La multa que no se pudo pagar

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La multa que no se puedo pagar
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Me llegó compungida, MJF, “Y ahora, ¿cómo me arreglo?” La mujer reconocía que había metido la pata dejando el coche sobre la acera, “un minutín, pa ir a la farmacia y al estanco”; ocupaciones contradictorias, castigadas ahora con una multa que le iba a dejar desajustado el corto presupuesto mensual. A fin de que el daño fuera menor, acudió inmediatamente al banco, para conseguir la rebaja del 50%; la cajera, hierática: “No te la puedo cobrar”, MJ a punto de levantar la voz, ya contrariada: “¿Cómo que no? ¡Aquí pon claramente Banco de Santander!” La cajera, ahora, sonrió socarrona: “Ya, fía, ¿pero cómo te cobro yo doscientos puntos?”

El señor agente de la autoridad había puesto una sanción de difícil cumplimiento, doscientos puntos de nada, casi diecisiete vidas necesitaría un conductor para pagarla. El Ayuntamiento de Langreo debería ser más benévolo con las personas que estacionan mal, que el tránsito por la ciudad suele ser fluido.

Para fluido el nuevo nombre que le han puesto al término municipal adyacente, según los datos recogidos en una conocida sidrería langreana. Explicaba un parroquiano la importancia de un hecho desarrollado en él y alzaba la voz para subrayarlo: “ ¡En San Martín del Río Aurelio, eh! ¡Ni más ni menos que San Martín del Río Aurelio!” Es cierto que el Río Nalón da carácter al Valle, no lo es menos que el Rey Aurelio: no es de los más famosos de la monarquía astur, pero no parecen ello razones como para desposeerle del título.

Por otra parte, la sidra, buena de suyo para combatir la depresión, diurética, fomentadora de la amistad y los cantos regionales, tiene efectos un tanto sorprendentes sobre la lengua; unas semanas antes de que el anterior ciudadano cambiara el nombre del Ayuntamiento vecino, otra señora, licenciada en Derecho si bien no ejerciente, hablaba de la celebración por el Colegio de Abogados de Oviedo de su fiesta patronal, San Raimundo de Peñaflor.

¡Vamos a ver, vamos a ver si no levantamos más polémicas! Desde siempre había sido Raimundo de Peñafort, un santo que se las tuvo con los reyes de Aragón y a quien Jaume I el Conqueridor quiso dejar retenido en la isla de Mallorca. Ordenó que nadie le prestara navío para regresar a la península, pero Raimundo, -tienen fama los aragoneses de cabezotas-, sobre una tabla y con el manto a modo de vela cruzó la mar mediterránea. Me quejo de que no sea patrono de los windsurfistas; la Iglesia suele quedarse corta, a veces.

Tampoco parece que los profesionales del Derecho anden muy avezados en esto de la santería. La anécdota que yo les cuento tiene lugar en mayo, sin embargo, según el calendario católico al de Peñafort se le recuerda el 7 de enero. Veo otros ejemplos y resulta que en Murcia tiene el Colegio un calendario de celebraciones de febrero a marzo, en Santiago señalan el 22 de febrero, en Lugo el 6 de abril, en Tarragona el 24 de mayo… Los santos varones colegiales resultan sospechosos de impiedad.

Sea como fuere Raimundo de Peñafort ostenta el patronato del noble gremio de la abogacía. ¿Ven qué fácil? Es posible llamar al colegio de derechantes de una manera neutra; que quisieron las señoras licenciadas modificar la excluyente denominación de “Colegio de Abogados”, que abogadas cada vez hay más, y se armó la de siempre. Lo cedo sin pedir derechos de autor, “Colegio de la Abogacía”.

Sin embargo, esta querida amiga que me hablaba de la fiesta, igual quería una transformación más radical, porque cambiaba hasta la patria del santo. Ciertamente Peñaflor, -una vez más nos encontramos en las riberas del Río Nalón-, es lugar histórico. Allí pararon los patriotas astures a las tropas de Napoleón; en su pequeño desfiladero contuvieron los republicanos a las columnas gallegas de los nacionales, pero no se cuenta entre sus nobles vecinos a ese tal Raimundo que inventó el windsurfing, aunque perdió los derechos por no acudir a la oficina de patentes. Santa imprevisión.

Seguimos por el Nalón; el hospital que lleva el nombre del Valle anda escaso de personal sanitario, y se quejan los usuarios. También los del Caudal, para no ser menos. Menos mal que ha habido oposiciones, que se jubilaba la gente después de una vida laboral en la que solamente habían logrado contratos interinos. Así es que, ante las latosas listas de espera, una parte de la población se pasa a la privada.

Se cura todo menos el canseAparecen las policlínicas particulares, como la de la foto, gentileza de Mercedes Fernández, del Club de Lectura del Centro Social de Lada. En el anuncio se puede ver que cubren un amplio abanico de necesidades sanitarias; Don Carlos Rivas me recuerda los tiempos en que las recetas médicas eran indescifrables para el común de los mortales, posiblemente herencia de aquellos siglos cuando los profesionales eran árabes o hebreos. Para mejor orientación de nuestras lectoras hago una breve relación de sus múltiples especialidades. Sana a quienes padezcan de jacecas (jaquecas), y lo mismo cura almoranas que piedras en el rriño (riñón), que ciste en lo ovarios (quistes en los…) Para los enfermos de riñón puede tratar la adialisi (diálisis), asunto bastante complejo, y tiene una completa sección de Traumatología, capaz de enfrentar los problemas de lunbago, servicale y colulna (lumbago, cervicales, columna).

Una policlínica que se precie no puede menos que atender la salud mental de sus pacientes, así que Don Carlos ataca directamente la depresión. Pero claro, lo que ya no puede hacer son milagros, que esos eran más propios de los tiempos medievales de Raimundo de Peñaflor o Peñafort, o cómo se diga. En los actuales días, reconoce el honrado curandero que “Se cura todo menos el canse”; y lo leo en clave política, porque nos vuelven a amenazar con elecciones. ¡Cansinos, que son! Ya lo decía el cantante:

“A menudo yo me siento
Tan cansado
Como si de todos lados
Apuntaran hacia mí…”

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