Individuo y grupo

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La Espada, por MAK
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Si observamos la naturaleza, los Reinos de la Naturaleza, veremos que todas las criaturas están clasificadas en grupos, y no es una clasificación hecha por el hombre, sino un proceso natural, una consecuencia del diseño original de la Vida.
Es decir, el Creador expresó su Idea, su Obra, a través del Grupo.

Individuo y grupo
Dibujo: @arabesko3

En el Reino Humano ocurre exactamente lo mismo, pero a diferencia del mineral, el vegetal o el animal, el hombre posee consciencia, inteligencia consciente, y eso marca o debería marcar la diferencia con los demás reinos.

Los animales, las abejas o las hormigas, por ejemplo, no son esclavas de su individualidad. La inteligencia es un atributo del Grupo y se manifiesta a través de todos los individuos, haciendo que todos funcionen como un Todo y que cada uno haga lo que se espera de él. No es posible otro comportamiento, y así les va muy bien.

Sin embargo, el hombre piensa, tiene la capacidad de pensar y de tomar decisiones, y éstas no son precisamente siempre las más correctas.
El estudio y observación de los demás Reinos de la Naturaleza debería servir al hombre para comprender que ellos siguen el diseño original de la creación y que ese comportamiento no sólo es bueno y útil para ellos, sino también para la misma naturaleza, porque mantiene el equilibrio natural y no desafía las leyes de la vida.

La inteligencia es un atributo del Grupo y se manifiesta a través de todos los individuos, haciendo que todos funcionen como un Todo.

El hombre aún no es capaz de dominar su individualidad, de orientarla correctamente para el beneficio del Grupo, de poner sus cualidades al servicio de los demás. Por eso se convirtió en el principal “enemigo” de los demás Reinos.
Posee en esencia las mismas necesidades que los demás Reinos y mantiene la misma lucha o conflicto por el dominio sobre el espacio. Pero el hombre maneja más poder, un poder que resulta letal para él y para los demás seres vivos. Y también para la naturaleza como un Todo.

El hombre debería de reflexionar sobre tal comportamiento, porque también forma parte del diseño original y le guste o no también forma parte de un Grupo, el Grupo humano.

No existe ningún individuo que pueda sobrevivir aislado del Grupo, bien sea humano, animal, vegetal o mineral.
Sus necesidades vitales le exigen apoyarse en los demás seres vivos, echar mano de ellos, usarlos.
Siendo así, toda pretensión de individualismo no sólo es absurda, sino que además conduce a la autodestrucción.

No existe ningún individuo que pueda sobrevivir aislado del Grupo, bien sea humano, animal, vegetal o mineral.

Por diseño original, ningún hombre es algo aislado en la creación, ni tampoco superior o inferior a los demás componentes del Grupo. En cualquier caso, sí que es complementario. Se complementa con los demás, forma equipo, se beneficia de las cualidades de los demás.

No existe mayor contradicción que oír a individuos defender su individualidad cuando al mismo tiempo lo hacen utilizando medios fabricados por otros, apoyándose en inventos de otros, vistiéndose ropas diseñadas por otros y alimentándose con productos regalados por la naturaleza.

Lo que ocurre es que la necesidad de ser, la necesidad de manifestarse, de expresarse, del ser humano, le lleva a cometer errores básicos, tales como el de creerse único, o diferente, o que puede prescindir del Grupo.

Pero nadie, absolutamente nadie, puede prescindir del Grupo, porque, además de lo expuesto, cada uno de nosotros somos un Grupo con las vidas que “residen” en nosotros y de las que somos responsables.

Lo mejor sería que cada uno incorporara definitivamente esa realidad, y “copiando” a los animales, pero con la ventaja que supone poseer una mente consciente y capaz de tomar decisiones, utilizara todo su potencial para el beneficio del Grupo, del Reino Humano y, como consecuencia, de todos los demás Reinos.

Ese es el único camino posible.

No existe mayor ridículo que el que hace un individuo que se cree diferente a los demás humanos, que se cree superior.

Además… ¿a que nunca se nos ha ocurrido pensar que una abeja, o una hormiga, o una golondrina, o un ñu, o un atún, estaban haciendo el ridículo? Claro que no.
Sin embargo, no existe mayor ridículo que el que hace un individuo que se cree diferente a los demás humanos, que se cree superior, que piensa que no necesita a nadie, que se cree con el derecho a juzgar a los demás, que se considera con el derecho de imponer sus condiciones al Grupo.

Sólo inspira ridículo y lástima, porque sólo es un pobre ignorante.

En estos tiempos de evaluación, de examen, una de las pruebas que el ser humano tiene que superar es precisamente la referente a su conciencia grupal. El individualismo no forma parte del programa original con que fue dotado el hombre cuando fue creado. En realidad, esa actitud o comportamiento es la consecuencia de su desviación y, a la vez, el origen de todos los males, de todos los problemas que atraviesa la humanidad.

Algo que sí tiene obsesionado al hombre es el poder, la búsqueda del poder, el control del poder, pero se equivoca al perseguirlo de forma individual.

La conciencia grupal, en cambio, posibilita la evolución en grupo, y es la base del futuro, porque sólo de esa forma el hombre podrá conocer lo que está dispuesto para él, la comprensión de la razón de su creación y de cuál es su papel, su lugar en la Creación.

Es evidente que una gran parte de la humanidad no es consciente de esto y, por tanto, no se detiene a pensar en ello, no lo considera importante. Pero sí existe una parte que conoce la Ley Superior y lo que esta significa para el conjunto, para todos, porque sea como sea todos viajamos por el espacio en el mismo “barco”, y lo que le ocurra al “barco” es problema de todos.

Curiosamente, algo que sí tiene obsesionado al hombre es el poder, la búsqueda del poder, el control del poder, pero se equivoca al perseguirlo de forma individual, porque el poder es algo así como un regalo que la Vida da a aquellos que trascendieron el individualismo y viven trabajando para el bien común en grupo.

El poder que poseen aquellos que crecieron y se desarrollaron como individuos es una ilusión, porque es un poder pasajero, un poder que ciega y que nubla la visión de la realidad, un poder que conduce a la destrucción, a la oscuridad.

El tiempo del individuo toca a su fin, el tiempo del Grupo recoge el testigo para conducir al Hombre a otro nivel de existencia, a otra dimensión.

Entre las muchas enseñanzas que nos dejó la pandemia está la referente al tema de las vacunas. Al principio se decía que se tardarían años en conseguirlas, pero la entrega y tenacidad con que los investigadores se volcaron en ello facilitaron que hubiera vacunas en un tiempo impensable al principio. Eso fue un ejemplo de lo que se puede conseguir cuando existe equipo, cuando se trabaja en grupo.

También podemos ver comportamientos grupales en el deporte. Los componentes de los diferentes equipos que compiten en las diferentes modalidades deportivas saben, por experiencia propia, que si no funcionan como equipo su fracaso será total, además, cuando son entrevistados por sus actuaciones siempre dicen que es mérito del grupo, que ellos solo ponen su parte.

Con todo ello, es evidente que cada día más hombres y más mujeres son conscientes de la realidad del Grupo, de su importancia para progresar en cualquier aspecto de la vida, de sus beneficios y ventajas. Y todo ello se puede entender como un paso adelante en la evolución de la especie humana. Ahora solo falta que se aplique a todo aquello que esté relacionado con el planeta, con la Madre Tierra, porque todo está vinculado, todo es Uno, todo depende de todo.

El tiempo del individuo toca a su fin, el tiempo del Grupo recoge el testigo para conducir al Hombre a otro nivel de existencia, a otra dimensión.
Así está escrito y así será.

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