Charly López. Otro asturiano en el Dakar

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Charly López, fotógrafo del Dakar
Foto: A.S.O. - Charly López
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El asturiano Charly López es uno de los fotógrafos oficiales del Rally Dakar. Este año, el segundo trabajando para la organización, se convirtió en el ganador del premio Émilie Poucan que reconoce la mejor imagen del rally.

Dakar 2020 / Fotos: A.S.O. – Charly López

Compró su primera cámara en el 2011 con 18 años. Cuando acabó el bachiller decidió que quería estudiar fotografía, pero como también le gustaba el deporte, unió las dos cosas y comenzó a hacer sus pinitos cubriendo eventos deportivos. Tras trabajar también en la bbc (bodas, bautizos y comuniones), en 2018 lo contrata una agencia portuguesa con la que cubre varios eventos deportivos. Al final del 2019, le proponen ir al Dakar. Quedaron tan contentos con su trabajo que al año siguiente comenzó a trabajar directamente para la organización.

Parece un hombre tranquilo, pausado, de los que no altera con facilidad su frecuencia cardíaca. Pero algo no encaja en la ecuación. ¿Cómo puedes asumir la responsabilidad de ser el fotógrafo de uno de los rallys más importantes del mundo y hablar con tanta tranquilidad? A medida que se desarrolla la conversación las piezas van encajando. Perú 2019 fue la primera edición que cubrió y también fue la primera vez que trabajó desde un helicóptero. Habla de días de trabajo intensivo en los que las fotos no reflejaban lo que él quería, de mareos en el aire subsanados a base de Biodramina, de nervios sobrevolando el desierto mientras se adaptaba a trabajar dando indicaciones al piloto de cómo buscar los mejores ángulos… Arabia 2020 ha sido su segundo Dakar, pero la mezcla de emociones e incertidumbres que supone esta aventura no varió prácticamente en nada.

«Es posible que muchas de las fotos que hago me definan porque me gusta mucho que en ellas haya un paisaje y no centrarme solo en el deportista. No sé si es que por vivir en Asturias me he sentido siempre muy unido a la naturaleza»

-¿Cuál es una de las mayores dificultades de ser un fotógrafo en el Dakar?
-Lo más difícil es conseguir llegar hasta ahí. Una vez que ya estás, para mí lo más difícil es tener mucha capacidad de improvisación. Cada día te puede pasar cualquier cosa, aunque tengas un programa en cuanto a horarios y demás, no hay ningún día igual a otro y todo se convierte en una aventura muy grande porque es una quincena muy intensa. Al final, notas mucho el cansancio porque no dormimos mucho y el cuerpo lo acusa. Los últimos días son los que se hacen más duros. También es cierto que nosotros, trabajando con la organización, tenemos bastantes facilidades porque por ejemplo dormimos en el campamento, pero en cama.

-¿Podrías describir una jornada en el Dakar?
-Nos despertábamos más o menos entre cinco y cinco y media e íbamos a desayunar en el campamento donde tienen servicio de catering para los pilotos. Cuando empieza a haber luz, que suele ser sobre las seis y media, despegamos y lo primero que hacíamos era llegar a la salida que suele estar a unos 200 o 300 kilómetros y a las siete más o menos ya había participantes. Unos días seguíamos a los competidores de motos y otros días a los de coches porque hay bastante diferencia entre unos y otros. Pueden compartir tramos porque van por los mismos caminos, pero las motos salen muy pronto y a lo mejor dos horas o dos horas y media más tarde, salen los coches. Con lo cual es muy difícil seguir a los dos al mismo tiempo. Seguíamos desde el aire todo el recorrido y a veces parábamos a repostar y también para hacer mi trabajo. Si todo iba bien y no había ningún accidente en carrera ni nada raro podía decidir donde parar porque voy con el director de carrera que conoce el recorrido y ya me dice dónde puede haber fotos más interesantes. Entre los dos decidimos dónde paramos. Ahí es donde entra la improvisación porque cuando llego allí, yo no conozco nada del recorrido ni del país con lo cual vas sobrevolando, ves por dónde están pasando y vas decidiendo en qué lugares paras. A las cinco y media o seis de la tarde, volamos al campamento siguiente y ahí ya me ponía a trabajar con el ordenador para enviar todas las fotos. A lo largo del día también envías alguna foto a baja calidad que principalmente son para redes sociales. Lo de la comunicación es un poco complicado porque dependes cien por cien de la cobertura, y aunque había días que no había cobertura por la zona en la que estábamos para enviar cinco o seis fotos en baja resolución, te apañabas. Desde el campamento ya enviaba todo a máxima calidad y con mayor conexión.

Dakar 2020
Foto: A.S.O. – Charly López

-Tu primer Dakar fue Perú en el 2019 y este segundo año en Arabia. ¿Qué diferencia encontraste entre uno y otro?
-Entre los dos países hay mucha diferencia. Al día siguiente de llegar se hace la fiesta de ceremonia de salida en la que presentan a los pilotos y es un evento que se hace para el público. En Perú había miles y miles de personas viéndolo y en Arabia parecía que nadie había escuchado nada del Dakar porque apenas había público, era un poco desolador. Durante todo el rally en el país andino había gente que iba al desierto a ver la prueba, mientras que este año era un poco triste porque no había nadie. Me pedían fotos con gente y era muy complicado poder cumplirlo porque no había más de veinte personas. Supongo que poco a poco se irá conociendo más el deporte, pero no tiene pinta de que llegue a ser como en Perú ni mucho menos. Tal vez este se hizo más duro porque fueron más días y hacía más frío sobre todo por las mañanas y por la noche. El año pasado no sufrimos tanto, evidentemente hacía calor, pero lo recuerdo bastante más llevadero. En cuanto a medios se notó un cambio considerable, esta vez había mucho más dinero y eso se traduce en comodidades. El campamento cambió bastante, el catering era mucho mejor, la sala de prensa y las instalaciones también, con lo cual este año era mucho más cómodo trabajar. En Perú la sala de prensa no estaba cerrada al cien por cien con lo cual había mucha arena y se ensuciaba todo. Este año eran estructuras mejores y acondicionadas, estabas en medio del desierto, pero entrabas en la sala de prensa y se agradecía tener esas comodidades.

-Este año ganaste el premio Émilie Poucan que reconoce la mejor imagen del rally. ¿Cómo definirías esa foto?
-La verdad es que fue un poco fortuna porque íbamos sobrevolando la zona y ese día tenían un poco de prisa, pero ví el sitio y les pedí si podíamos hacer alguna foto ahí. Solo hice una con la que gané y nada más. Me acuerdo que veía venir la moto de lejos y el helicóptero todavía estaba colocándose, le estaba dando instrucciones para que bajase más, que se pusiera de lado y el piloto estaba cada vez más cerca. Sabía que tenía una única oportunidad y ese momento fue un poco estresante, pero al final la foto quedó bastante chula. El sitio era impresionante, el acantilado parecía de película y lógicamente ayuda hacerla desde el helicóptero porque desde abajo no da esa sensación de vértigo, el sitio no parecía el mismo. De todas formas, para mí no es la que más me gusta de todo el rally. Dos días después hice unas que me parecen mejores, pero ya estaba fuera de plazo para presentarlas.

Dakar 2020
Foto ganadora del Premio Émilie Poucan, el cual reconoce la mejor imagen del rally / Foto: A.S.O. – Charly López

-Tú vas en el helicóptero de la organización con el director de carrera, un médico y el piloto. ¿Cómo se gestiona una situación así en un momento en el que te juegas todo a una carta?
-Es una situación de tensión un tanto estresante. En Perú los pilotos eran chilenos y hablábamos en español, pero este año el piloto era de Francia y mi francés es bastante malo. Hablamos en inglés, pero te cuesta muchísimo trasmitir lo que quieres y además tienes muy poco tiempo para hacerlo. El momento fue tenso porque yo sabía qué foto quería, la posición en la que él había puesto el helicóptero era todo lo contrario y me costó mucho manejar la situación. Los primeros días fueron terribles porque fue difícil conseguir que se acostumbrara a mí y que entendiera el punto de vista que yo quería. Al final fue más fácil.

-En esos momentos, ¿te pueden los nervios y la responsabilidad o la calma y la confianza absoluta?
-La verdad es que al principio eran nervios. Me acuerdo el primer día en Perú que las fotos tampoco me estaban saliendo muy allá y eso todavía suma más nervios porque te están dando una oportunidad que no puedes desaprovechar y los primeros días no me sentía muy contento. Después de tres jornadas me acostumbré a estar en el aire y todo comenzó a ir más fluido. También se sumaba que el tema del mareo lo llevaba un poco mal, me dieron Biodramina y mejoré. Poco a poco me fui sintiendo más tranquilo, empiezas a hacer fotos que ya te gustan más, te vas acostumbrando al sitio y ya ves, al final terminaron muy contentos y por eso repetí este año. En Perú fue la primera vez que trabajé desde un helicóptero. Además, cuando fui allí no contaba con ello, pensaba que mi trabajo iba a ser otro totalmente diferente, pero me plantearon la posibilidad y fue la primera vez que hice algo así y la verdad es que es algo único.

“Probablemente lo que más me gusta del Dakar es la sensación de aventura, de improvisación, de levantarte por la mañana y no saber qué va a pasar ese día, ni qué fotos vas a poder hacer. Tener esa incertidumbre me provoca bastante adrenalina”

-¿Qué es lo que más te gusta de ser un fotógrafo que trabaja en uno de los rallys más duros del mundo?
-Probablemente lo que más me gusta del Dakar es la sensación de aventura, de improvisación, de levantarte por la mañana y no saber qué va a pasar ese día, ni qué fotos vas a poder hacer. Tener esa incertidumbre me provoca bastante adrenalina, es una sensación que me gusta mucho. Un rally como este pasa por tantos sitios que es una forma maravillosa de conocer sitios y culturas diferentes haciendo algo que te gusta y por lo que además te pagan. Lo del Dakar no lo cambio por nada.

-Desde tu punto de vista ¿cuáles son los elementos que tiene que tener una buena fotografía?
-Para mí el ingrediente fundamental es la luz. A partir de tener la luz perfecta, estaría el encuadre que ya depende totalmente del fotógrafo y también que el motivo sea interesante. En el tema de deporte me gusta que haya acción, que lo que estás fotografiando aporte algo a la imagen. Si hay un paisaje me gusta mucho más porque enmarca la foto. Evidentemente la edición también ayuda, pero no es lo más importante.

Dakar 2020
Foto: A.S.O. – Charly López

-¿Eres de los que ve la foto antes de hacerla o te sorprendes una vez que has disparado?
-La tengo en la cabeza antes de hacerla. Normalmente cuando llego a un sitio veo la foto y luego ya es coger la cámara y hacer lo que tengo en mente. Cuando más ágil es ese proceso más fácil es trasladarlo a la foto.

-¿Para ser un buen fotógrafo es vital el instinto?
-Sí, sobre todo en la fotografía de acción porque te tienes que anticipar a lo que va a pasar. Quizá en otras situaciones más controladas no lo tienes que hacer tanto, pero un deporte de estas características cualquier situación te puede pasar en un segundo con lo cual el instinto y el anticiparte a esa acción es bastante importante. Conocer el deporte también es vital.

-¿Qué papel juega la suerte?
-Puede entrar en juego bastantes veces en el sentido de que estás en un sitio y justo ahí pasa algo que sea de interés. Por ejemplo, cuando volcó Alonso, las fotos que se vieron no sé si se puede llamar suerte, pero tiene que coincidir que estés en el sitio en ese momento, pero también es trabajo de anticipación y saber en qué sitio puede pasar algo.

“El impacto que te pueda causar una foto sin falta de que expliques nada porque ella misma ya cuenta una historia, es mucho mayor que lo que puedas contar hablando o escribiendo”

-¿Ves el mundo diferente a través de tus ojos o a través del objetivo de la cámara?
-No llevo las cámaras encima todo el día, pero cuando voy caminando y veo que hay una luz bonita, en mi cabeza todo el tiempo estoy haciendo fotos o imaginándomelas. Si llevo el móvil las voy haciendo cuando puedo. Pero con la mirada las voy haciendo constantemente.

-¿Piensas en color o en blanco y negro?
-No tengo ningún motivo que lo justifique, pero normalmente trabajo más el color. En fotografía deportiva intento plasmar la realidad y me parece más natural dejarlo en color y si hay un sitio que haya arena o unas montañas de fondo, me parece que plasmarlo tal cual sale forma parte del impacto que te pueda causar al verla.

-¿Las fotos que haces te definen?
-Posiblemente muchas sí, porque, como te dije antes, me gusta mucho que en mis fotos haya un paisaje y no centrarme solo en el deportista. No sé si por vivir en Asturias me he sentido siempre muy unido a la naturaleza y cuando estoy con la cámara automáticamente integro el paisaje en la foto.

Dakar 2020
Foto: A.S.O. – Charly López

-¿Es verdad que una imagen vale más que mil palabras?
-Sí, al cien por cien. El impacto que te pueda causar una foto sin falta de que expliques nada porque ella misma ya cuenta una historia, es mucho mayor que lo que puedas contar hablando o escribiendo. Una foto o una serie de ellas pueden describir lo que está pasando y son mucho más impactantes, el mensaje te llega de otra forma. Con la foto lo que ves es lo que hay y todo el mundo lo entiende. Es bastante más fácil y más rápido.

-¿Tu mejor foto está por llegar?
-Espero que sí. Aunque ahora esté todo muy parado y tan lejos de volver a empezar, hay que ser positivos. Seguro que, cuando me quiera dar cuenta, ya estoy otra vez subido al helicóptero. De todas formas, aunque haga una foto muy buena seguro me pasará lo mismo que con la que ganó el premio en el Dakar de este año: que es una foto muy guapa, que me gusta mucho, pero veo que es mejorable. Siempre me va a pasar lo mismo por el nivel de exigencia.

-Además de cubrir el Dakar del 2021, ¿qué otros proyectos tienes?
-Voy a empezar a meterme en el ciclismo y si todo va bien haré el Tour y la Vuelta. Lo haría con la organización porque son los mismos que organizan el Dakar. Como les gusta el trabajo que hago en el rally, me han propuesto que me meta en ese mundillo. Esperemos que todo esto no se paralice mucho…

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