Flores negras. Nuevo trabajo de la banda asturiana Alberto&García

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Alberto&García, banda asturiana de música
Alberto&García / Foto: Juan Gama
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Alberto&García acaba de publicar su cuarto disco, Flores negras. Diez temas compuestos por ellos en los que cumbias, boleros o elementos típicos del folclore latinoamericano se dan la mano para contar historias en forma de canción.

Dentro de lo que cabe se puede decir que tuvieron suerte. Grabaron en diciembre y mezclaron entre enero y febrero de este año, con lo cual el confinamiento no les pilló con el trabajo sin hacer. El septeto asturiano lo ha vuelto a hacer casi como nadie sabe hacerlo en el panorama musical asturiano: mezclar estilos, ritmos, sonidos y que de todo ello salga un disco que no solo es fiel a su estilo, sino que refleja muchas realidades diferentes. Hablamos con Alberto García no solo del disco sino del momento que vivimos actualmente.

-¿Cómo estáis?
-Todo es muy raro por la situación, pero muy contentos de haberlo podido sacar en este momento. Conciertos vamos teniendo, pero todo es muy al día y siempre con la incertidumbre que en cualquier momento te pueden llamar para cancelar. La presentación en Madrid es el 26 de noviembre y de aquí allá, a saber cómo están las cosas. La de Oviedo estamos intentando ver cómo la hacemos porque a día de hoy Triveca está cerrada así que estamos viendo si la podemos reubicar o aplazar para un poco más adelante. De todas formas, intentamos no rallarnos mucho.

“A ver si se regulariza un poco todo y se sueltan un poco las riendas porque la verdad es que en todos los conciertos que hemos dado nosotros, se ha sido súper escrupuloso con las normas”

-¿En qué punto del disco os cogió la pandemia?
-No creo que a nadie, menos al de Amazon, le haya pillado bien esta situación. Nos cogió mal por lo evidente y bien porque ya lo teníamos grabado desde diciembre y lo estuvimos mezclando entre enero y febrero. Hay otros compañeros que estaban a mitad de grabación y tuvieron que parar. Todo tiene sus pros y sus contras, pero nuestra decisión fue sacarlo igualmente porque entendemos que hay que lidiar con la situación y ver cómo hacer para llevar todo a cabo. Además, yo creo que concretamente los conciertos van a ser lo ultimísimo que vuelva a ser como antes. Vamos a ver si se regulariza un poco todo y se sueltan un poco las riendas porque la verdad es que en todos los conciertos que hemos dado nosotros, se ha sido súper escrupuloso con las normas. Lógicamente las cosas solo se pueden hacer si existe un cumplimiento total de la normativa, pero lo mejor es llevarlo todo sin necesidad de alterarse mucho tanto si las noticias son buenas como si son malas.

-¿Cómo le presentarías el disco a alguien que no lo conociese?
-Es nuestro cuarto disco y tiene diez canciones que son todas originales nuestras. Es bastante ecléctico porque pasa por bastantes estilos musicales que es algo que normalmente nosotros siempre hacemos pero que quizá esta vez está hecho de una manera un poco más radical. Está compuesto en un margen de tiempo bastante pequeño y esa cronología que se cuenta en las canciones es lo que da la unidad al disco y también que somos nosotros tocando esas canciones. Esto es lo que hace que sea más homogéneo. Está producido por Toni Brunet y grabado en Madrid entre los meses de diciembre de 2019 y febrero de 2020. Contamos también con dos colaboraciones que son la de Tulsa y David Ruíz. Desde hace varios discos, los diseños los hacemos nosotros también. Empezamos casi por necesidad y ahora, como profesionalmente varios nos dedicamos a ello, los hacemos nosotros porque así cuidamos todo un poco más. Sobre todo, se encarga de ello Manu García que es el saxofonista.

Alberto&García, banda asturiana de música
Foto: Juan Gama

-Boleros, cumbias, funk, disco… ¿cómo entendéis la música para que esa fusión de estilos sea vuestro sello de presentación?
-Es bastante difícil de comprender y a medida que profundizamos en ella, hay cosas que entendemos más y otras menos. La música en sí es fusión y nosotros partimos de esa premisa a la hora de enfrentarla. Nos apasiona como compositores y como oyentes, lo cual quiere decir que nos gusta cualquier tipo y estilo. En el fondo adoramos a muchos grupos y artistas que son de un estilo concreto, pero nuestra forma de afrontarlo es igual que con la comida, que no te apetece comer lo mismo todos los días. La música es como un juego con el que no dejamos de jugar.

-Si hablamos de fusión o de mestizaje, ¿quién debe ser más libre el que la compone o el que la escucha?
-Pues no lo sé… Prejuicios los tenemos todos y de alguna manera seguro que te condicionan a la hora de hacer música y también de escucharla, pero si hay algo en la vida que casi de una manera obligatoria uno tenga que dejar los prejuicios aparte, es en la música. Se trata de disfrutarla desde cualquiera de sus vertientes.

“Yo creo que la gente es conocedora de la importancia que tiene la música y lo que sería vital es que las personas que tienen más poder y sus decisiones influyen en el sector, tuviesen esto en cuenta y trataran a la industria, al arte y la cultura con más mimo”

-Dicen que durante la pandemia la música fue la tabla de salvación de mucha gente y que también a muchos músicos les sirvió de inspiración. ¿Cómo fue en vuestro caso?
-Personalmente no tengo un análisis certero ni de valor para esto. A mí lo que me pasó es que en realidad escuchaba poca música porque lo que me ocurría era que la situación que estaba viviendo era tan nueva, que no encontraba ninguna canción que hablara de ello, aunque fuera de manera metafórica. También es cierto que luego fueron apareciendo, aunque muchas de ellas casi merecían la pena que no lo hubiesen hecho. Poniendo un símil, hubo un gran volumen de gente no necesitó que viviésemos todo esto para darse cuenta de que la medicina y la sanidad eran importantes y con la música pasó un poco lo mismo. Seguro que hubo gente que descubrió en ella un refugio que antes no lo tenía y son bienvenidos. Pero en general, yo creo que las personas son conocedoras de la importancia que tiene la música y lo que sería importantísimo es que las personas que tienen más poder y sus decisiones influyen en el sector, tuviesen esto en cuenta y trataran a la industria, al arte y la cultura con más mimo.

-El trabajo se llama Flores negras. ¿Por qué le habéis quitado el color a las flores?
-Aunque no es un color, es el que nos gustaba. Elegimos ese título porque nos pareció una imagen muy potente, se dice en el verso de una canción y por otro lado es como un homenaje, un poco encubierto, a Radio Futura a los que nosotros admiramos y nos influyen todavía a día de hoy muchísimo. También está la flor como algo ritual, vinculado a momentos de mucha alegría e incluso amor y también a momentos de mucha pena. Nos parecía que “Flores negras” tenía una imagen muy potente. También te diré que es horrible lo de buscar título y en cuanto dimos con uno que nos gustaba y nos convencía a todos, decidimos que fuera ese. Al final le das demasiado tiempo y llega a ser agotador, porque estas todo el día pensando en él. Cuando al final hay uno que te ilumina la bombilla, ya piensas que es ese.

“La música no deja de ser algo hacia lo que sentimos mucho amor y uno se compromete con lo que ama”

-¿La música es un compromiso?
-Te diría que sí, aunque hay veces que no tiene por qué serlo. Es un compromiso gustoso y en ese sentido creo que se parece bastante al amor. No deja de ser algo hacia lo que sentimos mucho amor y uno se compromete con lo que ama. Esto no quiere decir que se encadene a ello, porque en el momento en el que se convierte en algo así pierde el sentido. Esto no quita para que, en ciertos momentos, rompas ese compromiso y le seas infiel a un estilo con otro en el que nunca se te hubiese ocurrido investigar o hacer. Pero sí, tiene mucha carga de compromiso, de manera de vivir, de mirar y sobre todo con el trabajo que hay detrás de hacer música.

-¿Qué sientes cuando terminas una canción?
-Es una descarga que, cuando termina, sientes satisfacción y tranquilidad. El proceso compositivo en general y luego el de la canción como embrión a la hora de grabar un disco, es un camino, quitándole toda la parafernalia de la visión romántica del artista, de conflicto en el que tú todo el rato estás intentando solucionar el dilema de cómo decir lo que quieres decir. Vas decidiendo lo que sí y lo que no y cuando ese enfrentamiento llega a buen puerto, sientes un alivio tremendo. Hay gente que está componiendo todo el año, pero nosotros preferimos hacerlo por tandas y son momentos muy intensos que cuando terminan, porque suelen durar varios meses, la opción que tomamos es alejarnos de ese proceso hasta que al año siguiente o cuando toque, vuelva a tener lugar. Es muy envolvente y te genera un conflicto que tienes que solucionar. Ya te digo que no es esa visión romántica del artista metido en una burbuja. Puedes meterte en ese mundo seis horas al día y después salir a tomarte una cerveza y dejar todo al margen. No creo mucho en esa historia de que hay que estar en la mierda para hacer una buena canción. Para hacerla hay que trabajar mucho, no hay otro secreto. Quiero pensar que las mejores canciones son las últimas que hice y, por lo menos en mi caso, son momentos en los que estoy muy feliz. Lógicamente estoy viviendo en el mundo, pasando situaciones jodidas tanto mías como de gente que me rodea, y eso hay veces que lo traduces en una canción, pero no necesitas ir vagando por las esquinas. No creo que sea proporcional, creo que tiene que ver con el oficio más que con tu situación.

Alberto&García, banda asturiana de música
Foto: Juan Gama

-¿Qué es lo que hace que se despierten las musas?
-Las ganas de contar algo. Hay veces que incluso una chorrada te puede despertar las ganas de hacerlo y puede ser o no profundo. Otras veces estás viviendo una situación y la gente te dice que ahí tienes una canción y a ti no te sale bien por respeto a lo que estás viviendo o por otros motivos. Por ejemplo, con la pandemia la gente nos decía que haríamos un montón de canciones y la verdad es que no las hicimos porque te preocupan más otras cosas, o no te vas a meter en ese jardín porque no te interesa o porque no sabríamos hacerlo.

-A la hora de componer, ¿pesa igual la letra que la música?
-Va todo muy de la mano. Quizá yo puedo hablar con más razón de la calidad musical que de la lírica, pero por lo menos intentamos que estén a la altura y que el que se acerque a las canciones buscando un mensaje o una manera de entenderse a sí mismo o a la vida, lo encuentre. Pero que también el que no va buscando nada de todo esto, por lo menos no le moleste. Dentro de esto hay variedad estilística porque no cuentas las cosas de la misma manera si es dentro de un bolero que si es una canción más rock, una cumbia o en una que es a guitarra y voz. Pero sí te puedo decir que, tanto la música como la letra, están muy trabajadas, muy pensadas e intentando no ser algo indescifrable, sino que estén al alcance de todo el mundo.

“No creo mucho en esa historia de que hay que estar en la mierda para hacer una buena canción. Quiero pensar que las mejores canciones son las últimas que hice y, por lo menos en mi caso, son momentos en los que estoy muy feliz”

-¿La música transforma tu estado de ánimo?
-Sí, yo creo que a todos. No conozco a nadie que en un momento dado no se haya puesto a bailar al oír una canción, a cantar, a pegar voces dentro del coche o que lo haya dejado con su pareja y escuche música para entender o acompañar ese momento.

-En todo el disco no hay ni una sola palabra en inglés, ¿por qué?
-Nosotros intentamos cuidar hasta los artículos que salen detrás de las palabras, les das mil vueltas intentando saber si es o no el correcto. A mí no me parece mal si tiene un sentido. Si la única manera que tienes de contar lo que tú quieres es utilizando una palabra en otro idioma, me parece perfecto. Si es por otros motivos ya es decisión de cada uno, en nuestro caso consideramos que nuestra lengua es lo suficientemente rica y compleja como para meternos en otras.

“Es mucho más interesante el disco que quedó que el que teníamos en la cabeza”

-¿Con qué os gustaría comprometeros a través de vuestra música?
-Infinidad. Nosotros en general, salvo cosas que nos parecen de cajón para todos, no solemos ser muy guerrilleros porque somos siete personas y, aunque somos familia y muy amigos, evidentemente cada uno tiene sus matices y sus pensamientos sobre cada cosa. Sí es cierto que ahora mismo el sector cultural está pasándolo muy mal por todo lo que tiene que ver con el sector sanitario y por supuesto que no se trata de decir que nos subvencionen a todos. A veces simplemente bastaría con hacer las cosas con un poco de mimo y que, si tenemos gobernantes e instituciones dedicadas a conducir nuestro trabajo, por lo menos que sean conscientes de saber en qué consiste porque muchas veces veo que no lo tienen claro y eso es algo que duele un poco. Por otro lado, tienen que dejar que se hagan cosas porque tienen que valorar que por parte del sector se está haciendo todo a rajatabla y de una manera muy escrupulosa. De dar voz a algo, supongo que tocaría juntarse con la gente del gremio y me refiero a músicos, técnicos, salas de conciertos que ya están cerrando en cadena, promotoras, prensa… y después ponerse a ello.

-¿Habéis hecho el disco que queríais hacer?
-Sí, o por lo menos es uno que se le parece. Como en casi todo, partes de una cosa y de un lugar con idea de llegar a otro, y al final siempre acabas en un lugar distinto. Las cosas nunca son exactamente como pensaste que iban a ser, pero se le parece muchísimo. Es mucho más interesante el disco que quedó que el que teníamos en la cabeza. Pero que quede claro que respondemos por todo lo que hay ahí.

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