La mina interesa

0
14
dibu-edit-257
Francisco Quintana
[Total:0    Promedio:0/5]

Nos han repetido hasta la saciedad que la minería no es rentable. Que el minero es una figura del pasado que se resiste a desaparecer y perder unos supuestos privilegios. Que las subvenciones se han acabado, y la mina sin esas ayudas no tiene futuro.
Tanto nos han insistido, que sorprende que haya quien se atreva a llevar la contraria a una idea tan asentada. Y no son sólo palabras, porque hablar es gratis, sino que hay empresarios dispuestos a jugarse los dineros en poner en marcha nuevos proyectos: reabrir antiguos pozos o realizar nuevas prospecciones, basadas en la lógica y la experiencia. Dicen que se puede hacer explotaciones más pequeñas, mejor pensadas, menos burocratizadas, aprovechando la geología de la zona y una mano de obra veterana que es difícil de encontrar en otras partes.
Más allá de las complicadísimas ramificaciones políticas y sociales del asunto, la realidad es la que es: éste es el fin de la minería, tal y como la conocemos. Pero supone un soplo de esperanza pensar que puede reencarnarse en algo más coherente y, puestos a pedir, con mejores condiciones de trabajo.
No se puede olvidar tampoco la vertiente turística, que en los últimos tiempos vive un auge lógico, con cantidad de concejos rehabilitando y convirtiendo en visitables sus infraestructuras. Porque la mina interesa. Tanto a los que la han vivido y la llevan poco menos que en el ADN, como a los que vienen atraídos por esa imagen romántica del trabajador heroico y esforzado, y quieren visitar la cantidad ingente de patrimonio industrial que se ha ido creando por el camino.
Por eso, de la mina hay que salvar todo lo que se pueda. Que, por lo que se ve, es más de lo que parece.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí