Castropol. Encanto natural

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Castropol, asomado a la ría del Eo
Castropol, asomado a la ría del Eo / Foto: Juanjo Arrojo
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La ría del Eo conforma un paisaje de gran belleza que Castropol domina desde su atalaya. Las aguas transparentes que lo rodean, junto a las verdes montañas que se ven a lo lejos, ofrecen la posibilidad de disfrutar de todo tipo de ocio.

En el concejo de Castropol sin duda destacan dos cosas: sus pueblos cuidados, que rezuman un pasado solariego, y una naturaleza que abruma al visitante. Si hablamos de centros urbanos tenemos que referirnos al propio Castropol y a Figueras, el segundo en tamaño. El primero apiña sus casas en un pequeño montículo coronado por la torre de la iglesia, visible en los alrededores. Son construcciones blancas jalonadas por techos de pizarra que caen hacia la costa, como pequeñas perlas en busca del verde mar. Cobijadas entre ellas se encuentran casonas de bella factura que sorprenden a quien camina sin rumbo por las calles empedradas de Castropol. Al descender, nos encontramos a la altura de la ría, con su pequeño puerto repleto de barcos de vela latina construidos en madera oscura por un artesano del concejo. La ría del Eo es digna de conocer. La pureza de sus aguas anima a ello y lo mejor es dejarse asesorar por alguien de la zona para que nos cuente sobre las aves que invernan aquí, y el proceso del cultivo de ostras que se practica en estas aguas.
Si continuamos hacia Figueras, todo cambia radicalmente, aunque la presencia del mar sigue dominando todo. De pasado marinero e importante puerto ballenero, hoy alberga un astillero y un puerto deportivo. Desde aquí las casas blancas que rodean la costa abrazan el Castillo de Trénor. Esta impresionante construcción de piedra que se asoma al puerto hace de contrapunto perfecto entre la sencillez del entorno y la magnificencia del pasado. Otro de los edificios emblemáticos del pueblo es el Palacete Peñalba, construido por un discípulo de Gaudí en estilo “Art Nouveau”.
Pero si bellos son los pueblos, no tienen comparación con la naturaleza que les rodea. En el concejo se encuentran cuatro playas arenosas, cada una con su propia personalidad: San Román y Figueras son las más recogidas y silenciosas, aunque sólo son accesibles en bajamar. Arnao tiene cuatrocientos metros de fina arena enmarcada entre rocas que le protegen del viento. Dotada de bandera azul, completa sus servicios con una amplia área recreativa surcada por un arroyo. Sin embargo la playa más emblemática y turística es Penarronda, con lo que ello conlleva de mayor afluencia de gente y más servicios. Con su característica roca redondeada en el centro de la playa, es también una de las preferidas por los surfistas del occidente de Asturias.
Si nos adentramos, dejando el mar a nuestras espaldas, llegaremos hasta bosques, sierras y montañas de gran riqueza, donde se esconde la Cascada del Cioyo a la que llegaremos tras un paseo por el bosque. Otros sitios donde practicar el senderismo son el Monte Pousadoiro -que tiene un circuito para bicicletas BTT y es Reserva de Caza Permanente-, la Sierra de la Bobia y el Valle de Obanza. En cualquiera de ellos el silencio es sobrecogedor.

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