Viruela del mono, lo que deberías de saber…

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Un técnico en el laboratorio examina el virus de la viruela del mono (monkeypox) en un tubo de ensayo
Un técnico en el laboratorio examina el virus de la viruela del mono (monkeypox) en un tubo de ensayo / Foto: Adobe Stock. Sinc
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No nos hemos recuperado de la sexta ola del coronavirus cuando ya entra otro en acción. Se trata de la viruela del mono o viruela del simio, una enfermedad zoonótica que ha saltado al hombre. Los primeros casos se detectaron en Reino Unido, Portugal, Italia y EEUU. En España la semana pasada el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas activaban la alerta sanitaria por esta enfermedad. El mayor foco se registra en Madrid, pero son ya nueve las autonomías que investigan posibles contagios. Aquí van algunas cosas que deberías de saber:

¿Qué es?

Esta patología no es nueva. Fue descubierta en 1958 en dos brotes que se produjeron en colonias de monos mantenidos para labores de investigación, según explica el catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, Raúl Rivas en The Conversation. De ahí el nombre de viruela del mono o del simio.
Los primeros casos en humanos se identifican en la República Democrática del Congo en 1970 y el número de casos ha ido aumentando en la última década en países de África Occidental y Central. En 2003, la importación de animales salvajes a EEUU y su relación con animales de aquel país provocó que este virus contagiase a animales utilizados como mascotas y acabase afectando también a más de 800 personas. En la actualidad se han documentado casos en distintas partes del mundo, siempre asociadas a un caso importado o a contacto con animales importados.

No todos los virus se contagian de la misma forma. A diferencia del Covid-19, el de la viruela del mono requiere un contacto más directo con los contagiados y con sus efluvios.

¿Cuáles son sus síntomas?

Comienza con fiebre, dolor de cabeza y muscular, cansancio, escalofríos e inflamación de los ganglios linfáticos. Unos días después de la fiebre se desarrolla una erupción, que a menudo empieza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, principalmente en pies y manos. El período de incubación -según la OMS- suele ser entre 6 y 16 días y los síntomas pueden durar unas tres semanas. Solo un número pequeño de casos, -explican los expertos- puede derivar en enfermedad grave.

¿Cómo se contagia?

No todos los virus se contagian de la misma forma. A diferencia del Covid-19, el de la viruela del mono requiere un contacto más directo con los contagiados y con sus efluvios. La transmisión se produce por contacto estrecho con saliva o secreciones respiratorias, sangre, líquidos corporales, lesiones en la piel o mucosas de personas o animales infectados.
La capacidad de contagio comienza cuando las primeras pústulas aparecen en la boca y garganta, por lo que el contagiado debe prevenir el interactuar con otras personas. Si bien al principio se creía que no había razón para la preocupación porque podrían tratarse de casos aislados, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha reconocido que “la transmisión de la viruela del mono entre humanos ha sido más alta de lo esperado”.

Fiebre, dolor de cabeza y muscular, cansancio, escalofríos e inflamación de los ganglios linfáticos son sus principales síntomas.

¿Hay riesgo de epidemia?

Por el momento, España ha notificado 54 casos positivos en todo el país. Los expertos defienden que es poco contagiosa y que para la transmisión hace falta un contacto estrecho y prolongado.
El Ministerio de Sanidad y las CCAA han acordado un protocolo a seguir para los contagiados: Uso de mascarilla, aislamiento y que los contactos de las personas infectadas reduzcan al máximo las interacciones sociales.
Hasta ahora las personas en estudio evolucionan positivamente y se encuentran aisladas en sus domicilios, aunque se mantiene una vigilancia estrecha por si en algún momento requieren ingreso hospitalario.

Lesiones cutáneas producidas por el virus del mono en su primera fase
Lesiones cutáneas producidas por el virus del mono en su primera fase / Foto: Adobe Stock. Sinc
¿Existen vacunas?

No existe una vacuna o terapia específica disponible para esta enfermedad. Solo hay una autorizada por la Agencia Europea del Medicamento que, aunque está enfocada a la protección contra la viruela, puede ser efectiva en el caso de la variante de la viruela del mono. Aunque desde la farmacéutica que comercializa esta vacuna no han facilitado datos de los países con los que mantienen conversaciones, fuentes sanitarias españolas han informado a El País que el Gobierno está negociando la compra de miles de dosis para poder administrar en caso de necesidad a los contactos de los positivos.
Los expertos también recuerdan que la población española nacida antes de 1980 cuenta con cierta inmunidad frente a la viruela del mono ya que fueron vacunados en su día en las campañas para acabar con la viruela tradicional.
“Debemos ser prudentes y mantenernos alerta porque todavía hay preguntas sin respuesta. Algunas están relacionadas con la posibilidad de que el aumento repentino de los casos sea debido a una mutación que permita que este virus de la viruela del mono se transmita más fácilmente que los del pasado, de que el virus haya podido propagarse en silencio y de que cada uno de los brotes se remonte a un único origen o varios simultáneos”, advierte el catedrático de Microbiología, Raúl Rivas.

Informar, sí. Estigmatizar, no

La mayoría de los primeros casos detectados en España fueron hombres jóvenes que no habían viajado a África, donde esta enfermedad es endémica, y que manifestaron haber tenido relaciones sexuales con otros hombres. A partir de ahí algunas informaciones institucionales y también medios de comunicación, señalaron a este colectivo como foco del brote y grupo de riesgo. Los expertos señalan que hasta el momento no hay nada que señale que se trata de un virus de transmisión sexual. Advierten que el contagio puede surgir en cualquier contexto que implique un vínculo estrecho con otras personas, contacto con animales o carne contaminada en ambientes selváticos y que una vez que el humano es portador, la transmisión se produce por contacto directo con las zonas infectadas: secreciones respiratorias o lesiones cutáneas.
“Cuando se habla de algo tan problemático como puede ser el inicio de una enfermedad grave, nos gustaría que se verificara esa información y, por supuesto, que se tuviera en cuenta las fuentes oficiales que ofrecen una información veraz y validada científicamente, como el Ministerio de Sanidad. Declaraciones como las que hemos escuchado no benefician a nadie, generan comentarios homófobos y ponen otra vez en el punto de mira a los hombres que tienen sexo con otros hombres”, comenta Reyes Velayos, presidenta de Apoyo Positivo y presidenta de la Coordinadora Estatal de VIH y Sida.

Más información: Agencia SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas),
OMS y
Raúl Rivas, catedrático de Microbiología en The Conversation

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