Imprescindibles del verano. Paraíso rupestre

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Pintura de las cuevas de Tito Bustillo
Foto: Juanjo Arrojo
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Con o sin buen tiempo, hay dos citas obligadas en Ribadesella para este verano: los impresionantes frescos de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, recién restaurados y el Centro de Tito Bustillo que acaba de integrarse en la Red Internacional de Museos. Arte y cultura en estado puro.


A juzgar por los restos encontrados, Ribadesella fue una de las cunas mundiales de la civilización paleolítica. Durante más de veinticinco mil años se asentó una civilización a escala a orillas del Sella. Sólo en la Cueva principal de Tito Bustillo, se han recuperado restos de cincuenta o sesenta individuos. El equipo de investigación que actualmente explora el macizo de Ardines, donde se encuentra la cueva, asegura que los hallazgos son auténticas joyas de la cultura paleolítica, de ahí que se haya convertido en un reclamo turístico de primer orden, no sólo a nivel nacional sino también internacional.
Junto a la Cueva se encuentra el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, un edificio vanguardista de ocho mil metros cuadrados que se ha convertido en un lugar idóneo para conocer de primera mano esta maravilla natural, declarada en 2008 Patrimonio de la Humanidad.

El equipo de investigación que actualmente explora el macizo de Ardines, asegura que los hallazgos son auténticas joyas de la cultura paleolítica.

Dado que la cueva natural permanece cerrada varios meses al año por razones de conservación y las visitas se realizan en grupos muy reducidos y previa reserva, el Centro es una excelente alternativa para una visita virtual por este paraíso rupestre.
En aproximadamente una hora, el visitante puede ver recreaciones de sus cuatro espacios más singulares: la galería de los Caballos, la de los Antropomorfos, el Camarín de Vulvas y el Panel Principal. Podrá conocer el origen geológico de la caverna, quiénes la habitaron, su forma de vida, sus creencias, qué representaban para ellos las pinturas; así como el testimonio de algunos de sus descubridores. En el recorrido se pueden conocer zonas que en la actualidad no están abiertas al público y que esconden nuevos conjuntos de arte rupestre.
Además, el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo está de enhorabuena ya que acaba de ser aceptada su candidatura como miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM). Esta prestigiosa organización, dedicada a la conservación y preservación del patrimonio natural y cultural ha resaltado el valor científico, divulgativo, educativo y didáctico de este lugar que pretende dar un enfoque diferente a la interpretación del patrimonio con entretenidas actividades didácticas, lúdicas y educativas. Entre ellas, talleres de pintura, técnicas de caza y producción de fuego. Durante el verano estará abierto de miércoles a domingo de 10:00 a 19:00 horas ininterrumpidamente. El 3 y 4 de agosto permanecerá cerrado.
La visita a la Cueva de Tito Bustillo debe tramitarse con antelación. De miércoles a domingo el primer pase será a las 10:15 horas y el último a las 17:00 horas. Estará cerrado del 31 de julio al 4 de agosto.

La «Sixtina» riosellanaUnido a la belleza natural de la Villa, Ribadesella cuenta con un tesoro artístico que se puede contemplar en su iglesia parroquial de Santa María Magdalena, la denominada «capilla sixtina» riosellana. Un referente turístico más para el concejo.
Cuatro impresionantes murales de los Hermanos Uría Aza, que comenzaron a pintar en 1935, han sido restaurados y han recobrado el color y la fuerza original.
Esta obra artística, de 850 metros cuadrados, se abrió al público fuera del culto religioso hace aproximadamente tres años y en muy poco tiempo ha acaparado el interés de visitantes y turistas, que sólo el pasado año superaron la cifra de treinta mil.
Se trata de un conjunto de cuatro grandes paneles repartidos entre la cúpula, la bóveda y las dos capillas laterales. Son pinturas que combinan los estilos cubista y neoclásico y que hablan por sí mismas: Paz, Culpa, Delito y Admonición. Escenas elegidas minuciosamente con las que Bernardo, Antonio y Celestino Uría Aza quisieron «condenar la contienda que llamaremos guerra de la cultura empírico-racionalista», según detallaron en un documento de la época. Las pinturas se iniciaron durante la Segunda República y concluyeron en la Posguerra. Tiempos difíciles para estos artistas marcados por la guerra civil, problemas de financiación, miserias humanas, y distintos avatares que quedaron reflejados en sus dibujos, bocetos y escritos.
El resultado es considerado como el mayor exponente pictórico en Asturias sobre el tema de la guerra. En el fondo, un canto artístico a la paz que sale desde lo más profundo de sus corazones. Una contribución a la historia de la villa.

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