé qué poeta dijo que cuando estaba disfrutando de la vida, disfrutaba y no estaba escribiendo. Yo personalmente escribo de todo. No me ciño solo a la poesía como una descarga, que también lo es, busco también la parte más artística y escribir sobre lo positivo que hay, sobre las cosas que me emocionan y me gustan. Precisamente, en este libro hay mucho de esto, porque, aunque refleja el absurdo de la sociedad actual también estoy recomendando al lector canciones, películas, etc. Es una manera de homenajear a lo que me gusta, desde un disco de los Smiths a una canción de Loquillo o una película. Cualquier cosa aparece como referencia y el lector lo puede sumar a su imaginario popular.


Siéntesme bien

Hai vagabundos durmiendo nos tos albores,
desfago la vuelta solitaria
y tento daveres la deceición
espeyada na mirada d’un amigu.
Ye triste, yá nun m’alcuentro
sinón nel to silenciu ficticiu.
Sélo, hai entá esperanza,
cada alborada ta en ti tola mio patria:
siéntesme bien, Alimerka.

Diego Solís, de Volvemos en 6 minutos

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