Autoconsumo fotovoltaico contra la crisis

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Autoconsumo fotovoltaico contra la crisis
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La emergencia climática que vive el planeta incide también en un momento de crisis económica. Su lucha no puede suponer un coste adicional sino una oportunidad para llevar a cabo el tan necesario cambio de modelo energético.
Apostar de manera decidida por energías renovables como la fotovoltaica, se está perfilando como una solución y también como un ahorro para los bolsillos.

En los ochenta empezamos a oír hablar de las energías alternativas. La energía del sol o el viento se perfilaban como sustitutos a los combustibles fósiles. Los paneles solares y aerogeneradores hicieron acto de presencia en nuestro país, primero tímidamente para luego convertirse en protagonistas. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presumía de que aquí se instalaban prácticamente la mitad de las renovables del planeta, algo que fue posible también gracias a las generosas subvenciones que se dieron al sector.

El Gobierno de Mariano Rajoy dio un golpe de timón y llevó a cabo uno de los mayores recortes a las renovables que se conocen, incluso con efectos retroactivos, lo que provocó un parón importante que ha costado revertir.

En cualquiera de sus modalidades, el autoconsumo permite ahorrar en el recibo de la luz y garantizar una mayor independencia energética y una reducción de emisiones de gas de efecto invernadero

Afortunadamente en estos tres últimos años ha habido un importante cambio. Según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) en 2018 se incrementó un 94% la potencia instalada en nuestro país con respecto a 2017 y un 145% más, si comparamos a 2017 con 2016. La tendencia alcista continúa y la UNEF calcula que a finales del presente año se habrán instalado en nuestro país más de 4.000 MW de nueva potencia fotovoltaica en grandes plantas, lo que va a suponer un fuerte impulso después de tantos años de parón.

En estos momentos se puede decir que la tecnología solar fotovoltaica es más barata que cualquier otra fuente de energía tradicional: carbón, gas o nuclear y se ha convertido en la tecnología central para la transición energética. Si a esto le añadimos la bajada de precios en las instalaciones solares y el nuevo marco legal creado por el Gobierno de Pedro Sánchez -que desarrolla y fomenta el autoconsumo compartido y abre la posibilidad de vender energía a la compañía eléctrica-, podemos aventurar el resurgir del aprovechamiento de la energía solar en nuestro país, esta vez sin cortapisas.

Instalación fotovoltaica en una comunidad de vecinos
Instalación fotovoltaica en una comunidad de vecinos. / Foto: Fusión Asturias

Ahorrar en casa

Cuando hablamos de autoconsumo eléctrico parece que lo primero que nos viene a la cabeza es una vivienda unifamiliar situada en un entorno rural que tiene instaladas las placas sobre el tejado. Sin embargo en España la escena más habitual es la de personas que comparten edificios.

El Gobierno de Pedro Sánchez, tras eliminar primero el impuesto al sol en 2018, aprueba el pasado 5 de abril en Consejo de Ministros el Real Decreto para autoconsumo eléctrico. Entre otras novedades, permite que las comunidades de vecinos se puedan unir para instalar placas solares para producir energía. De esta forma, los productores pueden ser particulares y no tienen que constituirse jurídicamente como productor de energía. La energía autoproducida y no consumida pueden volcarla a la red y a cambio recibir como compensación un descuento en la factura de la luz. Y según informa el Ministerio de Transición Ecológica, “la compensación económica podría llegar hasta el 100% de la energía consumida”.

“En los últimos meses, coincidiendo con el cambio de normativa, se han incrementado las instalaciones y la venta de kit solares” (Fusión Energía Solar)

El autoconsumo que hasta ahora solo podía ser individual, puede ya ser colectivo. Pero ¿qué pasos hay que seguir para beneficiarse de la energía del sol en una comunidad de vecinos? Desde Fusión Energía Solar, la primera empresa asturiana en montar una instalación de autoconsumo compartido en la región (concretamente en Gijón), nos explican el proceso que siguieron para ello.

“La propuesta de la instalación fotovoltaica parte de una necesidad de los vecinos de la comunidad de reducir su factura eléctrica. No hay que olvidar que de 2004 a 2016 el precio de la electricidad se duplicó. El momento era propicio, ya que el cambio en la normativa de principios de año permitía por primera vez en nuestro país este tipo de instalaciones. A partir de ahí realizamos un estudio de la viabilidad de proyecto, de la potencia fotovoltaica a instalar y de las condiciones del tejado: orientación, inclinación, estado… Al ser empresa instaladora, nos hicimos cargo tanto de la instalación como de la legalización. Para ello se requiere una licencia municipal, dar el alta en la Consejería de Industria y en las compañías comercializadora y distribuidora”, comenta José Manuel López, de Fusión Energía Solar.

Las instalaciones fotovoltaicas domésticas son relativamente sencillas y rápidas de colocar

La instalación aludida se enfocó en la dotación de energía solar a los vecinos que, a título personal, decidieron alimentar sus viviendas. Sin embargo, la modalidad más habitual de autoconsumo colectivo es la de una instalación que cubra las necesidades de los servicios comunes del edificio: luz del portal, escalera, garajes, trasteros y ascensor. “La inversión, que se amortiza en menos de diez años, varía en función de la localización geográfica del edificio, el tipo de tejado, los servicios que se quieren obtener y las horas de sol. Para valorar todo esto es necesario hacer un estudio previo. Después de la amortización de la inversión inicial, el ahorro en la factura eléctrica es muy notable”, puntualiza López.

Hay dos modalidades de autoconsumo. La que permite volcar a la red la energía que no utilizamos y por la que nos compensan con descuentos en la factura de la luz, y otra que permite almacenar el exceso de energía autoproducida en baterías para poder utilizarla por la noche, cuando no están en funcionamiento las placas solares.

En cualquiera de sus modalidades, el autoconsumo permite ahorrar en el recibo de la luz pero además también nos va a garantizar una mayor independencia energética y una reducción de emisiones de gas de efecto invernadero.

Equipo de instalación solar aislada
Equipo de instalación solar aislada. / Foto: Fusión Asturias

Bajada de precios

El precio de los paneles solares se ha reducido más de un 80% en los últimos años. En la actualidad existen kits fotovoltaicos de fácil instalación que se pueden adquirir vía on line y hasta en algunas tiendas de bricolaje o de electrodomésticos. No obstante, la tendencia suele ser buscar en el mismo pack la instalación y el montaje. Por muchas instrucciones que nos den, una placa solar no es un mueble y aunque cualquiera pueda llegar a montarla no hay que olvidar que existen protocolos y normativas detrás que hay que tener en cuenta, advierten los expertos.

Los vendedores e instaladores de equipos fotovoltaicos de autoconsumo notan que el interés entre los ciudadanos se ha disparado, especialmente en los últimos meses coincidiendo con este cambio en la normativa. “Desde que se aprobó el decreto no paramos de recibir llamadas solicitando información y presupuestos. Se ha incrementado el número de instalaciones y también la venta de productos y kit solares en nuestra tienda on line”, comentan desde Fusión Energía Solar.

El precio de los paneles solares se ha reducido más de un 80% en los últimos años

La gente se arrima al sol para beneficiarse de su energía y ello a pesar de que las horas de sol en la región no son tantas como en otras zonas del país. “Asturias, como el resto de comunidades del norte, no registra las mismas horas de sol que la zona sur de la península. La diferencia en cualquier caso es que en vez de amortizar la instalación solar en tres años lo haces en cuatro o cinco, algo perfectamente viable. Además, las temperaturas más bajas que tenemos aquí ayudan a obtener una mayor eficiencia energética. Al final la cuenta se compensa un poco y las instalaciones se rentabilizan con holgura. Para hacernos una idea, para una instalación de 1.500 W,
podríamos hablar de una inversión de 3.000 € con todo el equipo instalado”, apunta José Manuel López de Fusión Energía Solar.

El autoconsumo cambia totalmente el modelo energético actual por uno más democrático y sostenible. Abre la posibilidad a que todo el mundo pueda tener pequeñas instalaciones y gastar la energía que produce en el mismo lugar donde se genera, evitando así las pérdidas de producción.

Cargar el coche eléctrico

Comprar un coche eléctrico y placas solares es una inversión de futuro, rentable y sostenible. En un momento donde el combustible no deja de subir, la posibilidad de cargar el coche a través de la energía solar -que antes era casi un sueño- ahora es una opción real y que está al alcance de cualquiera.

Para saber si esta opción es o no viable hay que saber cuánta electricidad necesita nuestro vehículo para circular cada día y si la instalación que tenemos en casa es suficiente para alimentar ambas cosas. No será lo mismo hacer cargas para cincuenta kilómetros todos los días que para doscientos cincuenta, ni tener doce horas para cargar el coche o dos.

Las comunidades de vecinos se pueden unir para instalar placas solares para procucir energía

Cuantos más kilómetros queramos cargar en menos tiempo, más energía necesitaremos, es decir, más potencia contratada. La fórmula para saber el consumo de un coche eléctrico se calcula en kilovatios/hora por cada cien kilómetros. La mayoría de los vehículos consumen entre 14 y 21 kW a los cien kilómetros. “Si nuestro coche consume 16 kW y circula diariamente cincuenta kilómetros, el consumo diario será de 8kW por lo que una instalación doméstica de 5kW que produce unos 30 kW de media anual diaria, cubriría estas necesidades. Para garantizar el suministro de energía, la producción de energía solar ha de completarse con la red eléctrica. Existen a la venta kits de paneles solares para el hogar con cargador de coche eléctrico integrado”, comenta López.

Ahora bien, van a ser necesarias varias horas de recarga. Desde el punto de vista de infraestructura eléctrica, las cargas rápidas solo están al alcance de los puntos de repostaje preparados para ello que suelen tener contratados más de 100 kW de potencia.


Enchufar la casa al sol

Ilustración de una instalación solar
Ilustración: Fusión Asturias

Las instalaciones fotovoltaicas domésticas son relativamente sencillas y rápidas de colocar. Los paneles solares se colocan generalmente en el tejado de la edificación, con una orientación sur y una inclinación determinada. Si se trata de una instalación aislada (vivienda, cabaña, cuadra, nave), la electricidad generada es enviada a unas baterías donde se acumula. Un inversor es responsable de transformar la electricidad continua de estas baterías a corriente alterna de 230 voltios e inyectarla en la red interior.
En el caso de tratarse de una instalación de autoconsumo, la energía de las placas se envía a un transformador que se conecta al cuadro general de la casa. El sistema da prioridad de consumo a la electricidad generada por las placas y, solo si no es suficiente, toma de la suministrada por la empresa eléctrica. Las instalaciones de autoconsumo son más económicas que las aisladas porque no llevan baterías y el conjunto de sus componentes se pueden encontrar en el mercado a partir de los 600 €, a los que hay que añadir los costes de instalación.

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