El azabache, esa gema tan única, tan nuestra y tan desconocida

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Piezas talladas en azabache asturiano
Piezas talladas en azabache asturiano / Foto: Azabache Jurásico de Villaviciosa
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El pasado 6 de abril nuestra asociación organizó una sesión de charlas centradas en el tema del azabache asturiano. Para dichas charlas tuvimos la suerte de contar con dos expertos en la materia como son Tomás Emilio Díaz González, Catedrático Emérito Honorífico de Botánica de la Universidad de Oviedo; y María Pérez, maestra azabachera, artífice joyera y presidenta de la Asociación Azabache Jurásico de Villaviciosa. Hoy os traemos un resumen del contenido de las charlas que nos ha preparado nuestra invitada María Pérez.

Cuando se busca información sobre el azabache, los datos suelen ser incorrectos o antiguos. Es necesario actualizarlos a las últimas investigaciones científicas para clasificarlo correctamente y evitar así, confusiones con otros materiales de apariencia similar.

Nuestro Azabache es una “rareza geológica”, para que se forme es necesario que se den unas condiciones climáticas, botánicas y geológicas muy particulares que sólo confluyeron durante el periodo Jurásico:

  • JURÁSICO: Por sus condiciones climatológicas (clima tropical todo el año) y geológicas concretas.
  • MADERA: De araucariáceas y protopináceas jurásicas, los anteriores a los pinos que conocemos hoy día, que se extinguieron cuando los dinosaurios y que, bajo aquel clima, producían una madera compacta por su lento crecimiento.
  • AGUA: Salobre de los deltas de los ríos que desembocaban en un pequeño mar interior con aguas someras y tranquilas.
  • PETRÓLEO: En el caso del azabache de Villaviciosa, procedente de la “Roca Madre”, roca más profunda formada con anterioridad a base de microorganismos marinos y calor. Esta roca es generadora de petróleo.

Nuestro Azabache es una “rareza geológica”, para que se forme es necesario que se den unas condiciones climáticas, botánicas y geológicas muy particulares que sólo confluyeron durante el periodo Jurásico.

Estas condiciones tan particulares sólo se dieron en tres puntos de todo el planeta, con algunas variaciones en cuanto a la especie botánica de la madera fosilizada y al origen del hidrocarburo (petróleo) que la impregnó.
Estos lugares fueron: Villaviciosa (España), Whitby (Inglaterra) y Licia (Turquía).

Los azabaches formados en estas localizaciones, comparten una serie de características que los hacen especiales y los diferencian totalmente del resto de los carbones, en concreto, de los lignitos con los que tradicionalmente se asocia el azabache de manera incorrecta. El lignito es un carbón de bajo rango, muy abundante y que, a pesar de tener un aspecto físico parecido al azabache, su composición química es muy diferente y con el paso del tiempo se degrada.

Anillos de agua en un trozo de azabache jurásico sin trabajar
Anillos de agua en un trozo de azabache jurásico / Foto: Azabache Jurásico de Villaviciosa

Las diferencias entre azabaches y lignitos son patentes cuando se observan bajo el microscopio y se examinan los resultados de los análisis químicos de ambos materiales. Según el trabajo El azabache de Asturias: características físico-químicas, propiedades y génesis, encabezado por la Dra. Isabel Suarez Ruiz, se reclasifica al azabache como: “Carbón húmico del rango de los bituminosos altos en volátiles, perhidrogenado y con propiedades anómalas y especiales”; actualizando así desde 2006 el rango que le corresponde y argumentando científicamente las diferencias físico-químicas con respecto a lignitos u otros carbones que puedan presentar un aspecto similar. (“Volátiles” en el caso del azabache, se refiere a los hidrocarburos que contiene; el término “perhidrogenado” se atribuye a un altísimo contenido en Hidrógeno, ambas características están relacionadas con el petróleo).

Recientemente, desde nuestra Asociación, hemos tenido la oportunidad de comparar estos datos con los obtenidos del estudio con nuestras propias muestras, para comprobar que se correspondían y poder someterlas después a análisis complementarios sobre el color de la raya (El “método de la raya” consiste en comprobar el color de la raya hecha con un mineral o roca sobre una placa de rayado de porcelana sin vidriar), estabilidad (frente al paso del tiempo u otros factores) y triboelectricidad (capacidad de cargarse con electricidad estática). El fin de este estudio fue comprobar que nuestras teorías se sostienen e impulsar un nuevo trabajo científico y profesional que las evalúe, demostrando así que es posible diferenciar el azabache del resto de carbones, con procedimientos sencillos, baratos y no destructivos.

El azabache se define como un carbón húmico del rango de los bituminosos altos en volátiles, perhidrogenado y con propiedades anómalas y especiales, lo que argumenta las diferencias físico-químicas con respecto a lignitos u otros carbones que puedan presentar un aspecto similar.

Con nuestras observaciones, hemos podido constatar que el llamado “método de la raya”, que se utiliza para diferenciar minerales y rocas, no se puede considerar prueba concluyente, como se venía haciendo hasta ahora, porque según lo que se ha escrito al respecto, si el azabache hace una raya de color pardo oscuro (que no siempre es tan oscura), dentro de ese mismo rango de color encontramos a todos los lignitos y varias imitaciones como materiales reconstituidos, algunas maderas, cuerno quemado, etc. Las pruebas de estabilidad que realizamos sometiendo las muestras al estrés de un pulido intenso (fricción) dan como conclusión que sólo las muestras que fueron impregnadas por hidrocarburos (petróleo) son excepcionalmente estables, soportando el trabajo y ofreciendo un resultado fino, muy brillante, sin fisuras ni craquelados en su superficie. Igualmente, los ensayos de triboelectricidad arrojaron un resultado claramente diferenciador.

Con los datos recabados u obtenidos por nuestros medios, hemos podido hallar los nexos comunes que diferencian azabaches de lignitos y que nos ayudan a describirlos e identificarlos de modo correcto. Por tanto, que los azabaches deben reunir, además de otras características que comparten con carbones comunes, todos y cada uno de estos puntos, que juntos, son exclusivos de ellos.

  • Proceden de troncos leñosos de Gimnospermas (plantas vasculares productoras de semillas) fosilizados.
  • Pertenecen a la época Jurásica (no hay azabaches cretácicos).
  • Son carbones que han sufrido una impregnación con hidrocarburos.
  • Son materiales estables con relación al paso del tiempo u otros factores.
  • Tienen un alto poder calorífico.
  • Se cargan con electricidad estática al ser frotados.
Azabache en bruto
Azabache en bruto / Foto: María Pérez

Tras nuestras observaciones, podemos enumerar una serie de claves que nos ayudarán a reconocer el azabache frente a imitaciones, cuando queremos adquirir una joya elaborada con esta gema:

  • Debemos observar un material opaco (la luz no pasa a través de él).
  • Su color es totalmente negro y muy brillante (pero no tanto como el cristal).
  • Notaremos que es un material muy ligero, cálido y suave al tacto (si pesa, o está frío, no será azabache).
  • Deslizando suavemente la uña por su superficie, esta debe notarse totalmente lisa y muy resbaladiza (desconfiemos de los texturizados que pueden estar camuflando grietas)
  • Se carga con electricidad estática. Para comprobar esta particularidad, recomendamos que contacten con nuestra asociación, así les daremos las instrucciones para efectuar esta prueba correctamente.

Nuestra “Exposición permanente” en Villaviciosa es un espacio cultural de entrada gratuita donde podemos ofrecerles una amplia información sobre el Azabache. No duden en visitarnos.

Dirección: C/. Balbín Busto 13, Villaviciosa, Asturias
Tel: 984082927 – Email: azabachejurasico@gmail.com

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