Riosa. Aramoterapia, o cómo disfrutar de la sierra del Aramo

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Sierra del Aramo desde Doñajuandi, Riosa.
Sierra del Aramo desde Doñajuandi. / Foto: Fusión Asturias
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Vivir a la sombra de la Sierra del Aramo es entrar en un ritmo propio, donde el entorno natural permite actividades como el ciclismo o el senderismo, y la historia de la zona anima a descubrir una cultura propia, marcada por la mina y la ganadería. A escasos veinte kilómetros de Oviedo, unos días en Riosa ayudan a desconectar de la prisa diaria y recuperar el contacto con la naturaleza. Es la Aramoterapia.

Moverse por Riosa es elevar la vista y ver montaña. La mayoría pertenece al Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo, un cordal de casi veinte kilómetros de longitud compartido con los concejos de Morcín y Quirós. El Gamoniteiru, con 1.786 metros, es su máxima elevación y permite, en un día claro, admirar el mar Cantábrico, Picos de Europa o las cumbres del puerto de Pajares. Los menos deportistas tienen la opción de subir en coche el famoso puerto de L’Angliru y detenerse en el mirador habilitado, con un panel explicativo que permite identificar las vistas.
Precisamente en la última década el concejo ha saltado a la actualidad mundial gracias a L’Angliru y su inclusión en la Vuelta Ciclista a España. El ascenso, con endiabladas rampas de hasta el 23% de desnivel, ha ganado merecida fama entre los aficionados a la bicicleta. Para ellos también se ha creado recientemente el llamado Anillo Ciclista: un recorrido circular de 165 km para BTT que une diversos concejos de la comarca Montaña Central de Asturias. Por todo el entorno del concejo es posible encontrar la señalización que permite plantear recorridos de distinta dificultad.
La subida a puerto, como la llaman los lugareños, también es frecuentada con asiduidad por los ganaderos locales, que en verano mantienen a vacas y caballos gracias a los pastos del Aramo; en octubre, coincidiendo con las fiestas locales y la llegada del frío, el ganado baja a tierras más protegidas y el Angliru queda de nuevo en manos de deportistas y visitantes. Todos ellos deben vigilar cuidadosamente las previsiones del tiempo, ya que es habitual que la nieve o las heladas invernales impidan hacer el recorrido completo, especialmente en coche. En ese caso lo habitual es detenerse en el área recreativa de Viapará, que ofrece una preciosa vista del valle y de La Vega, capital del concejo.
En la falda del Aramo se encuentra también otro de los grandes recursos turísticos de Riosa: en el pueblo de Texeo-Rioseco se encuentran evidencias de las minas de cobre más antiguas de Europa, con restos que datan del neolítico. Sin embargo, la mayor parte de los restos de explotación son de principios del siglo XX, y se ha conservado gran parte del poblado minero de esa época. La estructura organizativa del pueblo es perfectamente observable, y el visitante sin prisa aún puede encontrar entre los más mayores del concejo a quien guarda recuerdo de cuando la explotación estaba funcionando.

La geografía del concejo tan marcada por valles y montañas permite realizar muchas y muy bonitas excursiones.

Con semejante historia, no es de extrañar que Riosa tenga conciencia de concejo minero, aún cuando la explotación del Pozo Monsacro, a medio camino entre Riosa y Morcín, ya no sea la principal fuente de trabajo de sus habitantes. Hoy en día muchos riosanos trabajan fuera, aprovechando la cercanía con Oviedo. Otros se han centrado en dar servicios a la zona y en explotar sus recursos turísticos, un sector en auge que ha auspiciado la apertura de casas de turismo rural, hoteles, y locales de restauración que ofrecen cocina típica de la zona. Además de las principales poblaciones (en La Vega, Prunadiella y L’Ará está el grueso de la población y los servicios), en la falda de las diferentes montañas de la zona se encuentran pequeños pueblos con encanto: Villamer, Donaxuandi, Muriellos… ofrecen la posibilidad de disfrutar del ritmo más tranquilo de las zonas rurales, a un paso de los servicios y la agitación de la capital.
La geografía del concejo tan marcada por valles y montañas permite realizar muchas y muy bonitas excursiones. Algunas de baja dificultad y otras que requieren de un mayor esfuerzo del caminante, pero todas ellas permiten comprobar la belleza de un lugar cuyo paisaje, presidido por el imponenete Aramo, es en sí mismo una terapia que ayuda al descanso del ritmo de la vida cotidiano y a la conexión con un espectacular entorno cultural.Pinche aquí para ver más reportajes de este concejo

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