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miércoles 28, febrero 2024

Rapacina Repostera: “Me gusta mucho experimentar”

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Se llama Raquel Bayón Martínez. Como casi siempre pasa en estos casos, sin saber muy bien cómo, empezó hace tres años a recopilar sus recetas de repostería en Instagram y hoy acumula más de 111.000 seguidores. A pesar de ello insiste en que no es una influencer sino una creadora de contenidos que no tiene ningún interés en hablar de su vida para que siga siendo privada. Ella es Rapacina Repostera. Recetas de repostería típica asturiana, fáciles, elaboradas desde el cariño y al alcance de todos.

-Háblanos de tus orígenes, ¿cuándo despierta tu interés por la cocina?
-Mi abuela materna cocinaba muy bien y mi madre lo heredó de ella. Somos tres hermanas, -yo la pequeña- y siempre estuve muy enmadrada, pasando mucho tiempo con ella. Desde niña la ayudaba y aprendí todo de su mano.

-¿Cómo definirías la idea de Rapacina Repostera? ¿De dónde te viene esa necesidad de divulgar?
-En casa, como siempre cocinaba mi madre -lo hacía genial-, a mí me tocaba hacer el postre, la tarta de cumpleaños, un bizcocho para desayunar o para regalar. Personalmente me gusta tanto el dulce como el salado, pero por estas circunstancias acabé haciendo más repostería. A eso se suma que soy un poco desastre, hacía las recetas de cabeza y luego me olvidaba de ellas. Así que decidí apuntarlas y recopilarlas en Instagram, también con la idea de que mis amigos que me preguntaban o gente que pudiera necesitarlas tuviera un sitio donde consultarlas. Todo esto nace de una manera muy natural, poco a poco, sin pensar en darme a conocer porque hacia fuera soy una persona muy vergonzosa. No me gusta hablar de mi vida privada, ni proyectar mi imagen, ni hablar de mí. Surgió casi como una especie de diario de cocina.

“En casa, como siempre cocinaba mi madre -lo hacía genial-, a mí me tocaba hacer el postre, la tarta de cumpleaños, un bizcocho para desayunar… Personalmente me gusta tanto el dulce como el salado, pero por estas circunstancias acabé haciendo más repostería”

-¿Son recetas tradicionales asturianas o de inspiración propia?
-Tengo de todo. Hay muchas recetas asturianas porque intento proyectar Asturias a través de la cocina. Aquí tenemos una repostería brutal. En este sentido tengo pendientes de hacer muchos dulces típicos de nuestra tierra. También hay creaciones propias, he ido evolucionando, aprendiendo mucho con ensayo-error, me gusta mucho experimentar. Copiar no tiene ningún mérito, eso lo puedes encontrar en cualquier sitio.

-¿Con qué frecuencia publicas y cómo es el proceso de selección?
-Suelo publicar dos recetas a la semana, pero no es algo obligatorio, no me siento condicionada. Tengo la suerte de tener comunidad, -como lo dicen ahora- y si una semana no publico no pasa nada. En agosto a lo mejor lo hago dos veces al mes, ahora en Navidad publiqué menos porque pensé que la gente estaría un poco harta de tanta receta y tanta comida. No me condiciona en absoluto.
¿Cómo decido qué publicar? Pues en base a lo que me apetece y lo que yo voy experimentando. Si he publicado tres bizcochos, pues cambio y pongo la receta de unas galletas. Si tengo una cena con amigos y decido llevar una tarta, pues la hago y la comparto. Si se trata de un cumpleaños en casa pues hago una de grandes dimensiones; luego también están los bizcochos, galletas, bollos suizos, hojaldres… Hago según me apetezca o me surja en el día a día. Todo lo baso en mi vida, porque al final la que se lo come somos mi gente y yo.

“Tengo muchas recetas asturianas porque intento proyectar Asturias a través de la cocina. Aquí tenemos una repostería brutal”

-O sea, que eres ‘llambiona’, te gusta el dulce…
-Me gusta comer en general, igual que a todos los asturianos. Aunque luego me pregunten dónde lo meto porque en este sentido tengo una genética envidiable que me permite comer y no engordar. Y, lo más importante, que siempre lo comparto con los demás. Pero sí, sí… me gusta el dulce.

-Has publicado “Las recetas de mi casa” y dices que es un viaje por Asturias a través de las recetas más icónicas. ¿Qué te inspiró a escribir este libro?
-Son las recetas de mi madre, tenía que haberlo firmado ella, aunque lo escribí yo. El libro es de las dos. Mi madre cocina muy bien, ya te lo dije, y por otro lado veo que se están perdiendo las recetas tradicionales. La cocina asturiana requiere tiempo, y la gente cada vez tiene menos. Yo en Instagram y en mi vida presumo mucho de Asturias. En mi biografía digo que soy más asturiana que Pelayo, defiendo que vivimos en un sitio privilegiado, con una calidad de vida envidiable y una buena gastronomía que hay que dar a conocer y en eso tengo necesidad de poner mi granito de arena. Tenía la idea de este libro desde hace tiempo, dar a conocer los platos salados de Asturias y quise hacerlo con las recetas de mi madre. Algunas las hizo ella directamente, y yo me encargué de las fotos y los textos; otras las hice yo y hay una muy especial de la borona -especialidad de mi madre-, que la hizo mi abuela. En Asturias tenemos una gastronomía muy diversa que va más allá del cachopo, y quisimos hablar de ella.

Izda.: trenza de hojaldre relleno. Dcha.: tarta de Ferrero. Recetas de Rapacina Repostera
Izda.: trenza de hojaldre relleno. Dcha.: tarta de Ferrero

-¿Por qué crees que ahora hay tanto interés por lo gastronómico? ¿A qué es debido este boom?
-Pasamos de una época donde nuestras madres cocinaban mucho a otra donde la gente ha dejado de cocinar, es todo más a base de ‘preparados’, y creo que la gente quiere volver a comer sano. No quiere decir dietas, pero está claro que lo hecho en casa es mucho más saludable que los precocinados o el comer fuera.

-¿Crees que influyó la pandemia en este cambio de tendencia?
-En repostería, seguro. Todos recordaremos que se agotó la harina en los supermercados. De hecho, mi actividad en Instagram empezó justo después de la pandemia, hace ahora tres años. Primero creamos un grupo de wasap de cocina entre la familia y a partir de ahí, surgió Rapacina Repostera.

“En mi biografía digo que soy más asturiana que Pelayo, defiendo que vivimos en un lugar privilegiado, con una calidad de vida envidiable y una buena gastronomía que hay que dar a conocer”

-¿Crees que es posible aprender a cocinar tirando de recetario?
-Al principio pensaba que con lo mal que me explicaba la gente no me iba a entender. Y precisamente lo que más me dicen es lo sencillo que explico las cosas y lo bien que se entienden. Ahora me he pasado más al vídeo porque todo va evolucionando, luce mucho más lo que haces, es más visual. Son muchos los que me escriben y me dicen que las proporciones están muy ajustadas, especialmente de azúcar y no resultan postres empalagosos, algo que a mí tampoco me gusta. Me mandan fotos con las recetas que hacen, en ese sentido tengo muy buen feedback con la gente. A lo mejor no puedes hacer un brioche el primer día, pero está claro que un bizcocho o unas galletas, sí.

-A través del boca a boca has conseguido más de 111.000 seguidores en Instagram. ¿Esperabas esta respuesta o te ha sorprendido?
-Nunca en la vida me imaginé esto porque entre otras cosas nunca me lo había propuesto, no entraba dentro de mis planes. Todo ha ido muy poco a poco, ha sido una evolución, y es así como me presta que sea porque vas aprendiendo a gestionar las cosas. Aumentan los comentarios y te vas acostumbrando a ese ritmo. Estoy muy contenta. Me considero una creadora de contenidos, soy como una especie de libro de recetas en sí mismo. Personalmente me proyecto muy poco y a pesar de ello me va muy bien, me preguntan muchísimo, y cuando les contesto me dicen que qué agradable soy. A veces pienso que debo de cambiar, dar un paso más, pero me cuesta mucho. Por el momento, prefiero estar al otro lado.

“No soy una influencer. Me considero una creadora de contenidos, soy como una especie de libro de recetas en sí mismo”

-Aún exponiéndote poco, eres muy bien recibida, tienes una fórmula que te funciona; llevas tu ritmo, no te lo impone nadie. No todo son likes en la vida.
-Sí, mi vida privada me gusta que siga siendo privada. Si alguna vez hago algún viaje, cuelgo alguna foto, pero incluso para eso soy un poco desastre, ya me lo dicen mis amigos. No suelo llevar móvil cuando voy a disfrutar, otras veces se me olvida. Trabajo por cuenta ajena, así que, entre mi jornada laboral e Instagram, de lunes a viernes tengo ocupado casi todo mi tiempo. Si estuviera supeditada a ‘tengo que publicar, grabar…’ no tendría vida privada.

-¿Qué te dicen tus familiares y amigos cuando ven el éxito de tu proyecto?
-Pues no mucho porque todo esto lo vivo con normalidad. Sólo en dos ocasiones me dijeron, “oye, tú eres Rapacina Repostera”, y dije un ‘sí’ extrañada y con cara de susto. Mis amigos me conocen, no soy de esas influencer que van a un restaurante y se dan a conocer… yo nunca digo nada. Y si algún amigo dice quien soy en voz alta, le lanzo una mirada, como diciendo “¿por qué tienes que decir nada?”. Ahora bien, cuando publico un vídeo son los primeros que se ríen de mí. En definitiva, lo llevo bien. Mi familia al principio era más escéptica, pero ahora todos están encantados.

“No pasa nada si te tomas un par de donuts a la semana, pero si los haces en casa, mucho mejor. Se trata de aprender a comer bien, pero disfrutando, sin amargarte la vida”

Carrot Cake de Rapacina Repostera
Carrot Cake

-¿Crees que además de comer, la gente quiere cada vez más ser consciente de lo que come o se trata de una moda pasajera?
-Yo creo que, en la comida como en todo, cada vez hay más polarización. Unos se preocupan muchísimo por lo que comen y otros que no se preocupan absolutamente nada. Yo intento estar en el medio. No pasa nada si te tomas un par de donuts a la semana, pero si los haces en casa, mucho mejor. Se trata de aprender a comer bien, pero disfrutando, sin amargarte la vida. Puede que sí esté aumentando el interés por cuidarse y comer saludable pero también existe eso de no tengo tiempo y como cualquier cosa.

-¿Cuál es tu receta preferida y cuál es la que ha gustado más a tus seguidores?
-La que ha gustado más es la tarta de queso que se hace con cuajada y lleva caramelo por encima. Seguida de la crema pastelera, ¡fíjate qué cosa más sencilla! Pues fue viral. Y a mí personalmente me gustan mucho los bollos suizos, y cualquier cosa que tenga chocolate. Mi tarta preferida está en el libro, no en Instagram y es una que me hacía mi madre desde que era pequeña y me la sigue haciendo en los cumpleaños: tarta de galleta y chocolate.

-¿Cuál dirías que es tu mayor recompensa en todo lo que haces?
-Me gusta que a la gente le gusten las recetas, sobre todo que las hagan y les salgan bien, esa es la mejor recompensa que puedo tener. Hay gente que publica recetas, luego la gente las hace y no le salen, dicen que es porque el autor se ha guardo algún secretillo. Yo si publico una receta, lo hago tal cual porque lo que quiero es que a la gente le salga bien. Pongo especial interés en ello. Es mi hobby y disfruto haciéndolo, y si recibo mensajes positivos, pues más aún. Por ejemplo, esa tarta de chocolate que te decía no la quería publicar porque sólo se hace en mi familia y quería seguir manteniéndola en ese circuito, pero cuando llegó el libro pensé en publicarla para que pudiera disfrutarla más gente.

“Si publico una receta, lo hago tal cual porque lo que quiero es que a la gente le salga bien. Pongo especial interés en ello”

-¿Has pensado alguna vez hacer de este hobby un negocio?
-Creo que para poner en marcha un negocio profesional antes hay que formarse, tendría que estudiar algo de cocina para hacerlo bien de verdad, mi actividad profesional no tiene nada que ver con eso. Por otro lado, un negocio de hostelería me parece algo muy duro y difícil. Por ahí no iría. Lo que sí me gustaría con el tiempo sería dar cursos de repostería básica, cosas fáciles que te van a salir bien. Para esa gente que a priori no tiene idea de nada, y quieren aprender. Vivir solo de Instagram sería complicado. Serían cursos online, presenciales, pero aún no estoy en esa tesitura. Eso exigiría crear una web, dotarla de contenidos, algo que requeriría mucho tiempo.

-Por el momento el mensaje de tus seguidores es que lo que haces interesa…
-Sí y en ese sentido estoy muy contenta. Las redes te piden evolucionar. Hace un año mis vídeos eran un terror, y ahora, casi todo lo que hago, son vídeos. Con la práctica me resulta más fácil hacerlos. Las redes sociales en el tema de cocina te llevan mucho tiempo. Es crear la receta, luego no te tiene por qué salir bien a la primera ni a la segunda, tienes que hacer las fotos, grabar el vídeo, editarlo en un programa, subirlo, publicar un comentario…

“Quería que mi nombre fuese algo asturiano y Rapacina Repostera es algo así como chica joven, -aunque ya no lo soy tanto-, y repostera, es decir, aquí vamos a hablar de recetas de repostería”

-¿Y todo eso lo haces sola o tienes algún tipo de ayuda?
-Lo hago yo sola. Hace tiempo hice un curso muy sencillo de cómo llevar redes sociales y el profesor siempre me decía que lo llevaba muy bien. Pero es que yo, para esto que publico, a lo mejor le dedico cuatro horas al día, además de mi trabajo fuera de casa. Dedico mucho tiempo.

-¿De dónde viene el nombre de Rapacina Repostera?
-Quería que fuese algo asturiano y ese nombre es algo así como chica joven, -aunque ya no lo soy tanto-, y repostera, es decir, aquí vamos a hablar de recetas de repostería. Les conté la idea a la gente de mi entorno y a todo el mundo le pareció bien, así que así se quedó el nombre. La verdad es que gusta mucho, hasta el punto de que en mi trabajo hay muchos que me llaman ‘rapacina’. Es un nombre fácil de recordar.

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