Zoquete

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El Rincón de Teobaldo
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“Y camino de mi casa me he dicho: desdichados los pobres de espíritu que no conocen ni el trance ni la belleza de la lengua”.
Muriel Barbery. La elegancia del erizo.

Desde esta página hemos clamado contra la indolencia de algunos redactores, adoradores del lugar común; esos que no se enteran de que el erario es público por definición, que las citas siempre son previas…O los de deportes, que repiten frases sin pensar, como esa tontería de “cambiar hombre por hombre”. (Ya comentamos sobre aquel jefe de programa que le contestó, “el día que me digas que sustituyen a un hombre por un conejo…”)

Pues bien, alegrémonos, por fin alguien que nos educa en el uso del idioma. Informa A. Illescas para LNE acerca de las quejas de los vendedores del mercado de Lugones, y titula que “los abarceros protestan por la ubicación de los puestos”. Abarcero, del árabe andalusí, “persona que vende frutas y otros comestibles al menudo” ¡Enhorabuena, Illescas! Y muchas gracias por adornar una humilde crónica local.

Ese día nos tocó aprender, porque, en el mismo diario, Milio Rodríguez Cueto nos dio una lección de latín, a cuenta de la presencia del alcalde de Oviedo en la campaña electoral de Feijoo. Obtuvo el gallego mayoría absoluta, puede que en parte por la gracia de Canteli, que habló de “meter el miedo en el cuerpo a los izquierdistas”, frase terrible; pero no preocuparse, que el columnista se fija en su humildad a la hora de reconocer que las vacaciones en tierras gallegas “dependerán de lo que mande la jefa”.

Zoquete, por Teobaldo AntuñaEs un poco contradictorio con sus primeras declaraciones cuando llegó al sillón, pero bueno ya se sabe, era novato. Como cuando se tuvo que desdecir por condenar la ocupación de la catedral por los trabajadores de Vesuvius, o lo de los bancos arco iris, que los quería quitar, luego “casi le gustaban” y finalmente modificó toda la plaza para perderlos de vista. Pequeños lapsus, fruto de la ingenuidad. Dijo un día que a su señora no le gustaba que se hubiera metido en política, pero iría con él a todas partes, “como es su obligación”. ¿Machismo? Tranquilidad, no puede ser, porque Milio dice que Canteli procede de “cantellus”, o sea, deduce y traduce, “un cachu pan”.

Rica lengua, el castellano. Como se ve, ha sabido integrar armónicamente el árabe, el latín, las reminiscencias nórdicas (por ejemplo, si yo digo que Canteli es un gerifalte del PP), e incluso trazas celtas; verbigracia, siguiendo con el cachu pan milianense: “Pedazo de pan grueso e irregular”. Zoquete.

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