Valdés. En seis paradas

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Faro de Luarca en la Punta Focicón
Faro de Luarca en la Punta Focicón / Foto: Juanjo Arrojo
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Mar, río, montaña… de todo ello presume en su eslogan el concejo de Valdés y tiene argumentos para hacerlo. En sus 375 kilómetros cuadrados se alternan relieves tan diferenciados como los amplios valles de interior a orillas del Esva o los espectaculares paisajes marinos de la rasa costera.

Al paisaje hay que sumar un rosario de iniciativas festivas, gastronómicas, culturales o deportivas que dotan de identidad y contenido al concejo valdesano. En un recorrido por el municipio recomendamos seis paradas de lo más interesante para esta primavera.

1. Luarca es el puerto

Luarca está considerada como una de las localidades más bellas de Asturias. A la capital del concejo de Valdés se la conoce como la Villa Blanca por el aspecto que confieren las numerosas casas blancas que acompañan al río Negro en su desembocadura al Cantábrico. El puerto pesquero -origen de esta villa con un gran pasado ballenero- es uno de los puntos ineludibles a la hora captar la esencia de la localidad. Allí es posible apreciar el trajín diario de los marineros que aprovisionan con pescado y marisco fresco los restaurantes locales, y si se tercia, visitar la lonja del pescado donde tiene lugar la subasta.

Feria de Paredes (Valdés)
Foto: AA.VV. Valle de Paredes

2. Paredes, un lugar de oficios

En el Valle de Paredes tiene lugar cada primavera una feria que recuerda la forma de vida tradicional en los pueblos asturianos. La cita tiene lugar el viernes y sábado santo, esta edición los días 3 y 4 de abril. La Asociación de Vecinos del Valle de Paredes es la encargada de organizar el evento, que bajo el nombre de Muestra de Oficios y Costumbres del Medio Rural da a conocer el trabajo de los artesanos de antaño. El pueblo entero se vuelca en los preparativos de una cita que viene celebrándose desde el año 2003.
Madreñeros, cesteros, ferreiros, hilanderas y demás artesanos sorprenden al visitante que puede ver in situ oficios, si no extintos, en vías de desaparecer. La elaboración artesanal de mantequilla o la confección de las prendas de lana llaman la atención de los mayores, mientras que la iniciación a la cerámica o a la pesca, captan al público infantil.
El mercado tradicional permite adquirir todo tipo de productos autóctonos y caseros; embutidos, nueces, avellanas, miel, freixuelos, rosquillas, empanadas, quesos o licores. La muestra, con un total de 70 stands, acoge una amplia exposición y venta de artesanías, y es sin duda una opción muy atractiva para el turismo en familia.

3. La Semana más devota

La Semana Santa es una de las celebraciones más profundas y arraigadas en España y, se vive con especial fervor religioso en la capital luarquesa. Lo espiritual se entremezcla con lo turístico para dar lugar a unos días en los que destacan las procesiones solemnes y el ambiente festivo en sus calles. Los actos religiosos están organizados por la Real Hermandad del Buen Jesús Nazareno que tiene en la procesión del Jueves Santo su evento más destacado. Durante esta jornada de hondo sentimiento, la imagen del Nazareno asciende desde la iglesia parroquial hasta la capilla de La Atalaya acompañada por miles de personas.

4. Un parque para la vida

Bajo el nombre del Parque de la Vida se encuentra una de las más conocidas e interesantes iniciativas del Cepesma, la Coordinadora para el Estudio y la protección de las especies marinas. El Parque, en La Mata, es todo un referente en actividades de divulgación científica y es posible visitarlo en visitas guiadas de una hora y media de duración. La experiencia es muy instructiva tanto para mayores como para niños y además de mostrar los diferentes espacios expositivos del Parque, permite conocer un centro de recuperación de especies e incluye una divertida práctica en el manejo de serpientes. También es posible visitar el planetario del centro, lo cual prolonga la visita por espacio de al menos dos horas.

5. Barayo, destino natural

A tan solo 9 kilómetros de Luarca se encuentra uno de esos parajes, que merecidamente tienen la protección de Reserva natural parcial. Lo forma la desembocadura del río Barayo, que en su unión al mar crea un estuario de gran valor paisajístico, en el que afortunadamente todavía es posible contemplar ejemplares de nutrias y aves como el ostrero, el cormorán moñudo, el martín pescador o la garza real. En el conjunto de la Reserva, que participa de los términos municipales de Valdés y Navia, se encuentra también una bella y extensa playa, un sistema dunar poblado de pinos y un bosque de alisos.

6. El mar desde lo alto

Los acantilados del litoral valdesano son una de las estampas más características de un concejo que debe mucho a su proximidad con el Cantábrico. La vista es espectacular y digna de contemplarse en cualquier momento del año. Precisamente en torno a uno de los rincones más emblemáticos, Cabo Busto, se desarrolla una ruta costera circular de tan sólo siete kilómetros, que permite pasear viendo el mar y descubrir parajes tan interesantes como el pueblo de Cueva o la playa de Bozo.

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