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lunes 27, mayo 2024

Algunas tradiciones marineras

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Se creía que había mujeres que podían malengüeyar a los pescadores y arruinarles la pesca, por eso, en Tazones (Villaviciosa) en las rendijas de la lancha se introducía ruda (es tradición que esta planta ahuyenta a las brujas). En Carreño los pescadores llevaban una piel de culebra oculta entre sus ropas porque traía buena suerte.
No se podía silbar en alta mar porque se atraía el viento, tampoco llevar un paraguas pues daba mala suerte. Era mal augurio tropezar con un cura antes de embarcar, así mismo no podía ser nombrado y se utilizaban eufemismos tales como «El xa m’entendes»; «El de negru», etc. Cruzarse con una raposa o una mujer de pelo rojo antes de embarcar traía mala suerte, al igual que cruzarse con un gato negro.
Una mujer no podía subir a bordo porque se creía que descompensaría la rosa de los vientos. En L’Arena (Sotu’l Barcu) si no pescaban se achacaba al más joven que estuviese en la lancha. Para quitar esa mala suerte (que se decía «tener la güita») el aprendiz debía quemar de noche un vestido de su abuela. Para alejar la mala suerte se decía «toca fierru». Para alejar el malgüeyu las mujeres de los pescadores metían en los bolsillos ajos o castañas de Indias sin que los maridos se diesen cuenta. En Ribeseya el objeto maldito en alta mar es el tenedor y en Tazones no se podía ni nombrar. En Lluancu si pescaban algún pez extraño, muy feo y desconocido, se decía que traía «El Ciguato», es decir, la mala suerte.
Estos y otros más eran algunos de los presagios y tabúes en los que creían los pescadores asturianos: creencias que también compartían con gallegos, portugueses, bretones, escoceses, irlandeses y galeses.

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