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viernes 24, mayo 2024

Rosa Valle, escritora: “El sistema nos quiere en la incertidumbre”

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Tal vez la mejor definición para esta escritora es la de contadora de historias. Historias con alma, como no podría ser de otra forma, pues Rosa Valle no puede escribir si no es dándolo todo sin reservas, desnudando su sensibilidad y su manera de entender el mundo.

En estas fechas es fácil encontrarla promocionando activamente su última novela Sirenas a contraluz, de Fagus Editorial y el poemario Certezas al sol, de Editorial Gravitaciones. Ella es de las que se implican hasta el final, y al igual que se entrega concienzudamente en la escritura, el compromiso con sus libros continúa una vez que estos salen a la luz.

La novela aúna misterio, muerte y poesía bajo una trama policial que conduce su protagonista, Petunia Prado del Bosque. A la jefa de Homicidios en la Comisaría de Gijón, Tunia para sus amigos, ya la conocíamos de su primera novela negra Sonarás bajo las aguas pero, ante la buena aceptación recibida, la escritora y periodista gijonesa no ha querido dejar huérfanos a sus lectores. Rosa vuelve otra vez a despertarnos la curiosidad, el mejor elixir cotidiano para la salud y la longevidad. Así lo percibe el científico Carlos López-Otín en el prólogo de esta novela, que transcurre ambientada en la costa asturiana, y que además nos regala ilustraciones del dibujante y muralista Foni Ardao.

El poemario, como su nombre indica, muestra las certezas que la propia autora ha ido desentrañando en el aprendizaje de la vida, en una búsqueda de la conciencia. Pensamientos que se deslizan a través de versos nacidos durante el difícil periodo del confinamiento y que la autora no duda ahora en compartir con nosotros.

Rosa Valle es de las que se implican hasta el final, y al igual que se entrega concienzudamente en la escritura, el compromiso con sus libros continúa una vez que estos salen a la luz.

Rosa Valle, escritora
Foto: Misdos Fotografía

-¿De dónde nace tu amor por las letras? ¿Tienes algún referente cercano?
-Realmente no tengo antecedentes escritores pero sí la sensibilidad que me lleva a escribir. El tema de contar historias siempre ha estado muy presente en mi casa, esa emocionalidad, esa hondura… estoy pensando principalmente en mi padre. Mis padres me pusieron en el camino, a partir de ahí, es mi propia esencia la que ha ido haciendo sus elecciones. En mi casa siempre hubo montones de libros y yo empecé a leer sin filtro, cogía de todo, he leído cosas que una niña no debería haber leído y he ido haciendo mi camino.

-¿Hay algún momento en tu vida en el que un escrito en particular te marcara lo suficiente como para querer dedicarte a esto?
-Hay muchas lecturas que me marcaron, pero no hubo una por la que me pusiera a escribir, ha sido un poso de todo lo leído. Empecé a escribir poesía de muy jovencita, tanto por los clásicos y buenos profesores de literatura como por la música, sobre todo de cantautores españoles. Aunque quizás el antecedente fuera mi blog Terapia de letras porque empecé ahí, a veces hacía pequeños relatos y otras textos muy líricos que casi podían ser poemas. Cogía post míos en los que volcaba sentimientos, emociones de una forma más o menos bella, y así comencé a jugar y a hacer poesía. También inventaba cuentos para mis hijas y me apetecía llevarlos al papel.
El salto a la literatura fue más reciente porque primero me encaminé hacia el periodismo. La definición que más me gusta de esta profesión es la de contar historias, al fin y al cabo, como comunicadora o creadora de contenidos siempre estás inventando historias y eso lo pude aplicar a mi trabajo antes de hacerlo con la literatura.

“Las empresas periodísticas ya dejaban bastante que desear cuando yo trabajaba en medios; había muchísima precariedad, muchísimos abusos, se aprovechaban de que es una profesión muy vocacional”

-¿Cuando llegó el salto definitivo?
-Cuando dejé de trabajar en medios de comunicación y empecé a tener un trabajo más técnico, de alguna manera me faltaba algo y la literatura para mí ha sido la salida. Si hubiera estado absorbida en un periodismo más creativo, a lo mejor no hubiera sentido esta necesidad de escribir, pero desde luego la sentí. Tenía que poner mi alma de contadora en otros proyectos, y empecé con la narrativa, haciendo relatos, probando, como todos empezamos. Y con toda la ilusión que me mueve me tomo la literatura muy en serio.

-¿Por qué afirmas que el periodismo te dejó a ti en vez de tú a él?
-Porque no me identifico con el periodismo actual. Las empresas periodísticas ya dejaban bastante que desear cuando yo trabajaba en medios; había muchísima precariedad, muchísimos abusos, se aprovechaban de que es una profesión muy vocacional y trabajas las horas que sean y como sea por muy malos sueldos. Y por otra parte, el oficio está muy denostado. Cuando yo estudiaba ya se hablaba de que había que dignificar la profesión, y en vez de hacia adelante se ha ido hacia atrás. Por eso, cuando me fueron surgiendo oportunidades las fui cogiendo, he estado en economía, de ahí pasé a comunicación corporativa en TIC y luego a una empresa de software, y ahora estoy haciendo un suplemento tecnológico. Pero yo no busqué la especialización que ahora tengo en tecnología, me hubiera gustado estar trabajando en un magacine cultural ganando un sueldín.

Sirenas a contraluz, novela de Rosa Valle con ilustraciones de Foni Ardao

-Ahora estás inmersa en la promoción de Sirenas a contraluz ¿qué sensaciones estás experimentando?
-Tengo sensaciones muy buenas, la novela se presentó en la Feria del Libro de Gijón, también en la Semana Negra y ha ido de forma natural y activa teniendo difusión. De aquí a julio quiero sacarla más, asistir a algunas ciudades con las que tengo vinculación. Si por mí fuera me encantaría estar en más certámenes negros pero es complicado que a una escritora de provincias le hagan caso y competir con grandes editoriales. Lo que sí puedo decir es que el personaje, la historia, el estilo del libro… han tenido muy buena acogida. El libro está gustando mucho, pero como es un consumo bajo demanda es muy difícil llegar al gran público porque, a diferencia de publicaciones de grandes editoriales, Sirenas a contraluz no está de golpe en los escaparates de las principales ciudades españolas llamando la atención. Pero estoy contenta porque hubo un salto cualitativo, voy hacia adelante siempre y mi objetivo es hacer lo que me gusta.

-El personaje principal de Sirenas a Contraluz, la inspectora Tunia, tiene un blog como tú y sus propios poemas. ¿Cuántas cosas hay tuyas en ella?
-Siempre digo que es un personaje en el que he metido lo mejor de mí, lo que me mueve, pero por supuesto ella es un invento y es más interesante, más atractiva y más dura que yo. En todo es más, aunque sí tiene cosas mías, mis gustos, mis aficiones, mi mirada y creo que tiene mi fuerza y mi talante. Es un personaje femenino y tenemos puntos coincidentes.

“A mí no me gusta aburrir a nadie, la ficción tiene que entretener”

-La novela mezcla narrativa, poesía e incluso mensajes de Whatsapp, es una combinación de lenguajes poco frecuente.
-En una entrevista que me hicieron para el libro-blog especializado ‘Cuatro Hojas’ hablábamos de que realmente Sirenas a contraluz no es una novela negra, es una novela con contenido negro porque la temática es criminal, pero cuando el lector acaba le deja un poso, una profundidad y unas sensaciones que no tienen nada que ver con las que te genera una novela negra. Y a mí me interesa esa parte tanto o más que la trama criminal. La trama criminal la trabajo concienzudamente como periodista, me documento, busco, contrasto, tengo un tutor policial, pero luego mi alma está en otra parte. Y han dicho de mí que yo escribo con el alma, da igual que sea novela, poesía… pero ¿cómo no vamos a dejar el alma en aquello que creamos? Y además otros escritores, profesionales del sector, que considero que saben lo que dicen y hacen, me están diciendo que siga por ahí, por esa voz propia, personal, que ese es mi camino con independencia de que haga una novela negra u otra cosa.

-¿Te gusta provocar el insomnio en los lectores de tal forma que no puedan dejar de leer?
-Ese es el principal reto y creo que lo conseguí. Todo el mundo me dice que es una novela que se lee muy bien, la prosa es ligera, los capítulos cortos y la narración muy viva; paso rápido de unas cosas a otras y es bastante dinámica. A mí no me gusta aburrir a nadie. La ficción tiene que entretener, tiene que enganchar y a partir de ahí meter más cosas. Yo me quiero contaminar de lo bueno para escribir bien y cada vez busco más autores que sean muy finos escribiendo.

“Han dicho de mí que yo escribo con el alma, da igual que sea novela, poesía… pero ¿cómo no vamos a dejar el alma en aquello que creamos?”

Certezas al sol, poemario de Rosa Valle

-Tu poemario Certezas al sol fue fruto también de una evolución personal. ¿Había una Rosa Valle antes de la pandemia diferente a la que terminó el confinamiento?
-Tanto el libro de Tunia como Certezas al sol muestran esta evolución. Antes de la pandemia ya había unos procesos en mí de autoconocimiento, de búsqueda, de tratar de mejorar, de superar situaciones duras que me tocaron y digamos que lo estaba consiguiendo de una forma aceptable, pero seguía utilizando la literatura como refugio. Me faltaba dar el salto de salir del refugio y realmente encontrar esa paz y entender cómo encaja todo, cómo engranaba todo eso en lo que yo estaba trabajando, y eso sucedió en pandemia porque me paré. Entendí muchas cosas en las que estaba enfrascada, las preocupaciones, el dolor que tenía dentro y digamos que todo fue encajando. Tuve una comprensión más profunda de la vida, y salieron todos los poemas, es la esencia de Certezas al sol.

-Mencionas también la importancia de conocer tu camino, saber hacia dónde vas y dónde estás. ¿Todos deberíamos hacer paradas que nos ayuden a encontrarlo?
-Eso es lo que me pasó a mí. En ese momento estaba haciendo un curso de psicología, y en uno de los ejercicios me di algunas respuestas que me permitieron hacer cambios profundos en los que ya venía trabajando, porque los cambios no se hacen así como así, nada sale por arte de birlibirloque. Hay personas que pueden no parar nunca, pero seguirán en el mismo camino y probablemente dormidos porque estamos en una sociedad bastante anestesiada. Estamos en un sistema que nos quiere en la incertidumbre, con unos intereses detrás, con una forma de valores imperante que no cuestionamos y en la que nacemos, en la que seguimos. Cuando te das cuenta has cumplido cuarenta años y estás siguiendo unas pautas que no te has parado a pensar porque te han venido dadas. Y cuando hay crisis y golpes puedes hacer dos cosas: poner un parche y seguir tirando o realmente re-enfocar, re-entender, cuestionar y retomar.

“Cuando hay crisis y golpes puedes hacer dos cosas: poner un parche y seguir tirando o realmente re-enfocar, re-entender, cuestionar y retomar”

-¿Cómo se sigue adelante ante una encrucijada como esta?
-Primero destruyendo todo, deconstruyendo en ti, en lo que han hecho de ti porque cada uno somos lo que han hecho de nosotros, y luego eligiendo. Ahora elijo yo mis valores, mis pautas, mi camino. Despertar es difícil y es duro. Lo más fácil es no verlo, pero si lo ves y atraviesas ese camino de las sombras del que se habla, al otro lado está tu zona de crecimiento. Esta idea te puede venir de la espiritualidad, de la psicología, de la filosofía o del budismo, pero al final todos convergen en lo mismo. Busca en ti, de-construye, reconstruye y enfoca ese camino. Esa poesía que yo llamo “de tomar conciencia” es la que hay en Certezas al sol y en muchas de las reflexiones de Petunia. Esa misma mirada es la que estoy reflejando en la literatura que estoy haciendo, una literatura más intimista, más de introspección.

-Escribías en uno de tus post que ponerse a trabajar dentro de uno mismo cuesta. ¿Siempre hay que sacrificar algo?
-Sí porque hay muchas personas que siguen dormidas que no van a querer entenderte e incluso te van a juzgar. Tiene ese precio, pero quizás es hasta un favor porque en mi nuevo camino me interesa rodearme de personas que me aporten, que entiendan ese proceso de mejora, con las que comparta fuerza e intereses, sobre todo en esta etapa. Siempre eliges: si vas por la vida quejándote y buscando justificaciones para no hacer o para no cambiar, siempre las vas a obtener.

-¿Ese tipo de certezas son las que desvelas en tu último poemario?
-De forma mucho más insinuada porque la poesía son momentos, es una mirada, es una escucha, es un palpitar, es un contacto con la naturaleza… está todo mezclado. Cuando has comprendido un poco de qué va esto de vivir y con ello tratas de crear algo bello tienes muy nítidas las esencias, lo que es para ti la libertad, la paz, ser mujer… Todo eso está en Certezas al sol, como entiendo yo eso de una manera universal o limpia.

Rosa Valle, escritora
Foto: Misdos Fotografía

“Cuando has comprendido un poco de qué va esto de ‘vivir’ y con ello tratas de crear algo bello tienes muy nítidas las esencias, lo que es para ti la libertad, la paz, ser mujer …”

-A menudo la poesía surge desde zonas dolorosas y oscuras, pero en este caso el resultado es un poemario luminoso y positivo.
-Mi primer poemario fue Llueve y en él hay una poesía más automática, más terapéutica y de desgarro porque la escribes desde las sombras. En el segundo, el Sol no viene como una iluminación, había unas certezas oscuras que se bañaron y en contacto con el salitre y la luz se volvieron luminosas y revelaron algunas pequeñas verdades que te ayudan a seguir; por eso yo la llamo poesía de conciencia, una poesía que te ayuda más.
Pero es verdad que en Llueve también había esperanza, al igual que en Certezas tampoco todo es claro. La vida es como un equilibrista de circo, siempre tiene que ir capeando.

-Con respecto al proceso de fotosíntesis que has hecho para este trabajo ¿qué mantra te repetías en las noches en las que no podías dormir?
-Los mantras me resultan muy interesantes y los sigo teniendo, ahora mismo frente a mí en papelitos pegados junto al ordenador. Te leo lo que tengo escrito: ‘No tengas miedo’, porque el miedo explica el 80% de nuestros comportamientos. Tenemos miedos y además el miedo a tener miedo es lo más paralizante. También me digo: ‘No se puede controlar todo, no intentes hacerlo’ porque yo lo intento controlar todo y cuando no lo consigo viene la culpa. Otro es: ‘Nosotros no somos nuestra mente, no somos nuestros pensamientos’. Esto es lo que te dicen el primer día de una terapia cognitivo-conductual, que son las que están ahora aplicándose en las consultas, y es muy difícil de llevar a cabo, porque los pensamientos vienen y te machacan. Es un proceso en el que llevas años y años y desaprender eso requiere muchísima práctica. Otro mantra puede ser: ‘Déjame estar mal, déjame ser imperfecta, no te machaques tanto Rosa’ porque soy muy exigente conmigo misma.

“No puedes tapar cuando estás en una situación dura. Hay momentos en los que la única manera de llegar a la luz que está al otro lado es atravesando el infierno, no hay otra”

“Para salir del infierno no hay más opción que atravesarlo. Quema pero no mata, prendes pero no fundes, no es el momento de tus cenizas” ¿Qué significado tienen estas frases con las que cerraste la última entrada de tu blog?
-Es algo que escribí recientemente porque hace un par de meses falleció mi madre y estoy en un proceso de duelo. Estoy peleando conmigo, haciendo terapia y me está costando precisamente porque lo quiero controlar todo, lo quiero resolver, pero ahora me toca estar triste, convivir con el dolor una temporada y vivir con esa herida para siempre. La frase es de una amiga que ya pasó por ello, pasó por situaciones duras y es una persona a la que yo considero una buena cómplice.
No puedes tapar cuando estás en una situación dura. Hay momentos en los que la única manera de llegar a la luz que está al otro lado es atravesando el infierno, no hay otra. Me gustó esa frase y a partir de ella escribí esa entrada.

-Por último, no queremos despedirnos sin conocer si tienes en marcha nuevos proyectos literarios.
-Ahora estoy con dos novelas nuevas, una negra y otra que no lo es, de corte más intimista. Una de ellas ya está en proceso de revisión, me han hecho unas propuestas con las que coincido desde el frente editorial y gente de la literatura y la voy a ampliar un poco, estoy reformándola. Tengo poco tiempo para escribir y no me pongo fechas, pero sí soy bastante resolutiva y no me gusta dejar nada a medias.

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