Un alma libre llamada Lena

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Lena, asturiana que viaja en un camión camperizado en el que trabaja creando piezas de artesanía con minerales y viaja de un lado a otro para venderlas.
Lena / Foto: @lena_truckvan
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@lena_truckvan vive la mayor parte del tiempo en un camión camperizado en el que trabaja creando piezas de artesanía con minerales y viaja de un lado a otro para venderlas. Aun haciendo kilómetros por las carreteras de media geografía, reconoce que el mejor viaje que ha realizado hasta la fecha, ha sido el que le ha llevado a conocerse a sí misma. Esta es parte de su historia…

En el momento en el que decidió camperizar el camión, apostar por la vida nómada, despertarse hoy en la orilla del mar y al día siguiente a los pies de una montaña, Lena volvió a nacer. “Escapar de la monotonía de la ciudad, de ese consumismo, fue un cambio brutal. El momento en el que decidí tirar hacia adelante con esta vida, fue un punto de inflexión”. Cuando le preguntas en qué momento decidió que quería que su forma de vida fuese ésta, reconoce que estas cosas se sienten desde pequeña. Ella no sabía traducir sus sensaciones, pero sí sabía que vivir en Oviedo, la agobiaba. Era feliz cuando estaba con su abuela en el pueblo, en Campo de Caso, corriendo por los praos, viendo verde y disfrutando de la naturaleza. Ya de mayor fue orientando su vida hacia sus dos pasiones: viajar y la artesanía con minerales. Primero camperizó una furgoneta, pero se le quedó pequeña y dio el paso a hacer lo mismo con un camión. Le costó sus alegrías, sus lágrimas y sus dudas, pero reconoce que esto le hizo ver el mundo de otra manera. Ahora mismo su vida se resume a viajar con su camión, crear colecciones con minerales a través de su marca @rocks.and.van y venderlas en los diferentes lugares en los que se encuentre o la carretera le lleve.

-¿Podrías decir que convertiste tu sueño en tu forma de vida?
-Totalmente. Fui dando pequeños pasitos sin saber demasiado porque no tenía claro lo que quería hacer en mi vida. Poco a poco fui llegando a ello y me di cuenta de que cada vez me gusta más, de que era más factible hacer realidad mi sueño. Pero lo descubrí poco a poco.

Lena, asturiana que viaja en un camión camperizado en el que trabaja creando piezas de artesanía con minerales y viaja de un lado a otro para venderlas.
Foto: @lena_truckvan

-Esta decisión ¿ha sido la mejor de tu vida?
-Sí, lo escribí hace poco en un post de Instagram. Realmente no sabía lo que se me venía encima porque todo esto empezó como una parte de mi trabajo. En la furgoneta tenía un colchón, unos muebles, cuatro cosas y con esto tiraba para adelante. Con la experiencia del trabajo empecé a ampliar contactos, a moverme y me di cuenta de que necesitaba algo más grande. Quería que fuese espacioso y ahí fue cuando mi cabeza empezó a dar vueltas. Era un cambio muy grande, no sabía muy bien cómo lo iba a hacer… Empecé mirando autocaravanas, pero no me gustaban porque, aunque vienen muy preparadas, no me valían para lo que yo tenía pensado. Al final, la idea del camión fue perfecta porque es una caja cuadrada, vacía y a la hora de camperizarla es ideal. Me gusta mucho el interiorismo y mentalmente fui pensando e imaginando cómo sería mi posible casa. Lo más complicado fue romper los esquemas de la sociedad y de mi familia. No tanto los de mi padre que tiene la mente un poco más abierta, pero sí los de mi madre. Ahora mismo todo este tema no le genera ningún problema. El proceso fue largo, pero es la mejor decisión que he tomado y además fui a piñón. Sabía perfectamente lo que quería y además ya era cabezonería. A mí, si me ponen impedimentos, me vuelvo más fuerte y sé que lo voy a hacer.

“Empecé mirando autocaravanas, pero no me gustaban porque, aunque vienen muy preparadas, no me valían para lo que yo quería y tenía pensado. Al final, la idea del camión fue perfecta porque es una caja cuadrada, vacía y a la hora de camperizarla es ideal”

-¿Cómo fue el proceso?
-Compré el camión y dependiendo de los ahorros iba haciendo cosas. Quise hacerlo todo a la vez para no tener que pagar varias homologaciones, así que durante un año y medio estuve ahorrando para hacer toda la camperización. Empecé en el 2016 que fue cuando compré el camión y tardé año y medio en tenerlo preparado. Hay que ser muy paciente porque son procesos muy lentos. Yo tenía muy clara la idea de cómo lo quería: una parte sería para el taller y la zona de trabajo y también quería que tuviese una cocina grande y espaciosa, porque tengo el recuerdo de toda la vida de que eran el eje central de toda la casa donde hacías todas las cosas. Eso te da mucha vida y en un sitio que es cuadrado mucho más.

-Cuando te enfrentas a un proyecto de estas características, ¿es importante saber diferenciar los miedos ajenos de los propios?
-Es algo que vas aprendiendo y yo lo hice después de todo esto. No nos damos cuenta de lo que nos influyen las opiniones de los demás y es algo que tenemos que tener muy en cuenta. Al principio, sobre todo cuando empiezas cualquier tipo de proyecto, ya tienes tus propios miedos y la gente hace que tengas alguno más. Está bien tenerlos porque eso significa que te importa lo que estás haciendo y es lo más normal del mundo, pero no te pueden hacer renunciar. Todos te dicen que tienes que afrontarlos, pero tienes que hacerlo tú por ti mismo. Mi manera de hacerlo es decir a todo que sí y tirar para adelante. Soy una persona muy inquieta, sociable, pero a la vez soy tímida, reflexiono bastante con lo cual, siempre hay cosas que me ponen más nerviosa o tensa. Por ejemplo, hablar en público o hacer entrevistas es algo que no suelo hacer y me cuesta mucho, así que la táctica es decir que sí y, aunque luego me arrepienta, ya tengo que hacerlo. Cada uno tiene que buscar sus métodos para superarlos y no dejar que le coman. En mi caso, cuando veo que los voy superando, siento una satisfacción enorme porque me doy cuenta de que lo he conseguido, he salido adelante y me he liberado. Sé que es complicado, pero todos tenemos que encontrar nuestro punto para poder avanzar. Esta es una vida totalmente inspiradora y te llena.

“Hablar en público o hacer entrevistas es algo que no suelo hacer y me cuesta mucho así que la táctica es decir que sí y, aunque luego me arrepienta, ya tengo que hacerlo”

-¿En algún momento te asaltan las dudas?
-Sí. Frente a cualquier proyecto que vayas a hacer siempre aparecen. Es como si tuviese al típico angelito por un lado y al demonio por el otro. Tu cabeza es el peor enemigo y muchas veces es difícil distinguir qué es lo que quieres realmente. Tienes que tener muy claro lo que quieres porque va a haber muchos momentos de dudas y de confusión, te van a entrar ganas de abandonar y tirar las cosas por la borda porque, como todo en esta vida, no todo es maravilloso, pero valoras pros y contras. Te haces una lista de lo que quieres, otra de lo que no quieres y ves si realmente deseas apostar por esto porque va a ser tu proyecto de vida futuro.

-¿Dirías que hay una Lena antes de empezar a vivir así y otra ahora?
-Totalmente. Y, seguramente, habrá otra Lena después. Son pequeños procesos que voy viviendo. Tengo a la Elena soñadora, la primera, la que tenía sus miedos, sus frustraciones, la que no sabía si tirar o no. Luego está la Elena de ahora que es un poco más empoderada, que ya pasó todos esos miedos, aunque tiene otros, pero que está renovada, lucha y sabe lo que quiere. Luego creo que llegará la Elena que estará más tranquila después de todo este boom. Supongo que a lo mejor llegará esa paz y esa tranquilidad, pero tampoco lo sé porque soy de estar siempre haciendo proyectos y cosas. Sé que va a haber una Lena de futuro y espero que siga por este camino porque para mí, personalmente, es muy enriquecedor.

“Tu cabeza es el peor enemigo y muchas veces es difícil distinguir qué es lo que quieres realmente. Tienes que tener muy claro lo que quieres porque va a haber muchos momentos de dudas y de confusión”

-Supongo que también será un descubrimiento para ti misma.
-Pasé de ser más cría, aunque siempre digo que toda la vida seremos nenas, a ser más consciente de todo lo que me rodea, de mirar sobre todo en mi interior y preguntarme por qué estoy haciendo esto y saber si realmente es lo que quiero. Me hago un montón de preguntas que antes no me hacía porque simplemente me dejaba llevar. De pronto, un día te das cuenta de lo que conseguiste y empiezas a aterrizar todo y te das cuenta de que has sido capaz gracias a quitarte cuatro miedos, a todo lo que lograste, de lo que puedes llegar a ser quitándote cuatro miedos, y teniendo pensamientos un poco más libres. Enfocas tu vida más alejada de ese consumismo que hay en las ciudades y te das cuenta de que hay vida más allá de ellas, el mundo rural vuelve a salir a flote. Yo llevo más de diez años viviendo en pueblos diferentes de Asturias y Galicia y no entiendo la vida si no es ahí o viajando. La ciudad la piso lo justo porque me consume a mí misma. Lo que más me cuesta unir y llevar ahora mismo es conseguir conectar la vida social-ciudad con la libertad de la naturaleza y el viajar.

-Tras decidir tener esta forma de vida, ¿te sientes más libre?
-Totalmente no. Yo creo que nunca lo seremos del todo por cómo está montada esta sociedad. Pero sí intento llevar una vida más próxima a lo que yo necesito para ser feliz. Yo, si tengo cerca las montañas, el mar, la naturaleza, la vida rural o el campo ya lo soy. Realmente necesito muy poco para ser feliz. Solo la conexión y no perderme a mí misma en el día a día.

Lena, asturiana que viaja en un camión camperizado en el que trabaja creando piezas de artesanía con minerales y viaja de un lado a otro para venderlas.
Foto: @lena_truckvan

-¿Vivir con menos es tener más?
-Aprendí a vivir con poco cuando me independicé. Me fui a vivir al pueblo, en una casa en obras, con muy pocas cosas y fue un cambio muy grande en el que aprendí a valorar muchas cosas y en el que me di cuenta de que tenía mucho y que no lo necesitaba. En el camión aprendes a valorar muchísimo las cosas, sobre todo el agua. Llevó un bidón de 100 litros, pero si quieres quedarte mucho tiempo en un sitio o no quieres estar cada poco cargando agua, aprendes a dosificarla, a fregar con lo justo… Esta vida te enseña muchas cosas y te das cuenta de que, realmente, cuando luego llegas a tu casa, ves que necesitas la mitad de lo que tienes para vivir.

-Lo que has elegido, ¿te permite conocerte más a ti misma?
-Yo creo que sí. Poder escapar de la rutina diaria y estar con la naturaleza, ya te hace conectar contigo misma. No hace falta tener un camión, ni una furgo, ni nada. Tan solo necesitas salir, dar un paseo, respirar profundo, mirar el paisaje, pensar en ti misma… en Asturias lo tenemos fácil. Yo cuando necesito reconectar lo que hago es caminar, sentir y ver. De normal, estamos metidos entre contaminación, edificios, gente, ruido, constantemente comunicados… ¿Cómo puedes encontrarte contigo misma si no te sales de todo esto? Es imposible porque no te ves.

“Aprendí a tomarme mis tiempos, a conocerme, a saber cómo quiero hacerlo, cuándo sí y cuándo no, cuándo avanzar o parar para que todo salga. Ese autoconocimiento después de tantos años trabajando es una de las experiencias mejores de mi vida”

-¿Qué vínculo tiene para ti la naturaleza con la creatividad?
-Mucho. Es inspiración. Una de las cosas principales por las que quise el camión, además de porque es más grande, es porque es muy luminoso, abro las puertas y ya estoy en contacto con el entorno. Necesito respirar ese aire y esa paz para poder plasmarlo en mis piezas. Al final es de lo que se trata: llevar este estilo de vida y, lo que te gusta, transmitirlo en tu trabajo. Que la persona que se la lleve piense dónde la hice, qué vistas tenía en ese momento… Es maravilloso poder estar trabajando a la orilla del mar y en calma total. Me concentro y muchas veces pienso los diseños que quiero hacer, y otras veces abro la caja, miro colores y las cosas me van saliendo.

-Dices que cuando estás perdida, saturada o bloqueada intentas buscar el mar. ¿Qué te aporta?
-Soy muy de montaña, me atrapa y a veces, cuando estoy un poco agobiada, necesito la sensación del aire del mar, del salitre, su aroma. Me da la sensación de que me limpia, como si viniera una ola, me arrastrase, me purificase y luego volviera a reconectar y fluir. La mitad de las veces, dar un paseo por la playa me ayuda a quedarme en blanco que es algo muy raro en mí porque no saber parar es uno de los problemas que tengo. Es lo que tiene mirarse a uno mismo, que aprendes a conocerte, sabes cuáles son tus tiempos… A veces me levanto e igual tenía programado hacer una sesión de fotografía y me doy cuenta de que no, que es totalmente imposible porque no me sale nada. Otras veces llego y lo hago a la primera. Ahí es cuando me digo: “para, piensa, hoy no es el día para esto, busca otra cosa. Date un paseo, respira y no fuerces, porque si lo haces es peor”. Aprendí a tomarme mis tiempos, a conocerme, a saber cómo quiero hacerlo, cuándo sí y cuándo no, cuándo avanzar o parar para que todo salga. Ese autoconocimiento después de tantos años trabajando es una de las experiencias mejores de mi vida.

Lena, asturiana que viaja en un camión camperizado en el que trabaja creando piezas de artesanía con minerales y viaja de un lado a otro para venderlas.
Foto: @lena_truckvan

“Esta vida te enseña muchas cosas y te das cuenta de que, realmente, cuando luego llegas a tu casa, ves que necesitas la mitad de lo que tienes para vivir”

-Mientras la gran mayoría busca la seguridad que otorga la rutina, a ti te produce libertad la incertidumbre de moverte según cómo te encuentres…
-Nosotras mismas nos fustigamos, nos criticamos, somos malas y duras con nosotras mismas porque nos exigimos más de la cuenta. Nos pasa a muchas mujeres emprendedoras y muchas veces no paramos porque tampoco sabemos cómo hacerlo. Tenemos que dejar de atosigarnos, darnos cancha, que la necesitamos, para poder avanzar en muchos aspectos. Queremos demostrar demasiado porque esta sociedad nos obliga a tener que hacer el doble y al final, sobre todo a nivel mental, pasa factura.
Hay que aprender a gestionarse la vida y la cabeza para poder avanzar sobre todo cuando emprendes.

-¿Te llevas bien contigo misma?
-Normalmente sí, pero hay veces que no. Cuando hago cosas mal no me dejo en paz. Ahora mismo me encuentro muy bien conmigo misma porque respiro, estoy tranquila, me encanta lo que estoy haciendo y es un sueño que aún no se acabó de cumplir porque todavía me queda mucho por hacer. Pero el paso más grande ya lo he dado. Estoy muy contenta de los pasos que voy dando poco a poco, porque sé que son firmes.

-Lo que más transmites es la alegría de quien está viviendo la vida que ha decidido vivir…
-Sí, totalmente. Parece que hasta que no lo dices y se lo explicas a alguien, no se te llena la boca al decirlo. Lo estoy viviendo y realmente es brutal poder estar haciendo realidad el sueño que te planteaste en tu cabeza y vivir de ello.

“El haber estado sola una gran parte de mi vida fraguando todo esto fue, en parte, lo que me ayudó a lograrlo porque me hizo más fuerte y me hizo romper con todo. Romper tus miedos tú sola, afrontarlos, hace que cambies, que crezcas”

-¿La soledad es una buena compañera de viaje?
-Sí. Soy muy independiente, me gusta mucho la soledad y también la compañía, pero el haber estado sola una gran parte de mi vida fraguando todo esto fue, en parte, lo que me ayudó a lograrlo porque me hizo más fuerte y me hizo romper con todo. Romper tus miedos tú sola, afrontarlos, hace que cambies, que crezcas. Creo que si lo haces con alguien a tu lado no te pega tan fuerte dentro. Y la verdad es que no me siento sola. Ahora tengo pareja, pero hice muchos viajes sin nadie y para mí nunca fue un impedimento. Hay que ser consciente de que estás en un mundo en el que hay peligros con lo cual me gusta investigar todo, busco los sitios seguros, si no lo veo claro me voy a otro lado… También con el tiempo vas perdiendo esos miedos irracionales que nos los autoprovocamos nosotras mismas.

-¿Qué dirías en este momento que da sentido a tu vida?
-Ahora mismo mi proyecto. Primero quería camperizar el camión y después unir mis dos pasiones que son los minerales y viajar teniendo una vida nómada. Ahora es cuando estoy con el proyecto de @rocks.and.van a través del que quiero transmitir todo esto. Mi sueño es vivir trabajando por el mundo, enseñando mis creaciones e inspirando a toda aquella gente que quiera hacer lo mismo. Solo hay que decidir qué opción es la que quieres y, lo más importante, quererlo de verdad porque si no te pierdes por el camino.

“Mi sueño es vivir trabajando por el mundo, enseñando mis creaciones e inspirando a toda aquella gente que quiera hacer lo mismo”

Fotos: @rocks.and.van

-¿Por qué dices que todas tus piezas son una historia?
-Todas tenemos una historia dentro y no siempre estamos viviendo el mismo momento. Con lo cual, cuentan historias porque son piedras que viajan y que están en contacto con la naturaleza. Me resulta difícil explicarte este sentimiento… Ahora estoy trabajando en la nueva colección y para crearla miré mucho en mi interior porque, a lo largo de estos años, trabajando tanto en centros comerciales y lugares así, me perdí un poquito. Trabajé piezas que le gustan a los demás y que son bonitas pero que, en cierto modo, están desconectadas de mí. Estas semanas atrás, gracias a la Escuela Rural de Emprededoras en Somiedo, he avanzado muchísimo. Ellas me hicieron mirar mucho hacia adentro, después volví a la costa y ahí fue donde más cambio di, evolucioné totalmente y voy a sacar una colección más personal y espero que transmita todo lo que estuve viviendo porque lloré, reí y me pasó de todo. Tengo muchas ganas de acabarla y presentarla porque ha supuesto un cambio muy grande.

-¿Dirías que el mejor viaje es el que se hace de dentro hacia fuera?
-Sí. Esa frase de cámbiate a ti para cambiar lo demás, es tal cual. Si tú no lo haces, ¿cómo vas a mostrar lo que estás haciendo, lo que estás viviendo? En mi caso todo ese mundo interior que tengo lo alimenta el viajar, la montaña, el mar, la playa. La realidad es que vivir es una constante inspiración. Yo voy tres días a casa y necesito salir, reconectar para avanzar. Si estoy más cansada, apática, triste, las cosas me salen a trompicones y no tengo la misma energía.

“Gracias a la Escuela Rural de Emprededoras en Somiedo, he avanzado muchísimo. Ellas me hicieron mirar mucho hacia adentro, después volví a la costa y ahí fue donde más cambio di, evolucioné totalmente y voy a sacar una colección más personal”

-¿Ahora mismo te verías viviendo de otra manera?
-No. Me veo viviendo de otras maneras, pero más adelante. Ahora mismo no cambiaría mi vida. Solo llevo desde el 2019 con el camión y creo que me queda mucho por disfrutar de esta manera de vivir y sobre todo mucho por viajar.

-¿Mereció la pena la apuesta?
-Totalmente. Fue un cambio grande. Hay muchas cosas que no sabes, tienes que cambiar muchas maneras de hacer, tienes que hacer planes un poco más pensados, pero para mí no son pegas, son pequeñeces a tener en cuenta. Me compensa por todo lo que gano respecto a mí misma. Lo cierto es que ahora hay un boom muy grande con el tema de las caperizaciones y de viajar en autocaravana y me gustaría concienciar a toda esta gente que empieza. Que mire las legislaciones, que sepan que cada concejo es un mundo y funciona de una manera. Que viajen de manera cívica porque cada vez somos más, todos queremos movernos y, por ejemplo, Asturias, está todavía muy poco preparada para ello. Hay que conseguir una convivencia basada en el respeto. Muchas veces protestan en algunos sitios y tienen toda la razón.

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