Sociedad Cultural Deportiva Ribadesella Rítmica. La gimnasia rítmica regresa a Ribadesella

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Parte del equipo Sociedad Cultural Deportiva Ribadesella Rítmica con su entrenadora, Paula Vázquez
Parte del equipo con su entrenadora, Paula Vázquez / Foto: Nerea González
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Hace cinco años que en Ribadesella se recuperó de nuevo la práctica de la gimnasia rítmica. La Sociedad Cultural Deportiva Ribadesella Rítmica ha sido el club encargado de volver a retomar los entrenamientos y la participación en competiciones.

A partir de tres años de edad, todos los niños y niñas que quieran adentrarse en el mundo de la gimnasia rítmica ya pueden hacerlo en Ribadesella. Desde enero de este año, Paula Vázquez ha sido la entrenadora de todas las categorías del Club pero recientemente recibió una oferta de trabajo importante y se tuvo que mudar al País Vasco. “Me voy con mucha pena -reconoce-. Aquí me han tratado muy bien, las niñas han evolucionado mucho pero se quedan al cargo de Nerea González que va a trabajar muy bien con ellas”.
Aunque han sido pocos los meses que ha estado al frente de los entrenamientos, ha conseguido que las niñas cogieran un buen ritmo de trabajo con dos entrenamientos semanales. Dice que para llegar a ser fuertemente competitivos habría que tener otra disciplina de entrenos pero que tratándose de gimnasia de base es más que suficiente. “La verdad es que hay muy buena predisposición. Todo lo que hacemos es gimnasia rítmica tanto en individuales como en grupo. Este año hemos tenido dos conjuntos de manos libres que son los que no llevan aparatos, un conjunto Infantil que llevaba cinco pelotas, dos niñas con mazas, otra con pelota, otra con cuerda y otra con cinta. Hemos tocado un poco de todo”.
El Club está abierto a todas las edades y también a niños. De momento no ha llamado a la puerta ningún varón, pero no se descarta que lo hagan en breve ya que reconocen que poco a poco se van perdiendo los prejuicios que identificaban a la gimnasia rítmica como un deporte únicamente femenino. En cuanto a las edades Paula afirma que cuanto más pequeños sean, mejor para la formación. “Aquí tenemos grupos en los que las niñas tienen cuatro años. Las Mini baby tienen de cinco para seis y tenemos otras que van de cuatro para cinco pero estas ya entrenan a otro nivel, más en línea de psicomotricidad. Empiezan a desarrollar lo que es la movilidad articular, la flexibilidad, la coordinación… porque todo esto es la base y tenerla bien es súper importante. A nivel de competición comienzan pronto porque en Benjamín ya compiten, pero es un trabajo que requiere mucho esfuerzo, mucha disciplina, coordinación, equilibrio con lo cual necesitan entrenar desde bien pequeñas para llevar una buena progresión”.

Conjunto de categoría Benjamín de la Sociedad Cultural Deportiva Ribadesella Rítmica
Conjunto de categoría Benjamín / Foto: Nerea González

Aunque el Club es de reciente creación, en Ribadesella existe una buena cantera de gimnastas y también mucha ilusión por poder hacer cosas importantes. En los años que llevan funcionando no solo han participado en competiciones organizadas por otros clubes sino que también han ido a algunas celebradas en Pola de Lena, el Valle de Turón y muchos más puntos de Asturias, quedando siempre clasificadas entre las cinco primeras. Esto da una muestra del buen nivel que tienen las integrantes del Club, ya que muchas de ellas empezaron de cero después del parón que hubo en Ribadesella. “En gimnasia rítmica hay muchos niveles y unos no tienen nada que ver con los otros. Yo soy mucho de pedagogía y me gusta trabajar con la base de las niñas, empezar desde cero -comenta Paula-. Como entrenadora las aspiraciones son otras porque siempre te gusta que el equipo llegue a lo más alto, pero es muy enriquecedor cuando entrenas con niñas que acaban de empezar porque la evolución es mucho más evidente que cuando estás a otro nivel más alto en el que avanzar es más difícil. A edades tempranas la mejoría se ve de manera muy rápida”.
En cuanto al nivel de implicación por parte de las familias, la entrenadora no tiene nada que objetar. Reconoce que conseguir que los padres se responsabilicen es lo más complicado pero que una vez que hablas con ellos y les pides un compromiso, no tienen ningún problema en aceptarlo. “Cuando monté los conjuntos hablé con ellos y les dije que si queríamos hacer esto, todos teníamos que trabajar a diario, no fallar y la verdad es que ha habido mucha implicación por parte de todos. Es muy importante el apoyo familiar cuando haces un deporte de estas características”.

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