Cazar por tradición

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Valentín Morán, presidente de la Federación de Caza de Asturias
Valentín Morán, presidente de la Federación de Caza de Asturias / Foto: Fusión Asturias
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La caza en Asturias tiene mucha historia, especialmente en las zonas rurales. La peculiar orografía de esta tierra y una naturaleza generosa convierten nuestra región en un lugar privilegiado para la actividad cinegética. Valentín Morán, presidente de la Federación de Caza de Asturias, defiende la caza como “una tradición necesaria que ayuda a regular las especies y a mantener el equilibrio del entorno rural”.

-¿Cómo valora en estos momentos la actividad cinegética en Asturias: afición, salud de los cotos y especies?
-El número de cazadores lamentablemente ha descendido y el relevo generacional es escaso, como consecuencia del desarraigo del medio rural. Los niños no nacen en los pueblos sino en las ciudades y prefieren las tecnologías para divertirse en vez de madrugar y andar mojándose por el monte. La juventud marcha fuera a estudiar, los que trabajan no pueden compatibilizar esta actividad con su jornada laboral y muchos salarios no dan para actividades de ocio. A ello hay que añadir el envejecimiento de la población, que se ceba especialmente en el medio rural. Los que tenemos afición y lo vivimos desde críos seguimos disfrutando de esta actividad. Prueba de ello es que tenemos mayores de ochenta años que siguen saliendo al monte.

En cuanto a salud de los cotos, hay de todo. Unos van subsistiendo a duras penas porque los costes que generan -daños, guardería, canon cinegético- se han de repartir cada vez entre menos cazadores y eso hace la cosa más complicada.

También hay cierto declive en cuanto a especies cinegéticas. Muchos cotos se apoyaban en la venta de recechos de venado, de corzo o de rebeco y cacerías de jabalí, pero el venado está disminuyendo, muchos cotos han vedado al corzo que ha descendido en un 75% y el jabalí está abandonando los montes para acercarse a las ciudades donde consigue alimentos con más facilidad. Esto hace que los recursos para el mantenimiento de los cotos queden limitados.

jabalís-La llegada de los jabalíes a las ciudades está generando auténticos problemas…
-No solo accidentes en las carreteras sino que se acercan a las basuras a por comida e incluso pueden atacar a la gente, no dejan de ser animales salvajes. Al acercarse a los núcleos urbanos entran en la denominada zona de seguridad y no se pueden cazar, pero nosotros nos hemos ofrecido a colaborar con batidas selectivas para espantar a los jabalíes hacia los cotos colindantes, ayudados de perros. La maleza que rodea a las ciudades es el lugar idóneo para el asentamiento de esta especie.

-¿Qué modalidades de caza se practican en Asturias?
-Caza mayor y caza menor. La caza mayor puede ser a rececho que es un solo cazador buscando una pieza, y luego la caza en batida que se practica en cuadrillas. La caza menor está en mano (varios cazadores van batiendo el campo) o a salto (un cazador normalmente acompañado de un perro). Aquí en Asturias la arcea es la reina de la caza menor, ya que perdiz hay muy poca.

-Como colectivo defienden que la caza podría generar empleo, riqueza y ayudar a fijar población en el medio rural. ¿Por qué no está incluida esta alternativa en las agendas?
-Podría ser una alternativa pero hay gente que no lo quiere entender así. En cambio se les llena la boca hablando de que hay que ayudar al medio rural y lo que hacen con determinadas medidas es que la gente se marche. Yo digo muchas veces que no hay que hacer cosas sino dejar en paz a la gente, que viva como siempre ha vivido y no le hagan la vida imposible. Me refiero a que a lo mejor hay un perro suelto en una carretera de montaña y te sancionan, o tienes un rebaño de ovejas que tiene que cruzar la carretera para pasar de una finca a otra y te sancionan por llevar animales sueltos. Eso no es precisamente ayudar al medio rural.

“Los que tenemos afición y lo vivimos desde críos seguimos disfrutando de la caza. Prueba de ello es que tenemos mayores de ochenta años que siguen saliendo al monte”

-¿Se sienten un colectivo perseguido?
-Sí pero creo que es consecuencia del gran desconocimiento que existe de la zona rural por parte de la zona urbana. Si ahora todos somos naturalistas, vegetarianos, veganos, a lo mejor no se entiende que alguien cace según ellos por divertirse, cuando lo hacemos por tradición desde pequeños y respetando la naturaleza. Amamos el monte. Somos los primeros interesados en vedar una especie cuando disminuye porque además de ser un recurso para los cotos, queremos seguir cazando de aquí a diez o veinte años.

Los cazadores ceban a las especies, hacen cortafuegos en el monte, limpian las malezas. El lince por ejemplo vive gracias a la gestión que hacen muchos cazadores en cotos.
Hay gente a la que le gusta el chuletón y para tener esa carne en el plato hay que sacrificar un animal y eso está asumido. La caza es una actividad legal, regulada por una rigurosa normativa. Cada sociedad de cazadores ha de enviar un censo y en base a él te autorizan a cazar un número determinado de ejemplares. Muchas sociedades trabajan con cupos bastante inferiores a los permitidos, precisamente para ayudar a conservar las especies.

-¿Cuál es la mayor problemática a la que se enfrentan en estos momentos?
-Sin duda, el lobo que está atacando a nuestros perros durante las cacerías y se los devora, literalmente. Hay manadas que son auténticos especialistas. Hablamos de perros que son de un valor importante, tanto a nivel emocional como económico. A veces se salen del cerco que tenemos y como tienen incorporado un GPS cuando les encontramos está el collar por un lado y lo que queda del perro por otro. En lo que va de temporada ha habido tres o cuatro casos. Para un cazador su perro es muy importante, es su compañero, han entrenado juntos y han vivido muchas alegrías. Un buen perro puede costar miles de euros. Por ello pensamos que al igual que existen indemnizaciones a los ganaderos por el ataque de un lobo, nosotros deberíamos tenerlas por la pérdida de nuestros perros.

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