Soñar dentro del Sueño

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La Espada, por MAK
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Hace unos días vi por T.V. una película, basada en hechos reales, sobre una adolescente australiana que desde pequeña soñaba con dar la vuelta al mundo, ella sola, en un velero. Además, lo haría sin paradas en ningún puerto y sin ningún apoyo técnico.
Para poder llegar a realizar su sueño tuvo que aprender a navegar, a manejar los mapas y a entender la meteorología. También a adquirir una gran preparación física.
Tuvo que enfrentarse al acoso de los medios de comunicación, porque había quien consideraba que no se le debía permitir realizar ese viaje por los peligros a los que tendría que enfrentarse y que, siendo tan joven, aún no estaba preparada.
También sus padres recibieron críticas por permitirlo.

Pero realizar su sueño tenía para ella más fuerza que todos los ataques recibidos, así que siguió adelante y realizó el viaje.
El resto hay que verlo, porque no tiene desperdicio.
La película se llama “Espíritu Libre” y la recomiendo a todo aquel o aquella que tenga “sueños” por realizar.

Bien, hasta aquí la introducción al tema, el posicionamiento para ir más allá y comprender cómo funcionan estas cosas por dentro, o sea, qué ocurre cuando hay sueños que en un principio parecen imposibles pero que se pueden llegar a realizar.

Vivimos inmersos en un Sueño que está desarrollándose paso a paso, ciclo a ciclo. Somos las criaturas del Sueño.

También surge la pregunta… ¿De dónde salen las fuerzas, las energías, que alimentan los sueños para que sea posible enfrentarse a todos los problemas que surjan en el camino y acabar realizándolos?
La respuesta es sencilla, los sueños se alimentan del Sueño.
Sí, vale, pero ¿qué es el Sueño, dónde se encuentra, quien es o fue el Soñador que lo puso en marcha, cómo conectar con Él?

En primer lugar, todos soñamos, tanto durmiendo como despiertos. Eso tiene una sencilla explicación, somos descendientes del Creador, del Soñador. Vivimos inmersos en un Sueño que está desarrollándose paso a paso, ciclo a ciclo. Somos las criaturas del Sueño.
Es lo mismo que ocurre con el hecho de que vivimos dentro de un planeta que a su vez existe dentro de un sistema solar y este dentro de una galaxia.
Es lo mismo que ocurre con el mar y las vidas que viven en él y que dependen de él.

Todos y cada uno de nosotros estamos “conectados” a la Mente de ese Soñador, formando una inmensa Red, y en la medida que estemos “despiertos”, “conscientes” de esa realidad, también seremos más o menos, soñadores, hijos del Soñador, y por ello también tendremos sueños y poseeremos la fuerza mental necesaria para realizarlos, pero eso sí, es imprescindible que creamos y confiemos en esa realidad, en la que vivimos y nos desarrollamos, dentro de un Sueño cuya amplitud, dimensión y poder es inimaginable.
Pero si lo vivimos conscientes, poco a poco, paso a paso, iremos entrando más en la comprensión del Sueño y, como consecuencia, entenderemos más el porqué de nuestros sueños y la necesidad de realizarlos, vivirlos, disfrutarlos.

En realidad, somos criaturas que vivimos conectadas a los Elementos, siendo los Elementos, a su vez, los brazos, las manos ejecutoras del Soñador.

Vivimos en un planeta donde la mayoría de su composición es agua. De ahí que la mayoría de nuestro cuerpo sea agua. Por eso muchos sueños surgieron y se forjaron en base al agua, por ejemplo, el de la chica mencionada al principio. También en la historia de los grandes navegantes que descubrieron tierras, que cambiaron la comprensión del planeta, que abrieron un camino que transformó a la humanidad.

Somos criaturas que vivimos conectadas a los Elementos, siendo los Elementos, a su vez, los brazos, las manos ejecutoras del Soñador.

Pero si buscamos en los otros Elementos, ocurre exactamente lo mismo.

La Tierra, ¿cuántos sueños se forjaron en torno a las montañas? ¿Cuántos soñadores conquistaron sus cumbres? ¿Cómo se podría definir la atracción que ejercen sobre los humanos desde siempre?
El hecho de haber sido “conquistadas” no quiere decir que ya no surjan soñadores cuyo sueño sea alcanzar sus cumbres a pesar de conocer el peligro que eso encierra. Al contrario, cuando surge alguien que es el primero en abrir camino, detrás van muchos que ven que su sueño es posible.
Dos personas que no se conozcan de nada y se encuentren en el Everest, por ejemplo, comprobarán que ambas tienen el mismo sueño y las dos se alimentan de la misma Energía porque, aunque no lo sepan, ambas están conectadas al Sueño.

Igual ocurre con el Elemento Aire. El hombre siempre soñó con volar. Ahora no solo vuela, sino que evolucionaron los medios para lograrlo. La realidad es que volar ahora está al alcance de cualquiera, claro, cualquiera que supere el miedo.

Y con el Fuego ocurre lo mismo. Cuando el hombre descubrió el fuego también soñó con un nuevo futuro. ¿Podría haber evolucionado la humanidad sin el fuego? Es evidente que no, sería imposible.

Al igual que nosotros tenemos sueños que desarrollamos y luego vivimos, existe un “primer” Sueño que nació en la Mente del Soñador y que nos involucra a todos los seres vivos.

Pero todo esto no sería posible si no naciéramos y viviéramos dentro de un Sueño, un Sueño que nos conduce hacia un futuro inimaginable, un Sueño que nos va despertando por dentro, renovando nuestras mentes, nuestros objetivos y, también, cambiando nuestra visión, nuestra comprensión de todo lo que existe, de cómo está todo unido, vinculado y a nuestra disposición para crear un futuro diferente en el que la Unidad sea la base inapelable para desarrollar los Sueños.

Es sencillo de comprender, al igual que nosotros tenemos sueños que desarrollamos y luego vivimos, existe un “primer” Sueño que nació en la Mente del Soñador y que nos involucra a todos los seres vivos, siendo los humanos los únicos que podemos comprenderlo, al menos en parte, y vivir dentro de él, alimentándonos de él y colaborando en su desarrollo a través de nuestros sueños.

Con ello se comprenderá que los sueños son “gotas” que emanan del Sueño Uno y que son recogidas por las mentes más “despiertas” para transformarlas en realidades que siempre contribuirán a mejorar, a enriquecer la humanidad.

También es cierto que soñar, para muchos, es sinónimo de ilusión. Los soñadores fueron y son todavía tachados de ilusos, incluso de parásitos, gentes que viven en su “nube” al margen de la sociedad.

Pero todo sueño tiene que vencer los obstáculos que tratan de impedir que se realice. Esos obstáculos pueden incluso poner en peligro la propia vida, como sucede en la película mencionada, como sucede en las montañas, como sucede en los vuelos, pero en el mismo Sueño también existe el antídoto contra todo eso, contra todo lo que se oponga a su desarrollo, y ese antídoto está en la Fuerza Mental, en creer que es posible, en confiar en la propia Energía que alimenta la idea.

Al final, el objetivo en sí mismo no es lo más importante. Lo más importante es lo que aprendes en su desarrollo, en su vivencia.

No es ni fácil ni imposible. En su desarrollo va aportando la fuerza, la seguridad, y todo lo necesario para no fracasar.
Y al final, el objetivo en sí mismo no es lo más importante. Lo más importante es lo que aprendes en su desarrollo, en su vivencia. Casi todos los que viven sus sueños dicen que les cambió su vida. Y así es.

Todos somos soñadores en potencia, porque estamos mentalmente conectados al Soñador, a Su Idea, a Su Sueño.

Y el tiempo de “despertar” de cada uno, de abrir su mente a la realidad en la que vivimos, está en función de cada uno. De la misma forma que subir a una montaña depende de la preparación física y mental de cada uno.

Para el Soñador el tiempo no existe, para el Sueño tampoco, por eso es un gran paso cuando se rompe la esclavitud a la que el tiempo de aquí nos somete.
Entonces se empiezan a “saborear” los primeros síntomas de la verdadera libertad.

Os aconsejo ver la película mencionada al principio, y si lo hacéis después de leer lo aquí expresado la veréis con otros ojos, porque contiene todo un “muestrario” de lo que tiene que tener un soñador y, también, de lo que tiene que vivir.

Además, es un regalo que existan adolescentes que nos transmitan, que nos muestren, la Fuerza del Sueño, porque eso quiere decir que ya florece una nueva generación que, sin saberlo, está mostrando a todos lo que se puede lograr enchufado en el Sueño.

El destino de la humanidad está escrito en el Sueño. Siempre fue así y siempre lo será.

La humanidad, el planeta entero, entró ya en unos tiempos muy difíciles, unos tiempos que “examinarán” la evolución de la humanidad, que cambiarán la estructura del planeta.
Los primeros movimientos ya los estamos viendo y, muchos, ya los están sufriendo.
Pero todo obedece a lo mismo, al movimiento, expresado en ciclos, del Sueño. A la entrada en un nuevo ciclo.

Y como no existe forma de evitarlo, como no está en la mano del hombre la posibilidad de alterar o cambiar nada, la mejor opción es sumarse y colaborar con el cambio previsto y su desarrollo.

El destino de la humanidad está escrito en el Sueño. Siempre fue así y siempre lo será.

Y todo aquel que quiera comprender más el Sueño que empiece a desarrollar sus propios sueños, porque es el camino mas directo.

Por último, quiero terminar tal y como comencé, con el sueño de la adolescente australiana, lo que tuvo que vivir para realizarlo y los valores que transmite a quien quiera aprovecharlos.

Se apoyó en la Fuerza mental para superar las fuerzas que la trataban de vencer, se enfrentó al miedo, a la duda, al cansancio, a la soledad, a las tormentas “salvajes”.
Se apoyó en el amor de aquellos que creían en ella y en la confianza en sí misma.
Utilizó el reconocimiento y la afirmación de su capacidad cuando parecía que no podía seguir adelante.
Y cuando parecía que había sido derrotada, se dejó en manos de “algo” superior, de “algo” que era el principio y el fin, de ese “algo” que tiene muchos nombres, según quien lo invoque, y que siempre está cuidando y guiando a todo aquel que lo necesite, que cree en Él, y que reconoce su Poder y su Amor hacia sus criaturas.

Al final todo queda reducido a dos cosas, creer en el sueño de uno mismo y creer en el Sueño del Soñador.

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