Respeto al entorno rural

0
55
Atardecer en uno de los valles de Taramundi (Asturias)
Atardecer en uno de los valles de Taramundi
¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 4 Promedio: 5)

“Entre las brumas del tiempo, existe un territorio mítico, un lugar de belleza natural y luz únicas. Una tierra donde la tradición, el hombre y la naturaleza se dan la mano, uno de los mayores espacios protegidos de España donde las fuerzas de la naturaleza, el mar y la roca dan forma al paisaje”. Estas son algunas frases con las que describía a nuestro paraíso natural National Geographic en un vídeo que elaboró hace cuatro años y que este verano volvió a hacerse viral en las redes. Y es que Asturias se consolida como uno de los destinos turísticos por excelencia, especialmente su entorno rural que este verano ha registrado un nivel de ocupación cercano al 100%.

El canto de los pájaros, el murmullo de millones de gotas de agua al caer, el silbido del nordés que en ocasiones parece hablar, los cencerros sonoros del ganado, el canto del gallo en la madrugada, son algunos de los sonidos que acompañan a nuestro paisaje rural y lo hacen tan especial. Se supone que el turista que nos visita viene a empaparse del campo, de sus ritmos, del entorno, algo que no parecen tener muy claro algunos.

El Ayuntamiento de Ribadesella ha preferido tirar de ironía y ha dado un paso al frente para defender las costumbres rurales frente a turistas desinformados que se quejaban, por ejemplo, del canto del gallo o del ruido del tractor o la desbrozadora a la hora de la siesta. Para ello, el consistorio ha elaborado un cartel que ha repartido por los pueblos de los alrededores donde advierte al visitante de que entra en un “Pueblu asturianu” y por tanto podrá encontrarse con campanarios que suenan regularmente, gallos que cantan temprano, rebaños que viven cerca e incluso pueden llevar cencerros, con sonido de tractores o caminos asfaltados, no autopistas para que el conductor circule con precaución. “Y si eres de los privilegiados que pueden soportarlo, disfrutarás de este entorno maravilloso y de los excelentes productos elaborados por nuestros agricultores, ganaderos o artesanos que estarán encantados de ofrecerte la mejor selección de productos de nuestra tierra”, reza el cartel.

Siguiendo en la misma línea, el Ayuntamiento de Llanes acaba de aprobar una ordenanza pionera por la que multará a los turistas que molesten al ganado o a los perros pastores. La norma nace como respuesta a las protestas de los ganaderos de la zona que denuncian que visitantes y senderistas se acercan a los perros guardianes para acariciarles o darles de comer lo que interfiere en su labor que es la de proteger el ganado frente a los lobos u osos. Algunos incluso se los han querido llevar, denuncian los vecinos. Con la intención de sensibilizar a los turistas sobre la importancia de respetar la figura del perro guardián, el Gobierno del Principado y Caja Rural han editado unos dípticos que recogen información sobre prácticas a evitar cuando se esté en presencia de estos animales. Nos recuerdan que no están abandonados en el monte a su suerte, que el collar de pinchos que llevan es para protegerlos de los ataques de los lobos y no suponen maltrato animal; y que en ningún momento los llames porque podrían seguirnos abandonando el rebaño.

Nino Rodríguez, director de Ganadería del Principado, al hilo de estos acontecimientos, comentaba que había una gran desinformación y desconocimiento en las ciudades de lo que era la vida en el campo y que esto estaba provocando problemas entre visitantes y vecinos. Así que “toda campaña de información al respecto es bienvenida”.

A la información yo añadiría también la palabra respeto. El medio rural no puede acabar ‘colonizado’ por lo urbano. La vida en los pueblos, con su lentitud, sus identidades sonoras, sus actividades heredadas del pasado ligadas a los ciclos de la naturaleza forman un paisaje visual, sonoro y sensorial que hace a ese lugar único e irrepetible. Por favor, que eso siga así y que quien no quiera aceptar algunas de las molestias que ello puede acarrearle, sencillamente que elija otro destino: ¡él se lo pierde!

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí