Yernes y Tameza. El encanto de lo pequeño

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Puertos de Marabio
Puertos de Marabio / Foto: Fusión Asturias
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Aunque cada vez son menos, en pleno centro de Asturias aún quedan lugares casi secretos, con naturaleza virgen y sin aglomeraciones de gente. Yernes y Tameza es un pequeño tesoro natural al alcance de la mano.

Estamos en el concejo con menos población de Asturias. Algo más de doscientos habitantes que se reparten en las dos parroquias que dan nombre al concejo: Yernes, con los pueblos de Yernes y Vendillés; y Tameza, con Fojó, Villaruiz y Villabre, la capital, donde se concentra la mayoría de los tamezanos.
El río Villabre atraviesa el municipio, proporcionando agua y configurando un precioso valle que muere en el vecino concejo de Grado. Las pendientes son una constante en el paisaje, más de la mitad del concejo está en cuesta, que a veces llega hasta el 60% de inclinación.
Este paisaje montañoso es perfecto para el ganado, que constituye la principal fuente de ingresos de la zona, y pone el sello en la gastronomía local. Carnes de vacuno, cecina y embutidos son especialmente valorados. También los platos de caza y los quesos artesanos. De postre, natillas, arroz con leche, borrachinos o brazo de gitano.
Yernes y Tameza está también en la ruta del Camín Real de la Mesa, junto a otros nueve concejos asturianos. El Camín es una de las vías más antiguas y emblemáticas de la Cordillera Cantábrica, se cree que desde antes de la llegada de los romanos, aunque fueron éstos los que generalizaron su uso. De este modo comunicaban con Asturica Augusta (Astorga), en lo que terminó usándose como prolongación de la Vía de la Plata y solapándose en tramos con el Camino de Santiago. Hoy en día aún se ven restos del empedrado romano, pero la ruta ha perdido su carácter comercial, recuperándose en gran parte para amantes del senderismo.

El paisaje montañoso es perfecto para el ganado, que constituye la principal fuente de ingresos de la zona, y pone el sello en la gastronomía local.

Cierto es que el concejo no tiene un gran patrimonio monumental. Apenas algunas muestras de arquitectura tradicional (hórreos, paneras, corros), casas de piedra, y arquitectura religiosa como el Montasterio de Villabre o las Iglesias de Santa María de Tameza y de la Santa Cruz en Yernes. Pero es quizás esta falta una de sus grandes riquezas: parece que el entorno permanece intacto, que la mano del hombre casi no haya pasado por aquí. En este concejo la vida es como era antes, con cadencia de pueblo tranquilo, que sigue los ritmos de la naturaleza. Esto, que los tamezanos asumen como propio y natural, se está transformando en un recurso turístico, un reclamo para los que buscan descansar de la prisa de las ciudades, y necesitan respirar de otra manera. Lo sorprendente sigue siendo encontrar este refugio en la Asturias central, la zona más poblada de la región. Y aún así Yernes y Tameza permanece como un pequeño oasis, dispuesto a revelar sus secretos al que se acerque a visitarlo.

Los Puertos de MarabioEl Monumento Natural de los Puertos de Marabio está a caballo entre los concejos de Yernes y Tameza, Teverga y Proaza. Se trata de una extensa pradería de colinas y valles, amplísimas majadas destinadas a pastos de verano, incluidas dentro del Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro.
La subida al Pico es técnicamente muy sencilla, y desde la cruz de hierro que marca la cima se divisan unas estupendas vistas de los alrededores. Si el día es claro, se llega a ver la costa, con Gijón al fondo, y muchas montañas de perfil familiar para los aficionados: el puerto de Pajares, Somiedo, Las Ubiñas, La Sierra del Aramo… mirando a los cuatro puntos cardinales, el Caldoveiro se revela como un mirador de excepción. Si el tiempo no acompaña, es de esperar que al menos podamos ver el amplio valle de Villabre.
Si decidimos quedarnos en Marabio, nos encontramos un conjunto de valles y colinas, salpicado con pequeñas lagunas de montaña. El paisaje verde de las praderas contrasta con la roca calcárea del Caldoveiro. Estamos a una altitud media de 1.000 metros, y debajo del paisaje visible se despliega otro paisaje subterráneo, de grandes cuevas y simas, que actúan como sumideros. El clima es típico asturiano, templado y húmedo, con nevadas habituales en la cumbre y rápidos deshielos. De especial interés para los espeleólogos es la Cueva del Inglés, conocida así por ser escenario de la desaparición de un deportista de esa nacionalidad.
Cuevallagar
Cuevallagar
Cuevallagar / Foto: Fusión Asturias
A mediados de agosto cientos de personas suben la empinada cuesta que termina en el prado de Cuevallagar. La Fiesta de Cuevallagar es una cita que mucha gente aprovecha para pasar el fin de semana en la naturaleza. Hay zona de acampada libre, que se combina con el recinto de la Feria de Ganado, la misa al aire libre y una carpa-bar en la que probar las especialidades de la zona: cordero a la estaca, paella o arroz con leche casero.
Cuando no hay fiesta, es posible ver a las reses de asturiana de los valles pastando tranquilamente por estos prados, o simplemente disfrutar del impresionante paisaje de esta majada.

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