Un bosque mágico en Piloña

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Gely Cobián junto a algunas de sus creaciones en el Senderu Máxicu de La Peridiella, Piloña
Gely Cobián junto a algunas de sus creaciones en el Senderu Máxicu / Fotos: Ángeles Cobián
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Duendes, hadas y otros seres como el Ratoncito Pérez esperan a quienes decidan conocer la ruta por este bosque mágico en La Peridiella (Piloña).

La localidad de Infiesto reserva lugares idílicos en plena naturaleza como es el caso de la senda que partiendo desde el Santuario de la Virgen de la Cueva llega hasta el núcleo rural de La Peridiella.

El recorrido de ocho kilómetros (incluyendo ida y vuelta) es ideal para realizar con niños: transcurre por un camino cómodo, sin apenas desnivel y entre frondosos árboles que acompañan el curso del río Marea. De por sí el escenario natural ya merece la pena, pero hay un componente mágico que resalta aún más su atractivo ya que en muchos rincones de este itinerario se presentan ante el caminante diferentes seres de fantasía y también algunos animales emblemáticos de la fauna asturiana. La artífice de este mundo imaginario es una vecina de la Llana, Ángeles Cobián, que un buen día decidió dar un toque especial a uno de los árboles que rodean su casa.

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“Me gustan mucho las manualidades, tallar madera, pintar, hacer dibujos y también la jardinería y mi trabajo me permite dedicar un poco de tiempo a estas cosas -explica la artesana amateur, a la que todos conocen como Gely-. En la entrada de mi casa tengo un castaño centenario precioso, y ahí puse una puertina de un enanito porque el mundo de fantasía me gusta mucho”. El resultado no se hizo esperar y enseguida empezó a escuchar las exclamaciones de los niños que recorrían la senda al llegar ante la casa del enanito. Niños y mayores se hacían fotos al lado del árbol y visto el éxito de la iniciativa, la vecina de la pequeña aldea piloñesa se puso manos a la obra para crear un trayecto poblado de duendes y otras criaturas mágicas.

La ruta ha sido bautizada por escolares del concejo con el nombre de ‘el Senderu Máxicu’ y entre sus peculiares moradores se encuentran seres como el Busgosu y también animales como el urogallo “para que los críos puedan conocerlo”

Desde que en septiembre de 2021 Gely empezó a poblar con sus creaciones la ruta ha crecido en popularidad. Los duendes que moran en diferentes rincones y las pequeñas casitas instaladas en los árboles causan la sorpresa de los que realizan este recorrido, aunque probablemente sea la del Ratoncito Pérez la que emociona a los más pequeños. “También tiene casas en otros muchos sitios, pero es normal porque el Ratoncito Pérez tiene que ir por todos los pueblos y tener donde dormir en cada lugar que se queda -explica la creadora-. Junto a la puerta de su casa instalé un pequeño buzón que enseguida tuve que ampliar porque no veas todo lo que meten los niños: dibujos, cartas, chupetes, dientes, quesitos, etc. Las cartas llegan de sitios muy diferentes, algunas están en inglés, y el buzón está siempre tan a tope que voy a tener que hacerlo más grande todavía. Yo lo voy guardando todo”.

Casita del Ratoncito Pérez en la senda de La Peridiella
Casita del Ratoncito Pérez en la senda de La Peridiella

  “Junto a la casa del Ratoncito Pérez instalé un pequeño buzón que enseguida tuve que ampliar por todo lo que meten en él los niños: dibujos, cartas, chupetes, dientes, quesitos, etc”. (Gely Cobián, creadora del imaginario de La Peridiella)

La ruta ha sido bautizada por escolares del concejo como El Senderu Máxicu y entre sus peculiares moradores se encuentra el Busgosu, una criatura de la mitología asturiana que protege a los bosques y a la flora y fauna que los habita. Entre ellos también encontraremos al búho, la lechuza, la ardilla y el urogallo que ella misma ha creado para la ruta. “Quise poner un urogallo porque es un pájaro en extinción y así los críos pueden conocerlo. Todo lo que hay en la senda también es como un anzuelo para que los niños caminen. Me acuerdo cuando vino un sobrino mío de cuatro años que no caminaba nada, hizo los ocho kilómetros sin enterarse y luego se pasó el resto de la tarde durmiendo; sus padres estaban encantados”, añade Gely.

La artesana rural ya está preparando nuevos seres mágicos que continuarán dando vida a esta ruta de fantasía, nuevos duendes y otros personajes que resistirán mejor las inclemencias del tiempo. “Como todo esto ha sido fruto de la experimentación, ahora me salen mucho más guapos -comenta sonriendo la promotora de este particular recorrido-. Tengo una nueva colección a la espera, y a lo mejor el año que viene incluyo otras diez figuras para que la gente tenga un incentivo y vuelva a hacer la ruta”.

Para llegar al comienzo de este itinerario hay que dirigirse hasta el Santuario de la Virgen de la Cueva, situado en la salida de Infiesto por la carretera AS-254 en dirección a Campo de Caso. En este emblemático lugar encontraremos un parking donde dejar el coche y un mapa orientativo sobre las posibles rutas que se pueden realizar en este entorno. Para los visitantes que quieran esforzarse un poco más hay una alternativa con mayor desnivel. “Es una circular que es mucho más corta, pero tiene una pendiente bastante fuerte, de las que te deja las piernas doloridas. Parte también del Santuario, sube hasta La Llana y ahí enlaza con La Peridiella”.

Tanto a la ida como de regreso del Senderu Máxicu, es posible parar en el área recreativa de La Cueva que, bien acondicionada, ofrece mesas para hacer picnic y zonas de juegos. Además, muy cerca hay un bar donde también podemos reponer fuerzas. Y quien sabe si alguno de los caminantes también se anima a remojarse los pies o darse un chapuzón en algunos de los rincones y pozas que ofrece el curso del río Marea que te acompaña durante todo el trayecto.

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