Realidades paralelas

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Realidades paralelas
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Este verano lideramos la recuperación del turismo en nuestro país y registramos en julio el máximo histórico de visitantes y pernoctaciones, según datos del INE.

Las buenas noticias no afectan solo a este sector, el Gobierno asturiano aprecia una fuerte recuperación del empleo y la actividad económica según los últimos datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) conocidos hace unas semanas. El paro sigue descendiendo, en agosto había 61.669 parados, cifra desconocida para este mes desde 2008. La industria asturiana se consolida y el desempleo en el sector se reduce en un 50% respecto al segundo trimestre del año -cuando la encuesta estimaba 3.000 parados-. En definitiva, hay 7.500 ocupados más y 9.900 desempleados menos.

También el consumo parece que se recupera. Los asturianos se lanzan a gastar los ahorros que han acumulado meses atrás confiados en que la situación ha variado y volvemos poco a poco a la ‘normalidad’. Si los indicadores continúan por esta senda la recuperación será un hecho, advierten numerosos economistas. Sin embargo, el optimismo que pueden proyectar estas cifras esconde otra realidad que hay que tener en cuenta para no sucumbir a este irresistible canto de sirenas.

El desarrollo real de un país o de una comunidad en este caso, no se refleja solo en los datos de ingresos o de empleo sino en las oportunidades reales que luego tienen los ciudadanos para poder llevar la vida que quieren. Dicho esto, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿cómo se distribuyen esos ingresos entre los asturianos? ¿Se traduce esto en una mayor calidad de vida? Lamentablemente, no. “Los que menos tienen siguen teniendo muy poco y los que más tienen, ahora poseen un poco más”, esto decía Héctor Colunga, presidente de la Red Europea de la Lucha contra la Pobreza en Asturias en la presentación del informe El Estado de la Pobreza. Seguimiento del Indicador de Pobreza y Exclusión Social en España 2021. Informe AROPE en la Junta General del Principado.

Estos indicadores marcan un incremento muy preocupante de la desigualdad en la región. Por primera vez en la historia superamos la media estatal en índice de pobreza con un 27% frente al 26,4% que hay a nivel nacional. Hay 30.000 personas más este año que viven en una situación de riesgo de pobreza o exclusión social y de ellas 25.000 son mujeres.

Más datos. Si hablamos de pobreza severa -personas que no pueden satisfacer sus necesidades más elementales- el informe recoge que este año la cifra es un 2,7% superior a la media nacional. Somos la comunidad con mayor desigualdad en el reparto de riqueza y con la tasa más baja de trabajo por hogar.

Cuando la pandemia parece estar más o menos controlada otra crisis planea sobre los asturianos, la pobreza energética que van a sufrir cientos de familias ante la llegada del frío y como consecuencia de la alarmante subida de la luz y del gas. A partir de ahora muchas personas van a entrar en una situación de vulnerabilidad que se irá incrementando. Y no son previsiones, es una realidad que está ahí.

Desde las oficinas de Cruz Roja en Asturias se atendieron el año pasado a 344 familias dentro del Proyecto de Pobreza Energética. Este año, al ritmo que van, calculan que atenderán por lo menos a 50 familias más. Alertan de que la próxima epidemia que viviremos en la región será la pobreza energética.

Estas ‘otras cifras’ reflejan la realidad que está en la calle y que exige medidas contundentes para cambiarla. De qué vale que aumente el PIB si no llega el dinero a quién lo necesita. La pandemia ha terminado de poner en entredicho a los indicadores económicos porque no miden ni reflejan la desigualdad, la exclusión social o la crisis climática que estamos padeciendo.

La economía siempre ha de estar al servicio de las personas, “eso de crecer primero para distribuir después, no es economía. Prefiero crecer distribuyendo, crecer de modo equitativo…”, afirmaba Marcelino Marcos, presidente de la Junta del Principado en la presentación del informe AROPE. Si no lo hacemos todos juntos no habrá recuperación, por mucho que lo indiquen los números.

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