San Martín del Rey Aurelio. Una delicia a capas

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Jornadas Gastronómicas de Les Cebolles Rellenes en San Martín del Rey Aurelio.
Jornadas Gastronómicas de Les Cebolles Rellenes. / Foto cedida por S.C.F. L’Entregu
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En torno al treinta de noviembre, El Entrego huele a cebolla. En casi todas las casas se afanan en preparar el plato más típico del lugar, en su versión tradicional (de bonito) o en nuevas e imaginativas recetas. Las Jornadas Gastronómicas de Les Cebolles Rellenes son unas fiestas de carácter vecinal en las que participan cada vez más visitantes.

Les cebolles rellenes hay que hacerlas a fuego lento: vaciarlas con mimo, llenarlas de buenos ingredientes y dejar que se cocinen con calma y con cariño. El mismo cariño que pone la Sociedad Cultural y de Fiestes L’Entregu en preparar el programa y coordinar las diferentes actividades que se añaden a esta experiencia culinaria, que este año se celebra del 30 de noviembre al 2 de diciembre. Las Jornadas están consideradas de Interés Gastronómico Regional y se acompañan de teatro, música tradicional, el XXII Festival de la Canción y el Folclore y, como no, mucha folixa nocturna. La presidenta de la Sociedad de Fiestes, Hilde Blanco, presume con razón de la afluencia de gente que en cada edición atesta las calles de la villa: «Puede parecer exagerado en estos tiempos de crisis, pero cada año nos sorprendemos porque viene más gente que el anterior. Creo que tiene que ver que les cebolles rellenes son un plato original, que prácticamente sólo se prepara aquí».
Aunque en otros lugares de Asturias ya se van apuntando a preparar esta receta, es cierto que les cebolles rellenes nacieron en El Entrego. La leyenda cuenta que una cocinera local se vio en el compromiso de preparar la comida para unos sacerdotes durante la Cuaresma. Acababa de terminar la Guerra Civil, así que no andaba sobrada de ingredientes; además, en esas fechas la carne quedaba descartada, de modo que improvisó un plato rellenando cebollas con migas de bonito, con gran éxito. Tanto fue así que otras cocineras de la zona fueron apuntándose la receta y con el tiempo las cebollas rellenas se han convertido en el plato más típico de la localidad. Es habitual que los restaurantes de la zona lo tengan en la carta durante todo el año, pero probarlo durante las Jornadas Gastronómicas se convierte en toda una experiencia, gracias al ambiente festivo que se respira en la villa, y que se refuerza con actividades complementarias, lúdicas y culturales, y con un sentimiento de asturianía y de comunidad, ya que ésta no deja de ser la fiesta del patrón, San Andrés.

A la celebración de Les Cebolles Rellenes se suman otras dos citas gastronómicas de importancia: la Fiesta de los Nabos el día 11 de noviembre, en Sotrondio; y los Pimientos Rellenos el 8 de diciembre, en Blimea.

El relleno, al gusto

En estos días, en los menús de los restaurantes hay cebollas rellenas de casi cualquier cosa, acompañadas de callos y casadielles de postre. Pero a la hora de sentarse frente al plato, Hilde lo tiene claro: «la tradicional, la auténtica, es la cebolla de bonito. Otra cosa es que haya restaurantes que inventen nuevas variaciones, sobre todo ahora, que está tan de moda crear nuevas tendencias. Le cambian el relleno, le ponen salsa de nata… hay para todos los gustos. Pero en el concurso, que lleva más de treinta años celebrándose, sólo se admite la receta tradicional, en cazuela de barro». El Concurso de Cebolles Rellenes, con importantes premios en metálico, se celebra en la zona de restauración del Centro Comercial Valle del Nalón, y el año pasado admitió a unos sesenta concursantes: «El jurado se vuelve loco para probarlas todas, porque son muchas, y además del sabor también se tiene en cuenta la presentación, porque hay algunas muy guapas». Aunque tradicionalmente casi todos los concursantes son del concejo, en las últimas ediciones también ha acudido gente de otras zonas de Asturias, lo que es un indicativo claro del éxito de esta fiesta. Además, el concurso se estructura en dos categorías: profesional y no profesional: «Llevamos tres años haciéndolo así porque los propios hosteleros nos lo pidieron, que querían participar. Y es todo un éxito: los ganadores exhiben el diploma y el trofeo con todo el orgullo, para ellos es un aliciente», cuenta Hilde Blanco.
Viendo la cantidad de actividades y la respuesta del público, les cebolles rellenes es una fiesta que va a más. Quizá porque ha sabido trascender lo puramente gastronómico y se ha centrado en ofrecer una experiencia completa, sin perder por el camino su carácter tradicional y sobre todo vecinal, donde toda una comunidad se vuelca para hacer de éstos unos días únicos, y donde se admite al visitante con generosidad y alegría. «Mucha fiesta y mucha amistad», resume Hilde. De eso se trata.

Nabos y pimientos, menús de buen diente

Les Cebolles Rellenes es uno de los vértices de un triángulo gastronómico que hace de San Martín del Rey Aurelio un destino gastronómico destacado en estas fechas de otoño. Los nabos y los pimientos rellenos son el complemento perfecto.
El 11 de noviembre es el día oficial de la Fiesta de los Nabos, declarada de Fiesta de Interés del Principado de Asturias, aunque en la localidad de Sotrondio son al menos cuatro los días en los que los nabos son protagonistas, desde el viernes 9 hasta el lunes 12. Son fechas ideales para probar los nabos preparados según la receta tradicional, en el típico potaje, y de paso, disfrutar de las muchas actividades que tienen lugar, coincidiendo en esas fechas, durante las Fiestas de Samartín.
Para completar el trío gastronómico, la Sociedad Cultural Virgen de las Nieves de Blimea organiza también unas jornadas gastronómicas el 8 de diciembre: los pimientos rellenos. Con picadillo, carne o bonito, hacen las delicias de los comensales que vienen buscando el plato tradicional, pero los que prefieran sabores nuevos encontrarán arroz, marisco, pixín… no hay límites a la imaginación del cocinero, como tampoco debe haberlos al apetito de los asistentes, ya que el menú suele completarse con callos y casadielles o fayuelos de postre. Para que nadie se quede con hambre.

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