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miércoles 17, abril 2024

DIP: hablemos de la muerte

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La Consejería de Sanidad pone en marcha una campaña informativa sobre el Documento de Instrucciones Previas o DIP (testamento vital) para animar a todos los asturianos a reflejar de manera autónoma sus preferencias, deseos y prioridades en el final de su vida. Para ello no hace falta esperar a los últimos momentos.

“Todos sabemos que la rueda de los días no girará eternamente. Dicen que sólo se vive una vez, pero ese conocimiento no lo tenemos asimilado en realidad. En cierta forma, vivimos como si fuéramos inmortales” reflexionaba el asturiano Miguel Ángel Delgado en su último libro, La costumbre ensordece. A ello también ha contribuido -recordaba Delgado- el sistema capitalista cuya columna vertebral es el consumo, porque “¿qué sentido tiene atesorar bienes toda la vida si luego tenemos ‘fecha de caducidad’?”.

Si hay algo que une a toda la humanidad es que todos vamos a morir algún día, pero resulta que en la vida cotidiana hablamos de un millón de cosas antes que de esto. Tenemos más miedo a la muerte que nuestros antepasados. La hemos apartado de nuestra vida y vivimos como si no fuera real. Hay un cálculo que tenemos, por defecto, en la cabeza de lo que nos queda de vida de acuerdo con las estadísticas; la inteligencia artificial y sus algoritmos nos dan alguna pista más. Previsiones arriba o abajo, la realidad es que la muerte siempre puede adelantarse, puede ser la próxima semana, mañana, hoy…, puede llegar en cualquier momento y de la forma más inesperada.

Queramos o no, la muerte es y será uno de los momentos más importantes de nuestra vida porque forma parte de ella. ¿Por qué dejar este tema para el final?

Queramos o no, la muerte es y será uno de los momentos más importantes de nuestra vida porque forma parte de ella. ¿Por qué dejar este tema para el final? ¿Y si tomamos las riendas también de ese momento y decidimos cómo vivirlo? Son muchos los expertos que dicen que es bueno hablar de la muerte cuando estemos preparados, explican que ritualizar nuestra despedida nos ayuda a expresar y compartir nuestras emociones, aceptar nuestros sentimientos y normalizar el sentir. El ir paulatinamente procesando, acostumbrándonos a esa pérdida, nos puede ayudar a transitar por ese proceso tan difícil.

Reflexiona, decide, registra
Campaña informativa de la Consejería de Salud del Principado sobre el Documento de Instrucciones Previas (DIP)
Campaña informativa de la Consejería de Salud del Principado sobre el Documento de Instrucciones Previas (DIP)

Este es el lema de la campaña informativa que ha puesto en marcha la Consejería de Salud sobre el Documento de Instrucciones Previas (DIP) para animar a todas las personas que lo deseen a reflejar de manera autónoma sus preferencias, deseos y prioridades acerca de sus propios cuidados en el final de la vida.

“Hay gente que se muere casi sin enterarse, pero no a todo el mundo le pasa lo mismo. Lo tengo clarísimo, cuando llegue el momento, no quiero sufrir más de la cuenta. Ya sabes cómo soy, aguanto fatal el dolor”, confiesa una mujer a otra en el spot de la campaña. “Yo querría poner fin a mi vida cuando lo decida mediante la prestación de ayuda a morir. No me gustaría prolongar la agonía…”, comenta otra. “Cuando te dicen que ya no hay nada que hacer yo no querría ni más pruebas ni más reanimaciones. Me gustaría pasar el tiempo que me quede fuera de hospitales. De verdad”. Estas son algunas de las reflexiones -que recogen el sentir de mucha gente de la calle-, con las que esta campaña busca cambiar la percepción de la etapa final de cada vida, promoviendo la idea de que es una parte natural y significativa del ciclo de vida, empoderando a las personas a través de la reflexión, la planificación y la comunicación.

El DIP es un documento con validez legal que se incluye en la historia clínica para que los profesionales sanitarios, la familia y el entorno cuidador sepan la voluntad de la persona por si llegara ese momento y no pudiera expresarse por sí misma. Eso facilita la toma de decisiones al tiempo que protege la dignidad individual, especialmente en el proceso del final de la vida.

El DIP es un documento con validez legal que se incluye en la historia clínica para que los profesionales sanitarios, la familia y el entorno cuidador sepan la voluntad de la persona por si llegara ese momento y no pudiera expresarse por sí misma.

Hacer DIP no significa que si la persona enferma no se la vaya a intentar curar o a ingresar en la UCI. Son instrucciones para el final de la vida, cuando ya es irreversible, sin cura, con dolencias muy graves e incapacitantes y de gran sufrimiento.

Es algo muy sencillo de hacer: se descarga el modelo en AsturSalud con la solicitud de inscripción y las instrucciones, se puede escribir en cualquier momento y también revocar, modificar o sustituir cuando se quiera. En él se especifica qué cuidados y tratamientos físicos deseas o rechazas en el final de tu vida, así como el destino de tu cuerpo, tus órganos tras la muerte, para que estos deseos se cumplan cuando la persona no se encuentre en condiciones para expresarlo directamente. Pensar y decidir cosas como, ¿dónde quiero morir, en mi casa, en el hospital?, quiero poder ver a mi familia a todas horas y todos los días… Quiero que mi perro esté a mi lado… Quiero o no donar mis órganos… Tras la aprobación de la Ley de la Eutanasia, se puede incluir también si se quiere acceder a ella si se dan los requisitos adecuados. La mayoría de las personas, señalan fuentes de la Consejería, pide en el documento que no se alargue su agonía y que se administre sedación para morir sin sufrir. Dejar de tener miedo es el primer paso para normalizar la muerte y entenderla como parte de la vida.

Esta campaña busca cambiar la percepción de la etapa final de la vida, promoviendo la idea de que es una parte natural y significativa del ciclo de vida.

Mujer pensativa

Sólo en el primer semestre de este año se han suscrito un número de personas superior al de todo 2022. De enero a julio, se tramitaron en Asturias 1.500 expedientes en el Registro de Instrucciones Previas, de modo que ya se superan los 1.477 gestionados a lo largo de todo el año pasado. Las inscripciones por cada mil habitantes en la región (9,52) se encuentran ligeramente por encima de la media nacional (8,48), pero lejos de los datos de comunidades como Navarra (22,36), Euskadi (18,51) o La Rioja (14,46).
Otro dato significativo, más del 60% de las inscripciones las hacen mujeres de más de 65 años. Parece que se toma más conciencia si se ha sido cuidador muchos años o se está cuidando a un familiar en su etapa final.
El 70% de los documentos presentados este año se tramitaron en las ocho áreas sanitarias, después de que Salud decidiera descentralizar el registro a la red de centros y servicios de atención primaria y autorizar al personal de trabajo social de dichas áreas a actuar como personal de registro y así evitar desplazarse a la sede de la Consejería en Oviedo.

Más del 60% de las inscripciones las hacen mujeres de más de 65 años. Parece que se toma más conciencia si se ha sido cuidador muchos años o se está cuidando a un familiar en su etapa final.

Hasta hace unos meses el DIP sólo era posible hacerlo ante notario, con la presencia de tres testigos o en el registro central de la Consejería. Con esta medida se acerca más este servicio al ciudadano.
Se puede decidir realizarlo o no, pero sí es importante conocer qué es, qué puede contener, quién puede hacerlo… toda esa información objetiva es la que quiere hacer llegar esta campaña para ayudar a valorar si suma tranquilidad o la resta el hecho de tener preparadas una serie de instrucciones para aplicar en los momentos finales de nuestra vida.

No hay cuestión más íntima que la que concierne a la forma en la que una persona quiere acabar sus días cuando se encuentra en una situación terminal, y es ella quien determina, dentro de los límites que marca la ley, lo que quiere hacer o no hacer según su libertad, el bien más preciado que tiene desde que nace, y que utiliza también para definir su partida.
¿Por qué una decisión tan profundamente íntima debe de tomarla los demás? Aunque en este momento no estemos planeando nuestra muerte o incapacidad, nunca es mal momento para dejar este asunto solucionado. El procedimiento no es complicado, la decisión tampoco debería serlo.

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