Mariel Díaz, CEO y cofundadora de Triditive

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Mariel Díaz, cofundadora de Tridivite
Foto cedida por Mariel Díaz
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Esta colombiana de nacimiento y asturiana de adopción es CEO y cofundadora de Triditive, empresa asturiana dedicada a la fabricación aditiva (impresiones 3D).
“Esta crisis ha roto la cadena de suministros no solo de material sanitario sino también industrial. En este contexto la tecnología 3D ha cobrado protagonismo, al producir de manera local todo lo necesario de forma rápida y con calidad”, comenta Mariel Díaz.

Sadim Inversiones, filial del Grupo Hunosa dedicada a la promoción y financiación de proyectos empresariales, acaba de conceder un préstamo participativo a esta empresa para que pueda potenciar su capacidad de fabricación en la producción de piezas dirigidas al ámbito industrial y también sanitario de protección personal y a gran escala. Triditive está en condiciones de asumir el reto no solo a nivel nacional sino cara al mercado mundial. Aportará además de la tecnología necesaria, toda la experiencia acumulada en estos últimos años, que es mucha.

-Comenzaron su andadura en el mundo empresarial en 2014 y hoy son el mayor centro de fabricación de impresoras 3D en Asturias. En el camino han recibido numerosos premios y reconocimientos dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Cómo ha sido su trayectoria?
-La empresa como tal la creamos en 2016 pero los fundadores llevábamos varios años trabajando en esta tecnología. Vine a estudiar a Asturias el último año de Ingeniería Industrial que había comenzado en mi país, luego cursé Ingeniería Mecánica y mientras trabajaba en la Universidad empecé con tecnología 3D y me enamoró. Me pareció toda una revolución, así que al graduarme vi que había un nicho de mercado en este sector y con mi socio, José Antonio Fernández, decidí fundar la empresa. Empezamos por desarrollar la tecnología para intentar traccionar, buscar clientes, etc. En 2018 recibimos financiación de Impulsa Gijón para desarrollar nuestro producto bandera que es Amcell, la primera máquina de fabricación industrial aditiva. Hasta ese momento solo se conocían prototipos y vimos que lo que las empresas necesitaban, eran soluciones que les permitieran escalar su producción de manera rápida, ágil y sin tener una curva de aprendizaje muy elevada. Mientras diseñábamos ese equipo industrial, desarrollamos también un software que ayudara a gestionar y controlar la fabricación. Nuestro objetivo era industrializar la fabricación 3D para crear grandes series rápidamente y por supuesto, reduciendo los costes.

«Una fábrica aditiva no tiene que esperar a que llegue un producto de China, lo fabricamos localmente. Es una pena que tenga que venir una crisis de esta envergadura para para descubrir las ventajas de la tecnología 3D»

Presentamos Amcell en un congreso de aditiva que organizamos en Gijón en septiembre de 2018, al que asistieron ponentes de talla internacional. A partir de ahí llegaron los reconocimientos: en Alemania nos catalogaron como la startup con mejor tecnología clave emergente en fabricación 3D a nivel mundial; viajamos a China como parte de un programa de intercambio a presentar nuestro producto y contactar con posibles clientes-inversores; fuimos a Taiwán a participar en una de las ferias más importantes del mundo en aditiva y Techstars, la aceleradora de empresas de base tecnológica más importante del mundo, nos seleccionó para integrar, desarrollar nuestra tecnología y formar parte de sus programas de inversión a nivel mundial. Nos convertimos en la primera compañía española en la que invertía el grupo americano. Fuimos finalistas del Premio Everis España 2019; recibimos el premio Emprendedor XXI de la Caixa que nos llevó hasta Silicon Valley y nos dieron el Premio Gijón Impulsa a la Mejor Startup en su décimo quinta edición. Hoy tenemos oficinas en Reino Unido y EEUU.

-En la actualidad mantienen dos líneas de negocio: la venta directa de máquinas y la fabricación para terceros de productos. ¿Es aquí donde surge el proyecto en colaboración con Hunosa?
-Nosotros siempre apostamos por la fabricación local, una de las múltiples ventajas que te permite la aditiva. Tenemos experiencia porque siempre hemos estado enfocados en series de producción, lo que nos da capacidad para sacar miles de piezas al mes. En estos momentos estamos escalando por cinco nuestra producción para atender la demanda, pero para aumentar nuestro potencial, que es lo que se pretende en estos momentos, necesitamos una fábrica más grande. Ahora estamos en Gijón, en una nave nido de Impulsa de 210 m2 y gracias al apoyo financiero de Hunosa nos hemos podido trasladar a Siero, centro logístico de Asturias, a una nave de 2000 m2. Estamos en pleno proceso de acondicionamiento, fabricación de maquinaria y en un par de semanas tendremos allí a todos los equipos funcionando. Esta iniciativa permitirá también la creación de veinte puestos de trabajo. Produciremos elementos y equipos de protección personal, así como piezas y dispositivos de ámbito industrial. Crearemos también una plataforma virtual que ayude a coordinar necesidades y capacidad de fabricación para reducir en todo lo posible los tiempos de suministro. Se trata de paliar la carencia de material, fabricando de forma rápida y bajo demanda los componentes que escaseen.

AMCELL, impresora 3D. Triditive
AMCELL, impresora 3D / Foto: Triditive

“La capacidad de producción que en estos momentos tiene nuestra máquina no es comparable con ninguna de las que existen en el mercado. Eso es lo que ha hecho que inversores de todo el mundo hayan creído en nosotros”

-¿Qué perfiles están buscando para trabajar en la nueva fábrica de Siero?
-Lo hemos publicado en nuestra web y en redes sociales. Ofrecemos trabajar en una empresa flexible, joven, que se está internacionalizando y que crece rápido. Esta megafábrica de aditiva en Siero posiblemente sea una de las mayores de España y queremos convertirla en una fábrica de futuro, será inteligente y conectada, para anticiparse a los cambios del entorno; sostenible y comprometida con las personas, las verdaderas protagonistas. Queremos a gente que quiera trabajar en esa línea o que nos quiera ayudar a construirla aportando sus ideas.

-¿Les afectó la cuarentena de alguna manera?
-No porque nosotros fabricamos todo aquí. Una fábrica aditiva no tiene que esperar a que llegue un producto de China, lo fabricamos localmente. Es una pena que tenga que venir una crisis de esta envergadura para demostrar que podemos fabricar in situ con tecnología aditiva. Desde Asturias estamos desarrollando soluciones que no se están haciendo en otros lugares del mundo.

-La crisis financiera de 2008 puso a prueba la solidez y flexibilidad de las empresas para poder seguir adelante. ¿Cree que nos encontramos ante un escenario similar? ¿Servirán las mismas fórmulas que se emplearon entonces?
-Nos encontramos en una situación nueva en la que no existen referencias anteriores. En tres generaciones no se ha vivido algo similar. También es cierto que puede ser una oportunidad para encontrar nuevas posibilidades, pero tienes que saber adaptarte y para ello necesitas herramientas.

“Desde Asturias estamos desarrollando soluciones que no se están haciendo en otros lugares del mundo”

Coincidió que al comienzo de la crisis me encontraba en Techstars en EEUU y nos invitaron a la sede de Amazon en Nueva York. Allí nos dieron un taller sobre cómo enfrentar la crisis. Te explican cómo se inicia, lo importante que es preservar el cash, readaptar estrategias, presupuestos, asegurar la suficiente liquidez para los dos o tres meses que se calcula que puede durar. Es decir, te dan herramientas para que luego tú como emprendedor las utilices. En el caso de Asturias espero que las empresas tengan herramientas suficientes sobre todo a nivel de financiación. Muchas startup, cuando no son esenciales, sufren cuando las grandes empresas que son sus clientes cortan el grifo. Eso acaba ahogándolas. Nuestro caso ha sido diferente porque somos una tecnología esencial.

-A pesar de las consecuencias económicas nefastas de esta pandemia, ¿cree que pueden surgir oportunidades nuevas? ¿Por dónde cree que irán?
-Creo que la colaboración público-privada es fundamental para que puedan surgir esas nuevas oportunidades. Por otro lado, todo lo que hemos visto del teletrabajo, las herramientas que puedan facilitarlo, será otro paso importante. Leía que en Asturias casi el 75% de empleados del comercio y el 20% de la industria, habían sufrido un ERTE. A toda esa gente hay que recuperarla y a través de herramientas tecnológicas -como está ocurriendo en otros lugares del mundo-, incorporarlas de nuevo al mercado.

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