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martes 23, abril 2024

La magia de la lectura y la IA

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La proliferación desenfrenada de libros escritos por Inteligencia Artificial ha llevado a Amazon a tomar una serie de medidas drásticas en su plataforma de autopublicación.

La compañía ha tomado la decisión de limitar a tres los libros diarios por autor. Sí, han leído bien, tres al día. Esto nos puede dar una idea de la dimensión del problema. Con ello buscan frenar el mar de publicaciones generadas por bots que están saturando el mercado y hacen cada vez más difícil que un lector pueda encontrar la literatura que busca, de calidad y original.

Una escritora independiente quiso investigar este fenómeno más a fondo y comprobó que sólo 19 libros de los 100 más vendidos en Amazon bajo la categoría de “Romance contemporáneo” eran obras escritas por humanos. Los 81 restantes eran fruto de bots y pseudoautores.

La IA se está abriendo paso en la literatura y es capaz de mantener un estilo poético, profundo, emotivo… hasta puede hablar de sentimientos como el amor.

Leo en una entrevista realizada a una asturiana experta en IA que comenta que ha publicado un libro de recetas de cocina sin tener ni idea del tema. Fue una apuesta que hizo a sus amigos mientras tomaban unas cervezas, y ¡voilà! No solo ha generado ese libro, sino que ya tiene cuatro en el mercado. Dos, producto íntegramente de la IA y el resto híbridos, es decir, parte y parte.
Para su oficio -escritora de copywriting-, dice que esta herramienta le ha venido como anillo al dedo, no solo para crear textos sino también para generar logotipos u otras tareas que dependen de la creatividad. Le preguntan en dicha entrevista si esto no es una forma de hacer un poco de trampa, y contesta que para nada, porque detrás hay mucho trabajo: para conseguir una respuesta antes has de introducir muchas preguntas, con mucho detalle y eso requiere un esfuerzo y un conocimiento previo, asegura. Ahí es donde radica el secreto. Pero no termina ahí el trabajo. El resultado obtenido ha de pasar por un filtro, hay que corregirlo, revisarlo, editarlo, porque los bots muchas veces se inventan cosas, mezclan verdad y mentira, y eso hay que detectarlo. Luego hay que darle una vuelta para traducirlo a un lenguaje asequible al que uno normalmente utiliza… vamos, que exige un trabajo.

Recuerdo las palabras de Haruki Murakami, el escritor japonés más leído del mundo, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023, cuando visitó Oviedo para recoger el galardón. Defendía por encima de todo la manera tradicional de concebir y elaborar una obra dentro de un mundo digitalizado. Decía que la cabeza del ser humano era capaz de funcionar incluso con fallos, cosa que no podía hacer un ordenador; desconfiaba de la IA, así como de las redes sociales porque le habían decepcionado. Creía en el poder de las historias, de las novelas, aunque solo un 10% o un 5% de gente las leyera porque confiaba, sobre todo, en la fuerza de estas personas. Para que la magia de leer manifieste su poder necesita la confabulación de los convencidos.

Crear no es algo sencillo, es una complicada labor de ingeniería en la que un escritor combina pensamientos, imaginación, experiencias, contexto, biografía, investigación, sentimientos, y con todo ello genera un conjunto irrepetible que toma forma de libro que, con ‘suerte’, se publica.

Hay libros generados por IA que se venden en las librerías virtuales como una oferta más. Son textos creados a partir de material y patrones que ya existen. Pueden imitar un determinado estilo, pero no son creaciones originales porque no poseen -para bien o para mal- la complejidad del pensamiento humano. Porque gracias a ese diálogo interior que tenemos con nosotros mismos hacemos consciente lo que vemos y aclaramos nuestro confuso mundo emocional. Cada uno de nosotros somos una obra de arte creada a base de encuentros, decepciones, virtudes y defectos, un caos impredecible y auténtico. Y cuando eso toma forma, crea una historia y se comparte, se crea algo único, magia.

Son muchas las voces que exigen que Amazon y otras editoriales online informen a sus clientes sobre si los libros que están consultando han sido escritos por IA o por humanos. Piden que el material generado por IA sea señalado en todas las plataformas o editoriales de forma generalizada.

Me viene a la cabeza el caso de la psiquiatra Marian Rojas Estapé; la persona que más libros vende en España dice que no sabe escribir, “sólo sé contar historias”. Historias reales, que llegan a la gente.

La IA podrá escribir un libro, muchos libros, miles de libros, pero nunca una máquina podrá vivir ni experimentar por nosotros la magia de la vida.

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