Paseo por la ría del Eo

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Senda Costera, a su paso por el concejo de Castropol.
Senda Costera, a su paso por el concejo de Castropol / Foto: Fusión Asturias
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La Senda Costera desde la Playa de Penarronda hasta la localidad de Castropol es una de las rutas emblemáticas del concejo. El avistamiento de aves, la visita a varias playas y el paso por la ensenada de La Linera hacen este recorrido inolvidable.

El comienzo del paseo tiene lugar en la playa de Penarronda, dotada de un amplio aparcamiento. En la orilla sobresale una roca enorme y horadada por un túnel, que da nombre a la playa y es el emblema de la misma. Penarronda ha sido declarada Monumento Natural debido a su sistema de dunas y a la presencia de especies vegetales protegidas, como el narciso marino y el alhelí de mar. La senda asciende y continúa sobre acantilados, hasta la Punta del Cuerno, pasa por el área recreativa de Arnao, y luego sigue hacia la Punta del Moste y la Punta de la Cruz. Todos esos lugares se caracterizan por la geografía agreste y las amplias vistas hacia el horizonte marino.
A continuación aparece ante los ojos la playa de Arnao, que casi queda sumergida durante la marea alta y ofrece un baño tranquilo en aguas cristalinas. La senda abandona momentáneamente el mar y sigue por el interior hasta llegar a la pequeña playa de San Román, una cala que goza de un bello entorno a la que sólo se puede acceder en bajamar. El camino lleva ya hasta el pueblo de Figueras, donde merece la pena deambular entre sus estrechas y empinadas calles en dirección al puerto y luego retomar la senda que vuelve al interior y se sumerge en un camino flanqueado de altos árboles. De nuevo se acerca a la costa y muestra un antiguo molino de mareas en ruinas, del siglo XVII, que molía el grano con el empuje de las mareas marinas. Los bajos que albergaban las turbinas se llenaban durante la pleamar y en bajamar se abría el chorro y el molino comenzaba su funcionamiento. A diferencia del molino de un río, las ruedas hidráulicas se colocan en posición horizontal.
Un poco más allá en el recorrido, se encuentra la ensenada de La Linera. Este lugar simula una pequeña bahía dentro de la propia ría del Eo, arenosa y rica tanto para la pesca como para el avistamiento invernal de diversas aves como patos, limícolas, gaviotas o garcetas. Aquí prosperaron antiguamente los carpinteros de ribera que realizaban barcos y botes de vela latina, tan típicos en la ría. La senda discurre entre castaños que dejan caer su fruto en la arena, al alcance del caminante. A continuación, se llega a Castropol. Caminar junto a la ría, camino al puerto, es una estampa de postal.
El regreso puede acortarse si al llegar a La Linera tomamos dirección a Barres y de ahí a Penarronda, realizando casi una línea recta interior por caminos rodeados de campos. Pinche aquí para ver más reportajes de este concejo

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