Proaza. Caminos con encanto

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Peñas Juntas (Proaza)
Peñas Juntas / Foto: Fusión Asturias
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En el corazón de los Valles del Oso, las sierras del Aramo y de la Sobia configuran el paisaje montañoso de Proaza, mientras que los estrechos valles son fértiles y exhuberantes. Esa combinación de verde y piedra hace del concejo un lugar privilegiado para la práctica del deporte en la naturaleza.

La Senda del Oso es una de las actividades más conocidas para recorrer el concejo, pero hay más. Proaza permite el senderismo por distintas rutas, que además pueden realizarse en bicicleta o a caballo. También el descenso de cañones es una actividad muy demandada, gracias a la peculiar geografía de la zona.
El turismo en Proaza es familiar y tranquilo. En la capital, que conserva el sabor rural, pueden encontrarse programadas diversas actividades populares. El patrimonio histórico ofrece lugares de interés, como el Palacio de los González Tuñón, o la Central Hidroeléctrica, pieza destacada dentro del patrimonio industrial asturiano.
Otros pueblos, como Villamejín, Fabar, Las Ventas, Bustiello, entre otros, ofrecen preciosos paisajes. En Serandi hay restos de explotaciones de oro y plata de época romana. En Bandujo vale la pena visitar la iglesia románica dedicada a Santa María. También la torre medieval, hoy declarada Bien de Interés Cultural. Para completar la visita, la gastronomía, con el pote de nabos y el queso de fuente como bandera, permite probar recetas tradicionales que se han mantenido a lo largo del tiempo.
Existen varias rutas señalizadas para recorrer el concejo, como la subida de Proaza al Pico la Forcada que recorre un pequeño tramo del Camín Real o Camín Francés. Un poco más larga es la que lleva desde Las Ventas a Bandujo, un pueblo medieval en extraordinario estado de conservación.

La subida de Proaza al Pico la Forcada recorre un pequeño tramo del Camín Real o Camín Francés.

Camín de Picarós

Es una de las rutas más transitadas del concejo, que utiliza antiguos caminos empedrados. Se llama así por el riachuelo del mismo nombre, cuyo curso acompaña gran parte del recorrido. El Camín de Picarós es una ruta relativamente sencilla, que no presenta más dificultad que las inclemencias del tiempo, ya que en el tramo concreto entre Serandi a San Martín suele haber mucha agua en los meses más lluviosos. Una vez salvado este escollo con un calzado adecuado y quizá un bastón, no queda más que disfrutar del paisaje durante los once kilómetros que recorre el camino. Para mayor comodidad es una ruta circular, que nace y muere en la Central Hidroeléctrica de Proaza, donde suele haber sitio para aparcar.
La Central Hidroeléctrica es, pues, la primera parada. Y merece la pena detenerse, pues se trata de un referente de la arquitectura industrial asturiana, construido por Joaquín Vaquero Palacios. Desde aquí se toma un pequeño tramo de la Senda del Oso, en dirección Tuñón hasta el cercado de las osas Paca y Tola. En la entrada del cercado la ruta se desvía para tomar el camino a Serandi, siguiendo el Picarós durante aproximadamente doscientos metros. El camino no tiene pérdida si uno está atento a la señalización, y así vamos dejando atrás una cabaña, un pequeño “castañeo” y un eucaliptal, donde hay un curioso banco, perfecto para hacer un pequeño descanso. La siguiente parada del camino es Serandi, y allí tomamos un sendero que nos llevará hasta Villamejín. Éste es el tramo más delicado, ya que en temporada de lluvias puede convertirse en un riachuelo y estar resbaladizo.
Al llegar a un cruce, la señalización de Pequeño Recorrido indica el camino hacia el enlace con Pedroveya, un tramo llano y ancho que permite relajar el ritmo. Al encontrar una braña con cuadras a ambos lados del camino, sabremos que estamos cerca del desvío para San Martín o Villamejín, que es el que debemos tomar. Para la vuelta a la Central Hidroeléctrica no hay más que seguir la carretera. Toda la ruta nos habrá llevado tres horas y media, o puede que cuatro, dependiendo del ritmo de cada caminante y de la longitud de las paradas. Es un ejercicio asequible que se ve compensado por la belleza del camino.

El Camín de Picarós pasa por Villamejín, un núcleo rural de gran interés, por su patrimonio etnográfico y artístico.

Senda del Oso

Es la ruta reina de todos los Valles del Oso, la más transitada. Caminando o en bicicleta, recorrerla es una experiencia única: la senda rescata el antiguo trazado del ferrocarril minero y se ha habilitado respetando el entorno y guardando en la medida de lo posible el recorrido original, incluyendo los túneles que permiten atravesar las zonas más montañosas.
La ruta discurre paralela a los ríos Trubia, Teverga y Quirós, es prácticamente llana y también accesible a sillas de ruedas, con limitaciones puntuales (bordillos en carreteras sin arcén). El recorrido total ronda los 25 km, y hay distintos accesos con zonas recreativas, aparcamientos y paneles informativos, de modo que es posible organizar varias visitas y recorrer la senda por tramos.
Desde Proaza se puede ir hasta el área recreativa de Tuñón en aproximadamente hora y media; hasta Entrago, en el vecino concejo de Teverga en tres horas y media; o hasta Valdemurio (Quirós) en algo más de dos horas.
Uno de los grandes atractivos de esta ruta es visitar el cercado osero de Paca y Tola, situado en el Monte Fernanchín, en el límite de los concejos de Santo Adriano y Proaza. El área recreativa de Buyera, en la carretera de Trubia a Proaza, es la entrada más cercana al cercado.
Paca y Tola son dos hembras de oso pardo rescatadas de furtivos. No pueden ser reintroducidas en su medio natural porque están demasiado acostumbradas a la presencia humana, de modo que se construyó para ellas este cercado en torno a una superficie de monte de más de cuatro hectáreas. Paca y Tola son muy queridas en toda Asturias, y se han convertido también en un atractivo turístico. Son además los únicos osos cantábricos genéticamente puros que existen en cautividad en toda la península. El año pasado toda Asturias estuvo pendiente de su idilio con Furaco, un macho traído de Cantabria, para intentar la reproducción en cautividad. Por eso este año la expectación es mayor, ya que se sabrá si alguna de las hembras está embarazada. Un osezno en el cercado sería la mejor de las noticias.

Paca y Tola son los únicos osos cantábricos genéticamente puros que existen en cautividad en toda la península.

La Casa del Oso
Paca y Tola, dos hembras de oso pardo en cautividad
Paca y Tola / Foto: Fundación Oso de Asturias
En la antigua casa rectoral de Proaza, junto a la iglesia, está la Casa del Oso. Contiene una completa exposición sobre el oso pardo y sus problemas de conservación en la cordillera Cantábrica, y una sala de audiovisuales donde se pueden ver distintos documentales sobre el tema. Además hay una tienda de recuerdos y un jardín con juegos infantiles. Las instalaciones se completan con la sede de la Fundación Oso de Asturias, que se encarga de gestionar el cercado.
La Casa del Oso abre todos los días en horario de mañana y tarde. Para grupos, la Fundación ofrece la posibilidad de concertar actividades de educación ambiental. www.osodeasturias.es

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