Las manos de la tradición

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El cesteiro Ramiro Miranda (San Tirso de Abres)
El cesteiro Ramiro Miranda / Foto: Fusión Asturias
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Son varias las generaciones de artesanos que han dado fama al concejo de San Tirso como buena tierra para la artesanía. A mano y con tiempo en este pequeño concejo siguen creándose auténticas obras de arte.


Ramiro Miranda López de Cadierno es uno de los últimos cesteiros de la comarca de los Oscos. Los conocimientos de tan elaborado trabajo los ha heredado de su padre que también hacía cestos entrelazando las ‘bringas’, unas finas láminas de madera. «Él también realizaba otros trabajos con la madera -añade el artesano- , le encargaban útiles para la agricultura, yugos, agareñas para el ganado, carros… y yo fui aprendiendo con él».
En la pequeña aldea de Lourido se encuentra su taller, allí recibe a menudo encargos para realizar variados objetos de madera: pequeñas paneras, cubiertos, tiestos,… «Para este tipo de cosas lo mejor es la madera de castaño, aunque el avellano también es muy noble para trabajar». La extrae de su entorno y explica que lo mejor es «cogerla con el sol naciente y cortarla con el menguante de la luna».
Todavía es posible ver a este artesano elaborar las cestas maconas, que son las que se usaban para cargar las semillas de las espigas de maíz cuando se sacaban las panoyas. Puedes cargar en ellas alrededor de 50 kilos de peso, actualmente apenas se usan pero antes había muchos trigales y maizales».
El arte de la cestería y la artesanía en general está muy arraigado en el concejo. Antaño, los ejemplares de salmón que se pescaban en el río se trasladaban también en grandes cestos.
La preocupación de este artesano es que se pierda un conocimiento para el que no se encuentra relevo generacional «Este siempre fue un concejo de gente muy preparada y muy curiosa para la artesanía, pero la gente joven tiene que salir fuera a buscar trabajos y sólo queda la gente mayor». Por eso, desde Lourido insiste en la necesidad de que se organicen algún tipo de talleres o cursos en los que poder enseñar el oficio.

José María García tallando una pieza de imaginería (San Tirso de Abres)
José María García tallando una pieza de imaginería / Foto cedida por J.M. García

José María García Bouza trabaja en el taller que lleva el nombre de su padre Eugenio, que al igual que su abuelo también era artesano de la madera, así que en su caso él ha continuado con la tradición familiar. «Mi padre se dedicó mucho a la talla de imágenes religiosas y no religiosas, -explica José María- Llegó a tener el primer premio en escultura en el año 68, en Oviedo y también destacó en Lugo».
En su taller de El Piñeiro es posible encontrar todo tipo de objetos tradicionales como artesas o cuncas pero él se dedica fundamentalmente a la talla de muebles que compagina con una de sus pasiones: la imaginería. Reconoce que se disfruta muchísimo con este tipo de talla pero que «también hay que hacer otras cosas porque no puedes vivir de esto, hay poca demanda». Dependiendo de la dificultad de la figura puede tardar entre uno y tres meses en confeccionarla, «no es lo mismo si por ejemplo la virgen lleva un niño o no, o el tipo de ropaje es con más o menos pliegues». Después de un trabajo tan minucioso García siente cada pieza como un hijo. «Te da pena hasta que se la lleven los clientes». No le resulta fácil decantarse por uno u otro trabajo pero entre sus piezas preferidas se encuentra una talla de la virgen del Rosario, que actualmente está en una iglesia lucense, en Villapena.
Para este tipo de trabajos utiliza fundamentalmente madera de castaño, que va muy bien, porque aunque la de nogal es mejor «en esta zona de España le ataca más la polilla y la carcoma». Pinche aquí para ver más reportajes de este concejo

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