Wanderlove, ropa sostenible con energía positiva

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Natalia Fernández Fernández, creadora de Wanderlove
Natalia Fernández Fernández / Fotos: Wanderlove
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La moda se ha convertido en algo de usar y tirar, las cifras empeoran cada año. Para crear conciencia de lo que es un negocio de moda sostenible, Natalia Fernández Fernández ha creado Wanderlove, una marca de ropa sostenible diseñada aquí en Asturias que se produce de forma artesanal en la India y que utiliza para sus creaciones telas sobrantes de grandes empresas textiles. Esta tienda online respira originalidad y autenticidad. Conozcamos más de este proyecto y su filosofía.

-Decís que Wanderlove nace a partir de un sueño, ¿cuál?
-Pues la idea nace hace unos diez años en plena crisis económica. La que entonces era mi pareja y yo necesitábamos dar un cambio en nuestros trabajos y nuestras vidas y decidimos viajar, conocer otros países para intentar recobrar esa sensación de que las cosas podían ser mejores. Acabamos en la India y Nepal y nos enamoró. Wander no nace en ese momento, sino que es un proyecto que se va gestando poco a poco. Regresamos a la India al año siguiente y conocimos a una familia con la que surgió un amor mutuo. Eran sastres, no sabían hablar inglés ni nosotros su idioma, pero con el paso de las horas las palabras ya no eran necesarias. Esa fue la primera familia con la que empezamos a trabajar desde cero; compramos máquinas de coser, y realizamos las primeras prendas.

-Se diseña desde Asturias, ¿qué recorrido hace hasta que se convierte en una prenda de venta online?
-Sí, los diseños los realizamos en Gijón, todo el equipo está aquí. Asturias tiene una naturaleza desbordante y eso nos sirve de inspiración, de aquí salen todas las ideas. A partir de ahí el proceso es algo complicado porque intentamos hacer que todo sea sostenible al cien por cien. Todas las ideas hay que llevarlas a la sostenibilidad, hay que acoplarlas a los tejidos que en ese momento podamos conseguir.
En nuestro caso, reciclamos telas, pieles, materiales que sobran a empresas textiles muy grandes después hacer sus colecciones. Tejidos que acaban en almacenes o se destruyen y ahí es cuando nosotros empezamos a realizar una labor de búsqueda. Con nuestras ideas de inspiración más los tejidos que conseguimos sacamos la colección que luego vendemos en la web.

“Reciclamos telas, pieles, materiales que sobran a empresas textiles muy grandes después hacer sus colecciones. Tejidos que acaban en almacenes o se destruyen”

-¿Qué grado de implicación tenéis en todo este proceso? ¿Participáis de alguna manera en la parte de producción?
-Yo viajo dos veces al año a la India y luego una tercera suele acompañarme una parte del equipo porque quiero que conozcan toda la cadena. No es lo mismo ver las cosas desde Gijón a verlas desde el otro lado del mundo donde se produce la otra parte. Detrás hay familias de sastres con las que mantenemos un contacto estrecho, cuidando mucho sus derechos personales y laborales fuera de cualquier tipo de explotación. La mayor parte de los materiales están libres de tintes químicos y tóxicos. Nos esforzamos mucho en mantener una producción artesanal y por eso hacemos ediciones limitadas.

-La relación con esas familias, por lo que comentas, va más allá de la vía comercial…
-Sí, los vínculos son muy profundos. Hablo prácticamente a diario con ellos y me cuentan cómo están, qué tareas tienen para el día. Es una fusión entre ambas culturas. Hoy por ejemplo no se trabaja allí porque están disfrutando el Diwali, el Año Nuevo hindú.

“Detrás de la parte de producción hay familias de sastres de la India con las que mantenemos un contacto estrecho, cuidando mucho sus derechos personales y laborales fuera de cualquier tipo de explotación”

-¿Quiénes formáis parte de este equipo?
-Aquí en Gijón somos seis personas entre las que tenemos distribuidas todas las funciones. Dos fotógrafas -Paula y Mar- una de estudio y otra de exteriores. Marta se ocupa de tema clientes y pedidos que salen durante el día tanto para Asturias, como la península o a nivel internacional. Dani se ocupa de la parte de marketing online y que todo vaya bien en la web. Paloma es la diseñadora gráfica y luego estoy yo que me ocupo de la producción y la comunicación. Cuando no me es posible desplazarme hasta la India, tenemos allí un equipo de personas que nos ayudan a buscar las mercancías.

-Además de moda, tenéis una línea de accesorios, complementos y decoración. ¿También son de elaboración propia?
-Cuando viajo me encanta visitar los mercadillos, hablar con la gente y conocer la historia de las piezas, la cultura del lugar. Recuerdo que empecé comprando alguna cosa muy peculiar, con diseños arriesgados, no para todo el mundo… Y mi sorpresa fue cuando colgué las fotos por la noche en Facebook y al día siguiente vi que estaba todo vendido. A partir de ahí pensé en cómo gestionar todo eso a una mayor escala -iba solo con mi mochila- porque no me esperaba un resultado así. Pongo mucho énfasis en contar de dónde vienen las cosas, cómo se han hecho, quién está detrás porque creo que a veces es más sostenible esa prenda o algo encontrado en un mercadillo que una camiseta de algodón orgánico.

“Nuestras prendas están cargadas de energía para la persona que se la pone y para el entorno que conecta con ella”

-Siguiendo con la línea de reciclaje, además de tejidos aprovecháis otro tipo de cosas vintage en vuestras colecciones.
-Sí, utilizamos saris -atuendos de las mujeres indias- reciclados. Últimamente trabajamos también con colchas recicladas de colores muy alegres que antes se utilizaban mucho en la India. Hicimos toda una colección con ellas. También empleamos pieles recicladas a las que damos una segunda vida, cuidamos que sean de origen ético. Somos reacias a emplear la piel sintética, cuesta mucho trabajar con ella.
Empleamos yute, un tejido muy natural que necesita mucha menos agua en su producción; reciclamos tejidos de sudaderas, polares, para hacer la colección de invierno. Al final todo vuelve a la tierra, a las personas que la trabajan, por eso utilizamos materiales naturales. Incluso las estampaciones son artesanas, se hacen en la zona de Aikut con unos sellos que se tallan en la madera siguiendo un diseño que previamente hemos enviado. Luego ponen toda la tela a lo largo y estampan uno a uno el motivo. Es un trabajo muy minucioso donde has de poner el bloque muy bien centrado y no te puede temblar el pulso. En otros lugares este proceso se hace a máquina. Aquí no y eso se nota en la prenda.

-Llama la atención el nombre de las colecciones, Tienes poder, Tienes energía… ¿Qué hay detrás de cada una de ellas?
-Para mí una marca de ropa no tiene sentido si no hay algo fuerte detrás. La idea de esta marca es que te transmita algo al ponértela, que te lleve un poco más allá. La ropa no solo viste, sino que también empodera, tiene un impacto emocional. Nuestra marca habla mucho de la mujer, de lo que nos gusta, de la naturaleza porque la realidad es que estamos conectados con todas las cosas que nos rodean… por eso hay que mirar más allá. Nuestras prendas están cargadas de energía para la persona que se la pone y para el entorno que conecta con ella. A mí me gusta que cuando la gente recibe uno de nuestros pedidos reciba también una sorpresa que le ayude a sacar una sonrisa si tiene un mal día. Cada detalle, cada etiqueta, está pensado con cariño.

“Pongo mucho énfasis en contar de dónde vienen las cosas, cómo se han hecho, quién está detrás, porque creo que a veces es más sostenible esa prenda o algo encontrado en un mercadillo que una camiseta de algodón orgánico”

-¿Vendéis en online y también en tienda física?
-Tuvimos una tienda física muy cerquita del Ayuntamiento de Gijón. Aquello además de punto de venta era un lugar de encuentro de la tribu Wanderlove, de charla, de amigos. En paralelo teníamos abierta la tienda online que cada vez crecía más. Como el local nos robaba mucho tiempo tuvimos que elegir muy a nuestro pesar. Ahora tenemos la tienda online y varios puntos de venta en la península y Canarias. Los productos salen de Gijón al resto del mundo. Nos está sorprendiendo el éxito de nuestras prendas en países como Francia o Italia.

Natalia Fernández Fernández, creadora de Wanderlove-¿Qué dicen de ti las prendas que diseñas?
-Son prendas muy ponibles, cómodas, que permiten total movimiento. Utilizo muchos colores porque creo que la vida y la naturaleza están llenas de color. Me gusta la originalidad, las asimetrías, empleo mucho las figuras geométricas. Quiero que nuestra ropa haga sentirse especial a las personas que la llevan.

-Por cierto, me ha llamado la atención la simbiosis que se ve entre las/los modelos y las prendas que lucen. Defienden con actitud la ropa que visten.
-Pues te diré que las/los modelos no son profesionales y nunca les decimos cómo tienen que posar. Entendemos que la energía que lleva la prenda es la que te hace poner una pose u otra. Hay gente que quiere participar en las sesiones de foto, pero le da vergüenza porque nunca ha hecho una. Ahí es cuando Paula, Mar y yo creamos el mejor ambiente para sacar lo mejor de esa persona para que al final se vaya para casa con unas fotos superbonitas donde se vea hermosa. Lo que te pones todos los días transmite energía, la naturaleza, el paisaje, todo continuamente nos está transmitiendo energía. La ropa al igual que la comida, también.

“Siempre he tenido un amor especial por la luna y la celebro desde el principio de los tiempos. Por ejemplo en Wanderlove en vez de rebajas -no participamos del ritmo frenético del consumismo- decidimos celebrar cada luna con un pequeño descuento o un regalo”

-En el Manifiesto Wanderlove que aparece en vuestra web dices que eres “una mujer libre (…) hija del sol y hermana de la luna”.
-Como te comentaba antes todos estamos interconectados entre nosotros, con la naturaleza y con el universo. Antes que viajaba más, buscaba puntos de unión entre Asturias, que era de dónde partía, y todos los lugares que iba recorriendo. Al final miraba hacia el cielo y ahí los encontraba: la luna, las estrellas. En concreto siempre he tenido un amor especial por la luna y la celebro desde el principio de los tiempos. Por ejemplo, en Wanderlove en vez de rebajas -no participamos del ritmo frenético del consumismo- decidimos celebrar cada luna con un pequeño descuento o un regalo. Con ello queremos recordar que, aunque el ritmo de la sociedad va muy rápido, nunca nos olvidemos de mirar al cielo.

-¿Por qué dejaste de viajar? ¿No lo echas de menos?
-Al principio fue por la pandemia. Luego comprendí que había que viajar con un porqué, no se pueden coger aviones de un sitio para otro al tuntún. Ahora viajo a la India a ver a nuestras familias, para comprobar que están bien, por cuestiones laborales. Después de tanto viaje he aprendido a valorar más el sitio en el que vivo. Estoy conociendo más Asturias y la verdad es que me está encantando. No echo nada de menos.

-Antes teníais un blog donde ibais contando todas las aventuras e historias que os ocurrían. ¿Por qué desapareció?
-La venta online nos exige mucho tiempo y trabajo y hubo que priorizar. Mantenerlo exigía mucha dedicación. Me encantaría volver a retomarlo y seguir contando las historias que hay detrás de las prendas.

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