El Franco. Turismo secreto.

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Playa de Castello, El Franco
Playa de Castello / Foto: Fusión Asturias
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La rasa occidental asturiana tiene el aire tranquilo que ya es marca y característica del turismo en la región. Aquí, entre casonas solariegas, se disfruta de una costa envidiable y un tanto salvaje, lo que aumenta su atractivo. Concejos como El Franco son auténticos parajes de ruralidad, con una combinación perfecta entre tierra y mar.


Al lado de lugares más grandes y mediáticos, como la comercial villa de Navia o la turística Tapia de Casariego, se encuentra la pequeña y discreta capital del municipio, A Caridá. A caballo entre lo rural y lo urbano, este núcleo aglutina todos los servicios del concejo, tal vez por ello es el núcleo de El Franco que mejor sobrelleva la caída demográfica. Son casi dos mil los habitantes que se aprovechan a diario de las ventajas de vivir en la capital y disfrutan de su oferta comercial y de ocio. Además de cuidar la hostelería, El Franco se esfuerza por mantener una propuesta cultural de interés, y a ello ha contribuido la inauguración hace cuatro años del complejo cultural As Quintas, un equipamiento habilitado en una antigua casona solariega, muy próximo a la zona central del pueblo. En realidad, aquí todo queda cerca y la vida en este rincón es la propia de un pueblo grande, que aumenta su actividad durante la época estival. El edificio consistorial, con una plaza y un parque al frente, determina lo que tradicionalmente ha sido el centro de la localidad y también procura el escenario para organizar buena parte de los eventos que tienen lugar al aire libre, como la Semana Internacional de la Música y el Folclore, el pasado mes de agosto. En septiembre es la Jira de Porcía, una romería enmarcada en la Fiesta de los Remedios, la que atrae a participantes de todo el occidente asturiano, que degustan en una conocida alameda diferentes viandas regadas con sidra.

Una de las visitas obligadas en el concejo es el bonito pueblo marinero de Viavélez. Sus estrechas callejuelas y el encanto de su puerto pesquero no pasan desapercibidos.

Apurando los últimos días del verano, los más animados podrán incluso darse un chapuzón en la playa de Porcía, arenal que marca el límite natural con el concejo de Tapia de Casariego. Por todo el litoral, El Franco ofrece playas accesibles de arena y grava, y otras playas más agrestes compuestas por bolos. Además de Porcía también hay que conocer Torbas, Monellos, Pormenande, Riboira, Cambaredo y Castello, opciones también muy apreciadas por pescadores de caña y de pesca submarina. En el recorrido costero no es posible olvidarse de Cabo Blanco, una zona de espectaculares acantilados que recibe su nombre por el color blanquecino de sus rocas y que alberga un yacimiento arqueológico actualmente en excavación. Aunque si lo que se desea es disfrutar de un típico pueblo marinero, nada mejor que visitar la aldea pesquera de Viavélez, cuna de la escritora Corín Tellado. Aquí las blancas casas de los pescadores se encaraman en una pendiente mientras sortean la desembocadura del río Vio.
Si la costa es sorprendente, no lo es menos el interior del concejo, que ofrece rincones espectaculares y todavía poco masificados. Es el caso del núcleo rural de La Braña, un típico pueblo ganadero; o el de las Cuevas de la Andina, antiguas explotaciones romanas de oro catalogadas como Monumento Natural, ubicadas en el entorno del Valle Feliz. Este paraje llama la atención por lo espectacular de las galerías y cuevas, totalmente mimetizadas en un frondoso bosque de robles, madroños y laureles, entre otras especies. Pinche aquí para ver más reportajes de este concejo

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