El milagro de Ponga

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Ponga
Ponga / Foto: Turismo Asturias
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La primera vez que se escucha puede sonar a título de película, pero, por lo menos hasta ahora, no lo es. Eso no quiere decir que con el tiempo pueda llegar a convertirse en una gran historia que rebele un importante cambio. Y como los grandes cambios empiezan por pequeñas acciones, vamos a hablar de una que puede llegar a ser inspiradora en un contexto como el actual, donde acabar con el despoblamiento rural es uno de los grandes retos de nuestro siglo. Mucho más en el contexto que estamos viviendo.

Ponga es un pequeño concejo del oriente asturiano que posee un conjunto de riqueza natural inigualable por su variedad y belleza. Esta es una de las razones por la que casi la totalidad del municipio pertenece al Parque Natural de Ponga, Reserva de la Biosfera. Un espacio virgen, apenas tocado por el hombre, escondido entre desfiladeros, rocosas paredes tapizadas de vegetación, sinuosos caminos, grandes bosques, cumbres calizas salpicadas con capricho por distintas muestras de arquitectura tradicional como hórreos, cabañas, así como torreones o casonas de indianos en los núcleos más poblados.

Pues bien, este concejo de apenas quinientos vecinos que vive principalmente de la agroganadería, está convirtiendo su histórico aislamiento en su gran ventaja. La pandemia obligó a teletrabajar a gran parte de la sociedad y ahora muchos se replantean si tiene sentido hacerlo desde la ciudad o mejor elegir en un medio rural donde poder disfrutar del aire libre, más calidad de vida y menos riesgos para la salud. Diego, Adela y su pequeño Xoel, han elegido Ponga para instalarse y seguir con su actividad laboral a través del teletrabajo. Dos personas más han seguido sus pasos y parece que no serán las últimas.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha la web vivirenponga.com donde invita a las familias a asentarse en el concejo, a emprender aquí “un viaje único al Paraíso” y para ello pone en valor los servicios municipales de los que dispone -entre otros, una escuela de 0 a 3 años para quien quiera iniciar una nueva vida allí con sus pequeños, consultorio médico o biblioteca-. La web incluye también qué casas están disponibles en el concejo bien en régimen de alquiler o en venta. Esto parece haberles funcionado porque después de estos cinco nuevos vecinos, no paran de llegar personas interesadas por emprender en la zona, tener aquí su segunda residencia o un lugar para vivir.

La alcaldesa y los vecinos unen sus esfuerzos para que el pueblo siga vivo y se convierta en un polo de atracción de población con talento, ideas, trabajo o proyectos porque aquí son bienvenidos. Anuncian que el espacio está libre de estrés, atascos, ruidos o problemas para aparcar. A cambio hay aire puro, árboles, naturaleza, y en noches despejadas, un espectáculo de estrellas impresionante. Solo le hace falta un empujoncito más: mayor acceso a las telecomunicaciones. Es clave garantizar una buena cobertura para el desarrollo económico del mundo rural. Un ejemplo de ello lo tenemos en Somiedo, que desde el pasado año disfruta de fibra óptica, razón por la cual varias empresas han decidido asentarse en la zona. O Cabranes que también ha conseguido atraer población y se ha convertido en un auténtico paraíso para jubilados británicos y jóvenes neorrurales que conviven con los vecinos de toda la vida y están creando nuevas fórmulas de convivencia.

Ponga puede ser un rayo de esperanza dentro de este invierno demográfico que, sumado a otras iniciativas que se están desarrollando en distintos lugares de la geografía asturiana, obren el milagro. Como dice el proverbio chino, “el viaje más largo comienza con un pequeño paso”… y en este caso, el Covid-19 parece que está echando una mano.

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